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19/06/2021 09:57 CEST

Las entrañas de 'Stop feminazis': así construyen el peligroso (y falso) discurso antifeminista

Quién es Francisco Zugasti, el hombre tras los carteles de Rocío Carrasco cuya trayectoria está marcada por varias polémicas.

Europa Press
Rocío Carrasco acude al juicio por la demanda civil interpuesta por Antonio David Flores por impago de la pensión de sus hijos, a 30 de abril de 2021. 

No era la primera vez que aparecían señores con pancartas de ‘Stop feminazis’ en los juzgados de violencia contra la mujer, pero quizá sí fue una de las más televisivas. La foto de Rocío Carrasco acompañada de su abogado y rodeada de hombres con estos carteles el pasado 30 de abril dio la vuelta al país. Este grupo de personas negacionistas de la violencia machista está organizado para acosar a las mujeres que van a denunciar y difundir la idea de que el feminismo actúa en España con los hombres igual que el nazismo lo hacía en Alemania con los judíos. 

En concreto, el hombre que aparece en la foto detrás de Rociíto es Francisco Zugasti, presidente de la asociación Projusticia, de carácter antifeminista y antiabortista. Zugasti fue uno de los dos hombres procesados en enero de este año por colgar pancartas en los juzgados de violencia contra la mujer con lemas como “Stop feminazis” o “indubio pro zorra”. Fueron absueltos porque el juez no lo consideró delito de odio. 

Francisco Zugasti, el hombre de las mil polémicas

Este hombre también es conocido por sus mensajes antifeministas y sus altercados violentos. Entre ellos, en diciembre de 2020 fue detenido por intentar agredir a un agente de Guardia Civil en una de sus múltiples excursiones para protestar ante el chalé de Pablo Iglesias. Zugasti afirma que la que recibió él por parte del agente también es “falsa”. 

En marzo de 2017 hubo una protesta en la Universidad Complutense de Madrid de los estudiantes contra una charla que iban a dar Vox y HazteOír. Como informan varios medios, uno de los momentos más tensos fue cuando el decano de la facultad de Derecho recibió un empujón que le rompió la camisa por parte uno de los simpatizantes de HazteOír. Este señor era (otra vez) Francisco Zugasti, según publicaciones como NIUS o El Plural, entre otras.

Tras su agresión al Guardia Civil en el chalé del vicepresidente, el medio de comunicación afín a Podemos La Última Hora! publicó una exclusiva en la que aseguraba haber tenido acceso a una sentencia condenatoria contra Zugasti por violencia de género. “Lo que tenía que haber hecho es matarla, pero me lo impiden mis principios y que soy tonto del culo”, aseguró ante el juez, siempre según este medio.

Zugasti es bastante activo en Youtube. El presidente de Projusticia tiene más de 8.000 seguidores en esta plataforma y en ella ha subido casi una decena de vídeos de sus excursiones al chalé de Iglesias y Montero en Galapagar, así como sus múltiples provocaciones a los agentes que lo custodiaban. Entre su contenido, también hay declaraciones enteras de varias mujeres que han denunciado violencia de género contra sus maridos y a las que los seguidores acusan de denunciar falsamente cuando se contradicen en algún punto de su declaración.

Comparte también manifestaciones a favor de los derechos del “hombre heterosexual perseguido por la ley” y montajes de las acciones que ha llevado a cabo ‘Stop feminazis’ en diversos juzgados de violencia de género, como protestas con carteles o pegadas de pegatinas. 

Las feministas comparadas con los nazis alemanes

En su web, la asociación Projusticia compara el movimiento por los derechos de la mujer con el nazismo. “El régimen nazi marcaba a los judíos, los internaba en campos de concentración por los “delitos” más inverosímiles y finalmente los eliminaba”, señalan en la página. “El feminazismo que padecemos sigue las mismas pautas y deja a los varones relegados a simples esclavos por el mero hecho de ser varones, argumentando las más variopintas mentiras”, se puede leer. 

Para combatirlo dan ideas como hacerse brazaletes como los que llevaban los judíos pero con el símbolo del varón y llevarlos a manifestaciones o ir a las puertas de los juzgados a protestar, como luego publica Zugasti en sus vídeos de Youtube. Junto a estas propuestas, la asociación comparte las fotos de distintas paredes con pintadas contra el feminismo. 

Piden 80 euros al año para hacerse socio y aseguran tener acuerdos con varios abogados “competentes” de todo el Estado para poder proteger a los hombres maltratados. Señalan que la ley de Igualdad y la ley contra la Violencia de Género son discriminatorias y opinan que los tribunales de violencia contra la mujer están formados “por personas sin escrúpulos a las que sólo les mueve el interés económico y/o el odio hacia los varones”. Su principal argumento, desmontado cientos de veces por las cifras, medios de comunicación y expertos en la materia, es el de las denuncias falsas, que suponen el 0,01% de las presentadas, según datos del Poder Judicial. 

Projusticia empezó a ser más conocida en 2011 cuando denunció al entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero y a su mujer y pidió que les quitasen la potestad de sus hijas tras la famosa foto de la familia en una visita a Obama. Entre las acusaciones contra ellos se encontraba el sobrepeso de las niñas, las pellas para acudir a la recepción de los Obama o la indumentaria de las menores, como recogen varios medios como La Información.

Otras asociaciones

El acoso a mujeres feministas y a víctimas de violencia de género no viene sólo de webs como Stop Feminazis y asociaciones como Projusticia, también existe la Asociación de Hombres Maltratados, conocida entre otras cosas por sus denuncias a la activista y actriz Pamela Palenciano o la Asociación de Víctimas de la Ley de Violencia de Género, que en 2017 entregó a Antonio David Flores el Premio Libra por ser un “padre ejemplar”. La entrega del galardón se produjo siete meses después de que este fuera denunciado de nuevo por Rocío Carrasco por un delito de difamación y ahora la organización se ha sumado a las denuncias a Telecinco por emitir el documental Rocío, contar la verdad para seguir viva. 

Un discurso que está llegando a los más jóvenes

Este tipo de discursos empiezan a calar en los más jóvenes a través de algunos youtubers e influencers que producen contenido con millones y millones de visitas y defienden las mismas ideas que este tipo de asociaciones. 

No sólo eso, sino que emiten directos exponiendo a mujeres feministas delante de cientos de menores, insultándolas y ridiculizándolas, lo que deriva en que estas mujeres pasen semanas enteras siendo acosadas por diferentes trolls y seguidores. Algunas de las últimas víctimas de estos youtubers han sido las activistas Pamela Palenciano o Sindy Takanashi. 

Stop ‘Stop Feminazis’

Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género con Zapatero, advierte en su artículo Stop ‘Stop Feminazis’ publicado en El HuffPost del peligro de estos grupos. “Hay que poner fin a ese machismo exhibicionista que vive asentado a las puertas de los juzgados o que acude a ciertas citas para levantar sus pancartas y carteles con las que reivindican la impunidad de la violencia contra las mujeres y el rechazo a las políticas de Igualdad”, escribe. 

″¿Piensan que sería posible que hubiera grupos similares que atacarán a quienes luchan contra el racismo, contra el terrorismo, o contra el narcotráfico?”, se pregunta, ”¿Creen que sería factible que, además, lo hicieran considerando como nazis a quién trabaja contra el racismo, el terrorismo o el narcotráfico, y los llamarán ‘anti-racisnazis’, ‘anti-terronazis’ o ‘anti-narconazis’?”. 

En España, la cifra de mujeres asesinadas por sus maridos o exmaridos desde 2003 se acerca a las 1.100. Durante el mes de mayo de 2021 el Ministerio de Igualdad confirmó hasta siete casos de mujeres asesinadas por violencia de género ―además del asesinato de un menor― lo que ha convertido a este mes en el más ‘negro’ registrado desde enero de 2020. La legislación española sobre violencia de género se sustenta en convenios internacionales, como ordena la Constitución y quienes trabajan al pie del cañón con víctimas de maltrato relatan la necesidad de aprobar aún más medidas. Los argumentos negacionistas se caen por sí solos. 

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