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09/06/2019 18:13 CEST | Actualizado 09/06/2019 18:56 CEST

Rafa Nadal gana su duodécimo Roland Garros

Vence al austriaco Dominique Thiem en la final.

Getty Editorial

Rafa Nadal sigue haciendo historia al lograr su duodécima victoria en Roland Garros. 

Esta vez, ha sido ganando al austriaco Dominique Thiem en la final por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1. 

Nadal se convierte así en el tenista que más veces ha repetido triunfo en un mismo Grand Slam (2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017, 2018 y 2019), superando a la australiana Margaret Court, que había ganado once veces el Abierto de Australia entre 1960 y 1973.   

A sus 33 años, Nadal acumula ya 18 Grand Slam, dos menos que Roger Federer, el hombre que más ha logrado, y tres más que Novak Djokovic, tercero en la carrera de grandes. 

Thiem, que el año pasado caía en la final ante Nadal, saltó dispuesto a dar la sorpresa en la pista central.

Para empezar, impidió que el de Manacor se marchase 3-0 por primera vez en esta edición del torneo, y no sólo eso, sino que aprovechó su primera bola de break del encuentro para romper el servicio del balear y poner el 3-2 en el marcador. El contratiempo obligó a la reacción del español, que respondió con un ‘contrabreak’ para abrir una racha de cuatro juegos ganados de manera consecutiva que permitieron adjudicarse el primer parcial en 56 minutos de juego.

La igualdad marcó el transcurso del segundo set, donde ambos se mostraron muy sólidos con su saque y solo se concedieron diez puntos al resto. Hasta seis juegos se cerraron en blanco, y el duodécimo resultaría definitivo.

Con Thiem restando, Nadal se adelantó 15-0, pero su adversario logró cuatro puntos seguidos que sellaron su quiebre. El balear perdía un set en una final de Roland Garros por primera vez desde 2014, cuando en aquella histórica final ante Djokovic consiguió reponerse de un primer parcial adverso.

Y contra las dificultades emerge el mejor Nadal; ni una duda asaltó al de Manacor, que exhibió sus mejores golpes tanto subiendo a la red como desde el fondo de la pista para poner un cómodo 4-0 ante un Thiem que solo sumó un punto en esos primeros cuatro parciales.

El centroeuropeo, que comenzaba a divisar el ‘fantasma’ de la final perdida ante Rafa el año pasado, empezó a fallar golpes fáciles y a mostrar una debilidad inexistente en el inicio del choque, y Nadal no titubeó. Agresivo y sin conceder un solo punto al servicio, cerró con otra rotura la manga en 24 minutos. La duodécima ‘Copa de los Mosqueteros’ se acercaba.

El motor seguía carburando y, aunque se vio obligado a defenderse de tres bolas de rotura de las que gozó un Thiem dispuesto a morir matando, se adelantó 3-0 y encarriló su triunfo con un quiebre en el sexto juego, con el que fraguaba, tras tres horas justa de partido, su enésima gesta sobre su superficie preferida.

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