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23/08/2019 08:18 CEST

Siete razones por las que NO debe volver el 'Grand Prix'

No necesitamos volver a ver a Ramón García y las vaquillas en TVE, ¿verdad?

TVE

Raro es el verano en el que no se despierta la nostalgia de toda una generación que pasaba las vacaciones el Grand Prix. Todos los años cuando el calor se acerca son muchos los que invocan a TVE para que recupere el concurso de Ramón García.

Su sueño estuvo a punto de hacerse realidad. Hace dos años, tanto TVE como el propio Ramón García dejaron las puertas abiertas a un posible regreso del concurso y desataron la locura en Twitter: el programa y el propio presentador se convirtieron trending topic.

Esa ilusión se repitió un año más, pero este de julio, Ramontxu la quebró y señaló que la vuelta del programa está más lejos de la realidad. “Hay un Grand Prix preparado para salir, renovado perfectamente desde hace tres años. No se ha hecho porque las televisiones tienen miedo de los grupos animalistas por el tema del maltrato a la vaquilla”, dijo en su programa En compañía, de Castilla La Mancha-Media.

La pregunta es clara: ¿Debería volver el Grand Prix? A continuación dejamos siete motivos por los que no tendría que hacerlo.

1. Sin vaquilla no hay paraíso

Si el problema para que no vuelva Grand Prix es la presencia de la vaquilla, como dijo su presentador. ¿Por qué no hacer un programa sin reses? Es verdad que el animal era todo un símbolo del programa —también literalmente ya que formaba parte de su logo— pero, si en muchos pueblos se han sustituido a estos animales, ¿por qué no en el programa?

 

De hecho, las vaquillas no eran las protagonistas de los mejores momentos del programa veraniego. Las caídas en los troncos locos, los sobresaltos de la patata caliente y los momentazos de la cucaña o los bolos eran mucho más divertidos.

2. Las segundas partes nunca fueron buenas

Ya lo dice el dicho: “Las segundas partes nunca fueron buenas”, por lo que mejor no estropear tocar los clásicos. Pero en estos tiempos en los que Disney no para de hacer remakes de sus películas más míticas, y en las productoras recuperan series como Sensación de vivir, no suena tan descabellado hacer lo mismo con los programas de televisión.

Siempre será mejor recuperar el formato de toda la vida que hacer una mala copia como fue en 2014 El pueblo más divertido.

3. Sin Ramón no hay Grand Prix

El Grand Prix y Ramón García son para muchos dos conceptos inseparables: si vuelve el programa tiene que hacerlo con Ramontxu al frente. Y la experiencia les da la razón. Cuantos menos experimentos, mejor. Basta con recordar la que hizo Bertín Osborne para las autonómicas.

 

Aunque siendo realistas, puede que sea complicado que Ramón García presente un programa en prime time en una cadena nacional. Pero que no cunda el pánico, hay una buena cantera de presentadores que podrían suplirle en el plató. ¿Qué pasaría si Roberto Leal fuese el presentador principal y García siguiese dando su esencia al programa como voz en off y director del espacio? En 2019 eso es más que posible.

4. Es de lo más “rancio”

Si algo ha cambiado en estos últimos 10 años es la industria del entretenimiento. La televisión ahora es mucho más moderna y rápida: las cadenas generalistas deben apostar por formatos ágiles y en directo para poder competir con Netflix y HBO. 

Habría que adaptar el Grand Prix a la actualidad. Puede que el programa tal y como lo conocimos parezca “rancio” y “cutre”, pero ¿acaso las fiestas de verano de los pueblo no lo son? Y el programa bebe de la esencia de los pueblos y sus fiestas.

Aunque también hay muchas posibilidades de renovarse y conectar con los más jóvenes como hicieron con otra generación, por ejemplo, con una prueba relacionada con la tecnología o las redes sociales.

 

5. Con dinero público, no

El Grand Prix era el programa que reunía a toda la familia cada verano frente al televisor. Sin embargo, con el despliegue económico que suponen las pruebas y la ya mencionada vaquilla, hay quien piensa que el programa debe quedar en el ostracismo y que no se debería emitir, ni mucho menos en una cadena pública pagada con nuestros impuestos.

Lo que no tienen en cuenta es que el concurso era el formato perfecto para promocionar los pueblos de la geografía española: su naturaleza, su gastronomía, su ocio y, sobre todo, su gente. ¿Qué mejor forma para mostrar la España rural?

6. Las azafatas ya no se llevan 

La sociedad hoy no es la misma de hace 10 años, cada vez está más concienciada con la lucha feminista. Eso afecta directamente a las azafatas, esas mujeres que acompañaban a los alcaldes y al presentador con falditas cortas y escotes. Eso hoy está totalmente fuera de lugar y no debería verse en una cadena pública.

 

Pero este formato podría servir de ejemplo a seguir a la hora de cambiar el papel de azafatas o copresentadoras: caras femeninas que intervengan en el concurso sin necesidad de llevar modelitos provocativos.

7. Ese tipo de concursos ya no se llevan

Vale que los concursos con pruebas físicas o deportivas, tipo Humor Amarillo, vivieron su época de gloria en los 90 y que ahora mismo no se comerían un colín en la parrilla. Pero, ¡sorpresa! siguen apostando por ellos.

No vuelve el Grand Prix, pero sí Juegos sin fronteras, una especie de versión europea del concurso presentado por Ramontxu. En él, varias ciudades de Europa compiten en pruebas muy similares a las del concurso.

Este formato —que emitió TVE en 1988, 1990, 1991 y 1992— regresa emitirse a Mediaset bajo el nombre de Eurogames y contará con Lara Álvarez de presentadora. 

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