Cinco pasos para reducir la huella de carbono y comprar menos basura en 2020

2. No compres ropa de forma impulsiva.

En una época en la que hay más personas que nunca concienciadas de su impacto en el medio ambiente, la gente quiere conocer nuevos modos de reducir su huella de carbono.

Cuanto menor sea la huella de carbono —es decir, la cantidad de dióxido de carbono que se libera a la atmósfera como resultado de la actividad diaria—, mejor para el planeta. Por desgracia, gran parte de las emisiones provienen de hogares y comodidades habituales: la calefacción, la electricidad, el coche, los residuos y los vuelos.

“Con la Tierra en plena crisis climática, todo el mundo puede reducir las emisiones que están aumentando la temperatura del planeta”, sostiene Muna Suleiman, activista por el clima de la organización Friends of the Earth.

“Hay muchas cosas que podemos hacer para reducir nuestra huella de carbono, pero es fundamental que presionemos a los políticos para que actúen también. Hagamos que el 2020 sea el año en el que todo el mundo luchó para poner fin a la emergencia climática”, anima.

Si quieres que un 2020 más verde, aquí tienes cinco consejos:

1. Come menos carne.

Comer menos carne (o dejar de comerla) es una de las formas más eficaces de luchar contra el calentamiento global, según un reciente informe de Naciones Unidas. Además, al comprar productos locales, se reduce el dióxido de carbono asociado al transporte de los productos. Puedes probar a pasar el mes de enero sin comer carne o, como sugiere Friends of the Earth, dejar de comerla los lunes.

2. No compres ropa de forma impulsiva.

Sabes bien cuáles son esas compras: esa prenda que se pone de moda, la llevas una vez, la guardas en el armario y te olvidas. Por lo general, no es ropa hecha para que dure mucho tiempo, así que a veces no llega ni a la siguiente estación. Si quieres ampliar tu armario, plantéate comprar en tiendas de segunda mano.

3. Intenta tomar menos vuelos de larga distancia.

“La aviación es una amenaza enorme para el clima por su ingente cantidad de emisiones”, asegura Suleiman, que recomienda hacer turismo interior para no tener que recurrir al avión. “Con toda su red ferroviaria, Europa también es un destino de viaje muy recomendable”. Eso sí, acuérdate de reservar el billete con antelación para encontrar las mejores ofertas.

4. Deja el coche en el garaje.

¿A cuántos lugares podrías ir a pie o en bici en vez de usar el coche por comodidad? Es mejor para la salud, ahorras dinero y reduces tu impacto en el medio ambiente, ya que los coches que van con gasolina y diésel son una terrible fuente de emisiones. Para viajes más largos, Friends of the Earth recomienda utilizar el transporte público o compartir vehículo.

5. Controla el despilfarro (de alimentos).

Planifica tus comidas para comprar solo los ingredientes que sabes que vas a utilizar. Congela las sobras o mételas en un túper para la siguiente comida. “Al utilizar solamente los alimentos que necesitas, reduces las emisiones asociadas al transporte de las materias primas y los productos y ahorras dinero”, destaca Suleiman.

Si quieres conocer más consejos, visita la página web de la organización Friends of the Earth (en inglés). Y si necesitas inspiración, puedes tomar como ejemplo este caso:

“Si se me rompe algo, lo intento arreglar en vez de reemplazarlo”

Tamara Fletcher, 46 años y dispuesta a hacer cambios en su estilo de vida.

Como tantas otras personas, la artista Tamara Fletcher ha tomado conciencia del impacto de sus compras. “Por lo general, ya no voy a comprar ropa a no ser que necesite algo en concreto. E incluso entonces, a veces me resulta más sencillo encontrarlo en tiendas solidarias”, comenta. “Hay cosas que no compraría de segunda mano por motivos de higiene, pero me gusta lo que tengo y si se me rompe algo, lo intento arreglar en vez de reemplazarlo”.

Tamara Fletcher colaborando como voluntaria en el Elephant Nature Park.
Tamara Fletcher colaborando como voluntaria en el Elephant Nature Park.

Fletcher también se ha concienciado más con su consumo de plástico, especialmente en la cocina y el baño. “He empezado a rellenar lo que puedo [para ahorrar envases] y estoy reemplazando mis productos de plástico por otras alternativas más sostenibles. Acabo de comprar una cuchilla tradicional de acero inoxidable de las que suelen ir dirigidas al mercado masculino (se supone que las mujeres tienen que comprar las de plástico de color rosa, que son más caras) y también he invertido en un cepillo de dientes de bambú”, cuenta.

Comprar de segunda mano no significa necesariamente un riesgo. “Cuando renové mi piso, me propuse crear un espacio contemporáneo con muebles hechos con materiales reciclados o de segunda mano. Rescaté unas cuantas cosas que encontré por la calle y las reciclé yo misma o pedí ayuda a un amigo que es profesional del sector. Me siento muy orgullosa del resultado. Fue muy satisfactorio y además ahorré dinero”, explica.

Este año quiere dar el salto y hacer que la energía que utilice provenga al 100% de energías renovables. "Es fundamental que las multinacionales asuman seriamente su responsabilidad para reducir sus emisiones de carbono", añade Fletcher, que también quiere cambiar su alimentación y su forma de viajar. “No uso el coche, pero sigo usando el avión. Es un cambio complicado de hacer, de modo que si hago algún vuelo de larga distancia, colaboraré con algún proyecto medioambiental del lugar al que vaya. La foto de arriba me la hice en un parque natural de elefantes cerca de Chiang Mai (Tailandia), un proyecto maravilloso que sirve de santuario para elefantes y otros animales que han sufrido maltrato”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

¿Qué puedes hacer tú para reducir el despilfarro?