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21/12/2018 07:21 CET | Actualizado 21/12/2018 07:21 CET

Reprimir los antojos navideños puede ser MUY contraproducente

"Tómate tu tiempo y disfruta del sabor de las Navidades".

¿Estás pensando ya en turrón y polvorón? Engordar en Navidades sigue siendo una enorme fuente de ansiedad para muchas personas, pese a que es una época del año que en teoría debería girar en torno a la felicidad y a los aspectos más dulces (literal y metafóricamente) de la vida.

A lo mejor piensas que rechazando ese pastel vas a seguir por el buen camino, pero es más bien al contrario. El estrés que rodea la comida puede intensificar el aumento de peso y los problemas de salud mental, según los expertos. Esto es lo que deberías tener en cuenta estas fiestas en relación con los antojos, las comilonas y la bebida:

En Navidades se suele engordar, pero poco

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Esta es la cuestión: el estrés que genera el miedo a engordar es a menudo mucho peor que los propios kilos engordados. Los estudios demuestran que es cierto que en Navidad se engorda, pero poco. Un estudio realizado a adultos jóvenes desveló que las comilonas de Navidad solo contribuyen engordar entre 220 y 900 gramos, y hay muchas probabilidades de que ni siquiera llegues a coger peso.

"En caso de que durante todo el año suelas mantener un peso estable (y en caso de que vuelvas a comer normal después de las Navidades), lo normal es recuperar tu peso inicial rápidamente si te permites antojos con moderación", comenta la dietista Lisa Mastela.

Es importante recordar que por ponerte las botas en Navidad no vas a destrozarte la salud.

"Recuerda que un banquete no va a hacer que tu cuerpo se ajuste o se desajuste", señala Joy Jacobs, especialista en trastornos alimentarios y profesora asistente en la Facultad de Medicina de San Diego de la Universidad de California.

La percepción negativa de los alimentos te puede perjudicar (sin haber probado un solo bocado)

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"Vivimos en un mundo en el que se nos dice 'come esto' y 'no comas eso', se nos dice que debemos etiquetar la comida como 'buena' o 'mala' y establecer reglas estrictas para nosotros mismos", resume Amy Chadwick, naturópata licenciada de Four Moons Spa. También asegura que la idea de comer puede desencadenar "aversión, vergüenza, autocastigo, miedo y tensión en las festividades en las que se comparte comida".

Relacionarse así con los alimentos puede llevar a situaciones desfavorables si no se aborda a tiempo, según advierte la nutricionista Autumn Bates.

"Cuando te estresas por un trozo de la tarta de manzana casera que hace tu abuela todos los años (porque quieres comer, pero también piensas que no es un alimento 'adecuado' o 'sano'), provocas una reacción hormonal en tu organismo", explica. La percepción negativa de las comidas navideñas como 'malas' dispara los niveles de cortisol (la hormona del estrés), lo que causa problemas de salud con el tiempo, incluida la ganancia involuntaria de peso.

Permitirte algún antojo puede ayudarte a alcanzar tus objetivos

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Al final, saltarte la hamburguesa con queso no será lo que te haga alcanzar tu objetivo con la báscula, sino el hecho de haberla disfrutado sin sentirte culpable.

Un estudio publicado en la revista Journal of Consumer Psychology descubrió que los comportamientos que se desvían de los objetivos (como comer algo que no entra en la dieta) ayudan a la gente a controlarse y a mantener la motivación para alcanzar sus objetivos y sentirse bien.

"Es una práctica que yo misma sigo y recomiendo a mis clientes", afirma Bates. Durante el año, no solo en las festividades, Bates tiene un día a la semana en el que se permite sus antojos.

Pero tiene cuidado con el nombre que da a esta práctica.

"No me gusta decir 'saltarse la dieta' porque eso implica que estás haciendo algo malo, lo que aumenta el cortisol", comenta.

Esto sirve para cualquier festividad del año, según Bates: "Cuando lleguen las fiestas, disfruta tomándote una copa o una galleta y considéralo como lo que es: un capricho".

Reprimirte puede hacer que te des un atracón más adelante

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Si necesitabas otra razón para pedirte esa copa o comer un poco de turrón, piensa que si te reprimes puedes acabar poniéndote las botas después.

"Tratar de reprimirte a menudo termina provocando que te consientas demasiado. Esto puede llevar a la culpabilidad y a la vergüenza, lo que crea un círculo vicioso. La culpabilidad provoca estrés, el estrés causa fatiga y la fatiga hace que sea más difícil hacer ejercicio y escoger alimentos saludables. Es el efecto bola de nieve", expone Mastela.

Y hagas lo que hagas, no te castigues pasando hambre por haberte tomado un antojo en una cena de Navidad.

"Aliméntate de manera constante. Reprimirte durante el día solo hará que te pongas las botas por la noche, y da igual cuánto comas esa noche, seguirás necesitando comer al día siguiente", advierte Mastela.

Si quieres prepararte para las Navidades, Bates recomienda ir comiendo alimentos sanos y energéticos durante los días previos.

"Tómate un batidoenergético con grasas saludables o una sopa rica en nutrientes. Tu organismo se sentirá satisfecho y nutrido", propone Bates.

Otros modos de hacer frente al estrés por las comidas de Navidad

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Si te provoca ansiedad la comida, hay modos de hacerle frente para disfrutar tanto en el momento como a largo plazo. A continuación puedes ver más consejos.

Respira

"Respira hondo durante 5 minutos antes de cenar para centrarte y mejorar la experiencia. Piensa en el banquete con antelación. Piensa en algunos de los platos que más te gustan que estarán en la mesa y lo bonito y relajante que será comértelos junto a la familia", propone Mastela.

Espera un rato antes de repetir

El cerebro a veces no sabe que te has llenado hasta bastante después de haber comido, así que Mastela recomienda esperar 20 minutos antes de repetir.

Planifica qué antojos quieres comer

Si te sirve de ayuda, haz una lista mental de los antojos que te quieres permitir y tómatelos con ganas cuando llegue el momento. "Intenta planificar tanto como sea posible. Escoge tus antojos favoritos y disfrútalos", sugiere Jacobs.

Saborea

No te limites a engullir. Disfruta toda la experiencia. Este proceso, conocido como mindful-eating o alimentación consciente, te permite comer lo que quieres (despacio) y se basa en escuchar a tu organismo, que te dirá cuándo está lleno.

"Saborea cada bocado y disfruta. Recuerda: cuanto más te estreses con la comida, más aumentarán tus niveles de cortisol. Mejor tómate tu tiempo, analiza cada bocado y disfruta del sabor de las Navidades", concluye Bates.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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