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11/10/2020 10:05 CEST

Misma precariedad y sobrecarga del personal: así afrontan las residencias de mayores la segunda ola del virus

El 'Análisis de la situación de las residencias sociosanitarias en España' señala que un 46,3% de estos centros no están preparados para enfrentar la covid-19.

EFE
Residencia de ancianos en Madrid.

Siete meses después del estallido de la pandemia en España, el número exacto de fallecidos en residencias de mayores aún se desconoce. Siete meses después, muchas residencias siguen en la misma situación en la que estaban cuando todo empezó y parece que las 20.634 muertes que se registraron en estos centros (según las estimaciones de Sanidad) han servido para aprender lo justo, pero no lo necesario.

“Aquello fue un verdadero caos”, reconoce Carmen, trabajadora de una residencia religiosa de la capital, a sus 80 años. Ella, junto a otras seis monjas del centro, estuvieron hospitalizadas en abril “por el maldito bicho”, cuenta a El HuffPost. “Hemos mejorado. La primera vez andábamos a ciegas”, describe. De las 75 personas que vivían en la residencia, cinco fallecieron durante la primera ola.

“Estamos mejor, pero poca cosa es comparable con lo que vivimos antes de verano”Mayte, trabajadora en una residencia de ancianos de la Comunidad de Madrid.

“Ahora, por el momento no tenemos ningún caso. Digo por el momento porque este virus ya sabes, te sorprende cuando menos te lo esperas”, añade. “A pesar de todo, al menos aquí la casa está más tranquila, pero claro está que hemos mejorado. No es lo mismo que te pille de primeras a saber convivir con él”, comenta.

Más ‘acostumbrados’

“La enfermería está más equipada, el personal de limpieza también va más preparado, tenemos gel hidroalcohólico absolutamente por todas partes y hemos adoptado medidas como reducir el número de personas por mesa en el comedor de 4 a 2”, enumera. “Además, desde recepción recuerdan dos o tres veces al día que hay que lavarse las manos con jabón, ponerse los guantes y las mascarillas... eso ayuda”, explica.

“Estamos mejor, pero poca cosa es comparable con lo que vivimos antes de verano”, corrobora Mayte, trabajadora en otro centro madrileño. “Es que... todavía cuesta hablar de la situación de entonces”.

“Estábamos solos, sin protocolos claros, llamando a centros de Salud saturados, haciendo de familiares, dando el cariño de hijos, sobrinos o nietos a personas en sus últimos días”, describe. “Llega un punto en el que con tal cantidad de muertos y datos para arriba y para abajo se olvida que lo que hay detrás es gente vulnerable. Pero ya te digo yo que a todos los trabajadores sociales y sanitarios esto no se nos va a ir en la vida”, sentencia.

Un 46,3% de los centros no están preparados

Madrid fue una de las regiones más afectadas durante la primera ola e indiscutiblemente lo está siendo también durante la segunda. Desde el pasado 22 de junio hasta el 25 de septiembre, según los informes del consejero de Políticas Sociales, Igualdad, Familias y Natalidad en la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero, la región ha registrado 51 fallecimientos en centros de mayores y un total de 360 contagios. Ahora, la principal diferencia está en que muchos de los casos son asintomáticos y que esta vez, el índice de inmunidad es alto, con una media del 61%.

“Yo estoy menos preocupado a día de hoy que hace mes y medio (...) ahora tenemos factores para no ser tan pesimistas”, afirmaba Reyero al ofrecer estos datos la pasada semana en rueda de prensa.

Sin embargo, los últimos estudios realizados señalan que la situación a nivel general no está tan controlada como se pinta. Un 46,3% de las residencias españolas no están preparadas para una segunda ola de covid-19, según una investigación realizada por el sector de la Enfermería, integrada por el Consejo General de Enfermería y el Sindicato de Enfermería Satse, en la que se hace una radiografía de estos espacios y de la situación de sus profesionales.

Sobrecarga del personal y precariedad laboral

El Análisis de la situación de las residencias sociosanitarias en España, que ha estudiado 272 centros de toda España, un 25,3% públicos y un 74,3% privados o concertados de todos los tamaños, desvela que casi la mitad de las residencias carecen de personal.

“Es lamentable que haya centros donde esté sólo una enfermera”, destaca el presidente del Consejo General de Enfermería de España (CGE), Florentino Pérez Raya, quien también denuncia que se esté contratando a personal “sin ningún tipo de formación en cuidados geriátricos”.

Por su parte, Manuel Cascos, presidente del sindicato de Enfermería Satse, reclama reformas que pasen por una mejora de los recursos, de la infraestructura y hacer una auditoría independiente sobre la situación de estos centros. “Los mayores deben ser tratados con la dignidad que se merecen sin escatimar en medios”, afirma.

Desde el sindicato reivindican que las residencias que tengan más de 50 usuarios deberían contar con la atención de enfermeros las 24 horas. Un asunto en el que incide el vicesecretario del CGE, José Luis Cobos, quien revela que la sobrecarga de trabajo por falta de plantilla, sobre todo en turnos de tarde y noche y fin de semana, hace que el número de residentes asignados a una enfermera pueda llegar en ocasiones a 100.

Por norma general, una enfermera tiene asignados 46 residentes por la mañana y 71 por la tarde, un valor que se multiplica los domingos y festivos (71 y 92 por respectivamente). Cuando se trata de residencias privadas, la cifra se dispara todavía más, llegando a superar los 100 pacientes asignados en los turnos de tarde y fin de semana.

La sobrecarga obliga a tener que delegar tareas en el 93,7% de los centros, que pasan a ser realizadas por auxiliares y gerocultores. Una problemática a la que se suma además la precariedad laboral. 

El 70% de las residencias privadas paga menos de 20.000 euros brutos anuales a sus enfermeras frente al 73% de las residencias públicas que sí superan esta cifra.

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