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23/12/2020 14:28 CET

Los Reyes Magos y Papá Noel, declarados "trabajadores esenciales"

Gobiernos de todo el mundo hacen salvoconductos que les permitan entrar en cada país y repartir regalos sin cuarentenas, pero con mascarillas y distancia.

GERARD JULIEN via Getty Images
Los Reyes Magos, durante su visita a Madrid, en 2015.

Durante la pandemia de coronavirus, hemos aprendido bien qué es eso de los trabajadores esenciales: los médicos y enfermeros, el personal de ambulancias, los panaderos, los tenderos, los gasolineros, los bomberos, los policías, los militares, los conductores de bus o tren, los electricistas, los periodistas... Gente indispensable para que el mundo extraño y limitado en el que el virus nos obliga a vivir ruede.

¿Y la ilusión? ¿Y la generosidad? ¿Y la magia? ¿No son esenciales? Claro que sí. Por eso los Gobiernos del mundo están poniéndose las pilas y declarando también como trabajadores esenciales a los Reyes Magos, a Papá Noel y a todas las variantes habidas de repartidores de alegría. Así que todos tranquilos: vienen de camino y nada los va a parar. 

Según informa la Comisión Europea, los estados miembro han acordado por unanimidad esa declaración, que no se deja a nadie fuera: no hay restricciones de viaje ni para Santa Claus ni para sus colegas de cada país, como nuestros reyes de Oriente, el Dedek Mraz de Eslovenia, el Christkind alemán, el Ježíšek checo, el italiano Babbo Natale o el Agios Vassilis griego. Para ellos no hay ni zonas de colores ni PCN ni cuarentenas al llegar a cada país ni al volver a casa. 

La iniciativa ha surgido del secretario de Estado de la Unión Europea, Juan González-Barba, quien propuso que en el último Consejo Europeo se aprobase una declaración para asegurar que el calendario navideño de todos estos enviados no se viera afectado por el Covid-19. “Tendrán su movilidad garantizada”, garantizó. Y lo logró.  

“Es importante que los niños se den cuenta de que la Unión Europea está involucrada en sus vidas. Es posible que aún no sean capaces de comprender temas como la política agraria, pero sí pueden comprender los problemas del cruce de fronteras”, añade. “Santa Claus -por ejemplo- simboliza uno de los grandes logros de la UE, uno que no podemos perder”, sostuvo. 

Margaritis Schinas, vicepresidente de la UE, estaba pletórico tras el acuerdo: “Todos estuvimos de acuerdo con los líderes religiosos en que este es un tema de movimiento transfronterizo. San Nicolás, Papá Noel, Babbo Natale, los Reyes Magos, Agios Vassilis... todos podrán entregar sus regalos. Los jóvenes europeos de toda fe deben tener la convicción de que el amor y la esperanza nunca faltarán en Europa, y menos en en estos días”, indicó. 

Aunque hay países con restricciones locales -Alemania, Francia, Austria, reino Unido...- el permiso es comunitario y salta esas barreras. Más aún, porque algunos países han dado salvoconductos propios a los santos y magos, por si se les olvida el de Bruselas. Por ejemplo, Irlanda, lo hicieron ya en noviembre. “Hemos estado trabajando en el tema de Santa Claus durante varias semanas”, señaló entonces ministro de Relaciones Exteriores, Simon Coveney. “Es importante decirles a todos los niños del país que consideramos que los viajes de Papá Noel son esenciales, para fines esenciales, y por lo tanto está exento de la necesidad de ponerse en cuarentena durante 14 días y debería poder entrar y salir de Irlanda, por su espacio aéreo, y entrar en los hogares irlandeses, sin tener que restringir sus movimientos”, dijo. 

En otro país europeo, Bélgica, ya celebraron en la noche del 5 de diciembre la llegada de San Nicolás; no hubo problemas, gracias al decreto firmado por dos ministros, el de Sanidad, Frank Vandenbroucke, y la ministra del Interior, Annelies Verlinden. “Excepcionalmente, ni el toque de queda ni la cuarentena estarán vigentes para Sinterklaas ni Zwarte Piet”, su paje. Y eso que San Nicolás llega desde España, zona peligrosa por los altos contagios, pero el tiempo pasado en su barco camino del país le daba protección suficiente. 

Eso sí, el decreto dejaba claro que el Gobierno recomendaba “que siempre mantenga la distancia” al dejar los regalos. Los ministros decían al santo: “Lávese las manos lo suficiente y use una mascarilla cuando sea necesario. Con tu mitra y tu larga barba blanca, eso probablemente no será divertido... pero un virólogo español también nos ha confirmado que tu barba te protege lo suficiente y te sirve de mascarilla”. Y un importante mensaje final: “haz lo que mejor sabes hacer: haz feliz a todos los niños. Contamos contigo”. Sinterklaas sólo hace regalos a los niños que han sido valientes durante el año, pero en este 2020, declaró a la prensa belga, “todos lo han sido”. 

Mientras tanto, en Italia, el primer ministro Giuseppe Conte envió este mes una carta a un niño de cinco años, Tommaso, a quien le preocupaba que la pandemia pudiera impedir que Santa Claus entregara regalos de Navidad. En ella le decía que Papá Noel le había confirmado “que siempre usa una mascarilla y mantiene la distancia adecuada para protegerse a sí mismo y a todas las personas que conoce”, y por eso no faltaría a su cita este año.

Agregó que, a lo mejor, podría ser una buena idea dejarle un poco de desinfectante de manos al santo junto a la leche y el bizcocho. Conte tuvo el detalle de informar a Santa de que, como este año ha sido muy difícil, no tiene ni que preguntar a los niños si han sido buenos, porque han sido “adorables”.

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, ha recibido cartas similares de niños tan preocupados como Tommaso, como el pequeño Monti, de ocjo años, quien le escribió : “Estimado señor Johnson… Me preguntaba si usted y el Gobierno tenían pensamientos sobre la llegada de Santa esta Navidad”, una misiva en la que le daba ideas sobre los controles que debería tener en cuenta para repartir regalos de forma segura. “Esa sería una excelente idea”, replicó Johnson, en un mensaje de Twitter en el que agregó que, según “su principal asesor médico”, “siempre que Papá Noel se comporte de manera responsable, como es habitual, y trabaje de forma rápida y segura, no habrás riesgos”. Normalidad, pues. 

La misma declaración de trabajador esencial le ha llegado a Santa Claus, multiplicada, desde Nueva Zelanda -ya tienen experiencia, habían dado la misma consideración al conejo de pascua durante la primera oleada del virus- a Canadá, pasando por estados de EEUU. A la protección otorgada por los gobiernos del mundo se ha sumado el tranquilizador mensaje lanzado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha asegura que, aunque los magos y santos son bastante mayores, y por tanto pertenecen a grupos de riesgo ante el Covid, se ha constatado que son “inmunes”. No podía ser de otra forma... 

Pese al espacio aéreo abierto, los permisos y la magia, es verdad que este año Melchor, Gaspar, Baltasar y sus amigos han tenido un trabajo más duro de la cuenta, porque del virus no se ha salvado nadie. Por eso, hasta una aseguradora ha pedido, por favor, que se les suba el salario, porque podrían estar ganando millones dirigiendo fábricas de juguetes pero no, están ahí siempre para repartir lo que anhelamos cada navidad. 

En España no ha habido ninguna declaración nacional específica ni para los Reyes ni para Papá Noel ni Olentzero o cualquiera de los repartidores de ilusión de estas noches, pero estamos cubiertos por la directiva europea. Aunque a lo mejor no estaría mal un decreto aparte del ministro Grande-Marlaska, por si acaso hay algún susto de última hora. Si no, algunos no se lo perdonarán jamás, ministro... 

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