POLÍTICA
22/04/2019 23:38 CEST | Actualizado 23/04/2019 03:22 CEST

El debate de 'ida': la sangre no llega al río, Rivera se come a Casado y Sánchez resiste

Así ha sido el primer gran debate del 28-A: Iglesias se reviste de académico constitucionalista

Los colmillos afilados, pero la sangre no llegó del todo al río. El debate de ida en RTVE ha sido de resistencia de Pedro Sánchez, ante un hipervitaminado Albert Rivera, un desdibujado Pablo Casado y un Pablo Iglesias revestido de académico constitucionalista.

Casi 90 minutos, moderados por Xabier Fortes, que no han tenido excesivos momentos de tensión. Especialmente ha subido la temperatura en el tema catalán y territorial y en la situación en la que Sánchez ha intentado arrinconar a Casado por el feminismo y las polémicas declaraciones de Cayetana Álvarez de Toledo sobre el ‘no es no’.

“Señor Casado, me gustaría que le dijese a sus candidatos y, sobre todo, a sus candidatas que no es no y que cuando una mujer no dice sí, es no. Lo digo porque hay una experiencia clara por parte de las mujeres y es que cuando se sienten coaccionadas hay ocasiones en que no pueden decir no, ahí está el caso de las manadas”, le ha espetado.

Una de las cosas que más ha sorprendido ha sido que Casado ha dejado ese tono tan brusco y agresivo usado durante los últimos días, lo que ha aprovechado un Rivera mucho más enérgico y que interrumpía a todos constantemente. Mientras, Pablo Iglesias ha olvidado ese asaltar los cielos de hace tres años y ha ido a por el electorado dudoso de izquierdas advirtiendo de la posibilidad de un Gobierno PSOE-Cs.

No ha habido un claro vencedor, pero Casado se perfila como el perdedor

 

El presidente Sánchez era el que más tenía que perder por el formato final -sin la presencia de Vox-. Ha ido de menos a más, intentando placar a Casado con su discurso feminista y uniendo a Rivera con la ultraderecha con la foto de Colón. 

Una pelea en la que no se ha perfilado ninguno como vencedor claro. Y que también nos deja ya ‘momentazos’ como ese minuto final de Rivera y su “silencio”. Desde luego, el ‘naranja’ es el que más se ha lanzado al ruedo.

Un debate que supone el primer partido de esta doble vuelta que seguirá este martes en el otro enfrentamiento a cuatro en Atresmedia, después de varios días surrealistas y de nervios por la organización de estos combates y condicionados por la decisión de la Junta Electoral de dejar fuera a Vox en estos dos espacios.

Una situación inédita en la política española: dos debates en 24 horas. Pero, además, se producen tras una primera semana de campaña brusca y ruda, pero sin apenas confrontación intelectual sobre propuestas y medidas.

Tampoco este debate servirá para profundizar en las ideas, ya que ninguno se ha sacado de la chistera una medida nueva ni una idea llamativa. Han vuelto a ir ‘a lo suyo’ con las propuestas estrella de sus programas. Una duda que todavía queda en el aire, Sánchez no ha negado que pueda pactar con Cs, aunque le ha reprochado duramente a Rivera que le haya puesto un “cordón sanitario” y no a la ultraderecha. Por cierto, el presidente solo ha nombrado una vez a Santiago Abascal... pero sus rivales de la derecha se han olvidado de los verdes.

 

 

Del Falcon al chalé pasando por el cordón sanitario

Además, los cuatro aspirantes llegaban al debate con una obsesión: un 41,6% de los españoles todavía no ha decidido su voto. La campaña será decisiva en esta ocasión, donde apenas un puñado de votos pueden hacer decantar el color de un diputado por el sistema de restos y la ley D’Hont. Y con una tendencia creciente según los sociólogos: cada vez son más los ciudadanos que eligen en el propio colegio electoral su opción. 

Esto se ha traducido en que se notaba en la mayoría de intervenciones que no se quería meter la pata y que se medían las palabras.

Y esos nervios se apreciaban especialmente desde el principio en la figura de Albert Rivera, el que llegaba más rígido a los estudios de TVE, pero que ha sido el que primero se ha soltado y ha disparado en la frente: pidiendo la dimisión misma de Rosa María Mateo.

REUTERS

Desde la primera parte era el que más interrumpía, el que más caritas ponía, el que más tarjetas sacaba. “Baje del Falcon, baje del avión”, le soltaba a Sánchez, para luego criticar que Casado votara la subida del IVA de Montoro. Y peligro a la vista. Iglesias puede ser vicepresidente bolivariano a partir de las elecciones. “Va a dar lecciones el del chalé”, volvía a la carga contra el líder de Unidos Podemos. Golpe visual: ponía un marco con la foto de Sánchez y Quim Torra en Pedralbes.

Sánchez lo intentaba frenar también con el tema de la igualdad. “Y a usted señor Rivera le digo que el vientre de una mujer no se alquila”, le ha afeado sobre los vientres de alquiler. Rivera reaccionaba: “O sea que ¿usted decide por las mujeres o deciden las mujeres adultas libremente? ¿Dice la gestación subrogada? No sea carca Señor Sánchez, estamos en el siglo XXI: eutanasia, muerte digna, gestación subrogada”.

Con Cataluña saltan chispas

Pero el momento más espinoso y donde Rivera y Casado han ido a por Sánchez sin miramientos ha sido Cataluña. Sobre los atriles llegaba el fantasma: ¿va a indultar a los independentistas enjuiciados?

Sánchez ha salido con que no se puede hablar de indultos preventivos. Todo ello jaleado en contra por los representantes de la derecha. Con Casado hablando de los independentistas y de los “batasunos”.“España ya no va bien”, argumentaba en otro momento el popular. Y Rivera gritando que se cambiaban “indultos por escaños”. “Lleva en la frente la palabra indulto”, insistía. Sánchez hacía equilibrios y volvía a la carga contra Casado: ”¿De qué color tiene manchadas las manos?”

Desde la otra esquina, Iglesias, que se ha vuelto más constitucionalista que nadie a pesar de las sombras que denunciaba del régimen del 78, decía claramente que quiere entrar en el Gobierno de Sánchez y que, además, si no cumplen con lo prometido, se marcharán. Todo ello sazonado con interpelaciones directas a “Pedro”. Quien, por cierto, le ha querido agradecer su apoyo durante estos meses en el Gobierno.

Los bloques se han hecho también evidentes y de manera clara en la primera parte al hablar de economía: liberales y bajadas de impuestos por parte de PP y Cs frente a gasto público social por parte de Podemos y del PSOE.

El debate de ida... ¡y mañana más!

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