Rocío Carrasco: "Olga es una sinvergüenza"

"Yo soy madre y seré madre hasta el día que me muera", ha afirmado la hija de 'La más grande' al finalizar el décimo episodio de su docuserie.
Rocío Carrasco en el episodio 10 de su docuserie.
Rocío Carrasco en el episodio 10 de su docuserie.

Definitivamente rota la relación con su hija después de la agresión, Rocío Carrasco ha retomado en la noche del miércoles el relato de su vida para explicar por qué su hijo, David Flores Carrasco, también terminó abandonando el hogar materno para ir a vivir con su padre.

Con el título Vibro, el capítulo 10 de la docuserie Rocío, contar la verdad para seguir viva sigue avanzando en el tiempo. Mientras su hija cumple la sentencia de seis meses de libertad vigilada por un delito de maltrato continuado a su madre, ahora el protagonista es su hermano, que mantiene el régimen de custodia establecido, quince días con la madre y quince días con su padre.

“Va a llorar lágrimas de sangre”

David era un niño cariñoso y sociable que sentía devoción por su madre —y por su abuela y por Fidel—, que era feliz con ella y con su pareja, según la propia protagonista. ”¿Crees que te echa de menos?”, pregunta la periodista a Carrasco. “Pues sí, claro que sí”, no duda ella en contestar.

Pero el día que su hermana desapareció de la casa, la actitud del pequeño David comenzó a cambiar. “David empieza a tener problemas en el cole. Se pelea y dice barbaridades. Usa palabras que yo pensé que no las tenía en su cabeza”, relata. ”Se volvió arisco, reaccionario”.

Fue entonces cuando se negó a estudiar. “Que mi padre me ha dicho que me va a grabar un disco con fulanito. Que mi padre me ha dicho que me va a llevar a La Voz. Que yo no tengo que estudiar”, argumentaba el niño cuando su madre le obligaba a ponerse delante de los libros.

Fue entonces cuando Rocío Carrasco descubrió que, cuando el menor estaba con su madre, su padre se acercaba al colegio y aprovechaba para hablar con él. “Hacía dos cosas. Chantaje emocional, diciéndole ‘te tienes que venir con nosotros porque tu hermana te echa mucho de menos’. En un niño como David es mucho más cruel hacerlo, es el triple de crueldad en un niño como David. Y por otra parte: ’Si tu madre te castiga, me llamas. Si te dice algo, mañana vengo y me lo cuentas”, ha contado la hija de La más grande.

Según ha explicado la protagonista, ella no quería saber nada de lo que se decía o hacía en casa de su exmarido. Pero el niño, de vez en cuando, se empeñaba en hacerlo. Tras una visita de Antonio David y su hija al cole, el niño no tardó en contarle lo que había ocurrido: “Me ha dicho la niña, ’dile a tu madre que va a llorar lágrimas de sangre. Que hasta que no la meta en la cárcel, no voy a parar”. Amenazas textuales que, el padre ha puesto en boca de la madre públicamente en numerosas ocasiones. “Esas dos frases, públicamente, las ha usado el padre para decir que eso es lo que yo les decía a mis hijos”, ha relatado.

Días después, una llamada de la tutora alertó a Rocío sobre los comentarios que su hijo hacía de ella: “Mi madre no me quiere”, “mi madre es muy mala madre”. En ese momento decidió tomar cartas en el asunto y pidió al director del colegio que hiciese lo posible por no permitir las visitas de su padre, por el bien del menor. Puesto que esa condición no figuraba en el convenio regulador, y tras mantener una reunión con Antonio David Flores, comunicó a la madre que él no podía impedir que eso sucediese.

‘Hable con ellas’

El 15 de julio de 2014, Rocío Carrasco volvió a la tele y se incorporó al equipo de presentadoras de Hable con ellas. “A mí me hizo mucho bien”, ha confesado. Ella llevaba en tratamiento por depresión y ansiedad desde 2011, y siempre estaba medicada, pero según ha asegurado, esa fue una de las mejores etapas de su enfermedad porque disfrutaba mucho en el programa. De hecho, las mujeres con las que compartía plató, Alba Carrillo, Sandra Barneda y Yolanda Ramos son hoy por hoy grandes amigas de Rocío Carrasco.

Sandra Barneda, Rocío Carrasco, Mónica Martínez, Alba Carrillo y Soledad León de Salazar en la presentación del programa " Hable con ellas ".
Sandra Barneda, Rocío Carrasco, Mónica Martínez, Alba Carrillo y Soledad León de Salazar en la presentación del programa " Hable con ellas ".

Su vuelta a la escena pública supuso volver a las páginas de las revistas y a las tertulias de los programas, y no para bien. “Soy consciente de que trabajar en televisión es exponerte. Pero esa exposición tiene un límite, no le da derecho a nadie ni a ultrajarte, ni a difamarte ni a humillarte ni a menoscabarte”, ha lamentado.

“¿Él no se cree que tú tenías depresión?”, le han preguntado durante la entrevista. “No sé si se lo cree o no, pero que se mofa, se mofa. Y además, que se mofa, no. Yo creo que está pletórico de felicidad de saber que es verdad. No es que se mofe, es que se alegra”, ha contestado rotunda.

Desde este programa, la hija de La chipionera llegó a reclamar su derecho a la intimidad después de que su exmarido hiciese unas duras declaraciones en una revista. “Cuando unos niños no quieren estar en casa de su madre, por algo será”, recogía la publicación.

“Ha coartado y ha destruido por un tiempo una parte de mi vida. Lo que sí ha hecho es cargarse de un plumazo esa relación materno-filial que tendría que haber”, ha concluido esta parte de la entrevista.

La guarda y custodia del menor, para el padre

Durante la emisión de este programa, Rocío Carrasco también ha aclarado uno de los capítulos de su vida que durante un tiempo estuvo en boca de todos. Un ingreso hospitalario de su hijo David volvió a poner en tela de juicio su papel de madre.

Según ella misma ha explicado, se enteró de que su hijo estaba en el hospital tras recibir una llamada en la que le reclamaban la tarjeta sanitaria del menor. El mismo médico le explicó que David ya iba a ser dado de alta y que el niño se encontraba bien. Esa misma noche, Carrasco asistió a un evento organizado por la periodista Mila Ximénez: “Consideré que debía ir”.

Entre tanto, la protagonista sigue escuchando de boca de su hijo lo que pasa cuando está con su padre. “Mamá el otro día iba en el coche con papi y con Ro, y mi padre y mi hermana estaban hablando de ti. Yo les dije: ‘No digáis eso de mi madre porque eso es mentira’. Y mi padre me dijo que si volvía a hablar de ti bien o volvía a defenderte, que me bajaba del coche y me iba andando”, ha relatado que le contó David.

En 2016, Antonio David presentó una nueva modificación de medidas de custodia. En ella, para llevarse al niño con él, el padre alegaba denuncias recíprocas —la madre no había denunciado a su hija—, la imposibilidad de la convivencia tras el incidente en la casa y la situación mental de la madre, pues había tenido acceso a los informes médicos de la protagonista. En el documento redactado por su abogado, también se pedía una cantidad de dinero por la manutención de la niña y otra por el niño: en total 4.600 euros. Además, reclamaba el pago del curso en la facultad de psicología de la Universidad San Pablo CEU de Sevilla, gasto que luego no pudo demostrar porque la hija nunca estuvo matriculada ahí.

Finalmente, se decretó la guarda y custodia del menor a favor del padre y se estipuló una pensión para el niño, mucho menor de la que se pedía. A la niña, desheredada después de la sentencia, no le tenía que pasar pensión.

“Queda demostrado en ese documento que todo esto se hace con un fin económico, puro y duro”, ha sentenciado Rocío Carrasco.

Una boda feliz

Veinte años después de comenzar la relación, Rocío y Fidel decidieron casarse. La fecha, el 7 de septiembre de 2016.

Portada de la boda de Rocío Carrasco y Fidel Albiac en ¡Hola!
Portada de la boda de Rocío Carrasco y Fidel Albiac en ¡Hola!

En el episodio se han ofrecido imágenes inéditas de esa celebración. En ella, Rocío Carrasco se mostraba feliz y enamorada, rodeada de sus tíos paternos, su prima Chayo, sus amigas, María Teresa Campos —a la que considera su segunda madre—, sus compañeras de la tele... Ni sus hermanos, Gloria Camila y José Fernando, ni sus tíos Gloria y Amador fueron invitados. Su hijo no necesitaba invitación, era parte de esa boda, pero no asistió.

El 23 de junio de 2016 fue el último día que Rocío Carrasco vio a su hijo, pues se iba a pasar el verano con su padre. A la vuelta, en septiembre, le esperaba la boda de su madre y Fidelito —como llamaba a la pareja de Rocío—.

El niño tenía que volver a su hogar materno al inicio del curso escolar y la celebración coincidía en esa fecha. La abogada de Carrasco comunicó a Antonio David su deseo de que el hijo asistiese a la boda de su madre y le pedía que indicase la fecha en la que regresaría. La respuesta del abogado de la parte contraria no dio solución a la incógnita y el niño no fue devuelto a tiempo de estar en esa fiesta.

“Es una sinvergüenza”, califica Carrasco a la mujer de Antonio David, Olga. A ella la considera cómplice del mal que se le ha ocasionado. “No tiene vergüenza, eso lo digo hoy”, ha insistido después de dejar bien claro que ella nunca antes había dicho nada de la pareja de su exmarido.

“Yo creo en el amor porque lo tengo”, ha dicho emocionada al ver las imágenes de su boda. “Fue uno de los mejores días de mi vida. Por mí, por él y porque sé lo que suponía para mi madre”.

Nada amargó ese día tan especial, ni siquiera la portada de una revista que apareció esa misma mañana con Rocio y David Flores en primera página y un titular: “Los hijos de Rocío lloran mientras ella se casa”.

El adiós a su hijo

Los días pasaron y el niño no fue devuelto al hogar materno. La hija de Rocío Jurado interpuso una reclamación judicial pidiendo que Antonio David Flores devolviese, como estaba estipulado, su hijo a la madre. Ese requerimiento fue obviado por el padre y la justicia. Cuando se celebró la vista por ese requerimiento, el niño ya había cumplido 18 años.

Antonio David Flores con sus hijos Rocí­o y David Flores Carrasco por las calles de Málaga en 2017.
Antonio David Flores con sus hijos Rocí­o y David Flores Carrasco por las calles de Málaga en 2017.

Al llegar al juzgado donde se celebraba esa vista la recibieron decenas de periodistas. Ella no lo sabía, pero su hijo había decidido ir para acompañar a su padre. Cuando Carrasco salió de la sala, vio al niño y se encontró con la mirada de Olga: “Me mira fijamente y, a continuación, le coge la cara al niño, empieza a darle besos y a volverle la cara para que no me vea”, ha detallado. “Yo iba a por ella, literalmente. Y Javier —su abogado—, que iba detrás mía, me tiró de la manga y me dijo ‘no, no, no’. Y yo tiré para adelante”.

La versión de Rocío Carrasco nada tiene que ver con la que se conocía hasta ahora. Según Antonio David y Olga, ella vio a su hijo, pasó por su lado, pero no le quiso saludar. “Es mentira que ella se levante, como ha contado en el Deluxe, que pase por mi lado y me diga: ‘¿En serio que no vas a saludar a tu hijo?’ ¡No tiene coño!”, ha clamado enfadada. “Yo sé qué reacción hubiese tenido mi hijo y sus consecuencias”.

Termina este décimo episodio con una nueva sorpresa para ella. “Cuando pido un certificado de empadronamiento del niño descubro que lleva seis meses empadronado en Málaga. “Ese día me doy cuenta de que he parido dos veces pero que no tengo a ninguno de los dos”, concluía el episodio de la pérdida de su hijo. Pero “yo soy madre y seré madre hasta el día que me muera”.

La vida de Rocío Carrasco