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Con esta rutina de 1 hora conseguirás que tus hijos duerman, aunque se resistan

Es fundamental tener hábitos constantes.

Sería maravilloso que los niños se durmieran en cuanto su cabeza tocara la almohada. Es un sueño inalcanzable, pero hay consejos para que la hora de acostarlos sea más llevadera.

Janine Reynolds es enfermera en la Sheffield Sleep Clinic, donde se llevó a cabo un programa piloto con el que lograron aumentar 2,4 horas de media el tiempo que durmieron los niños por la noche, según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

Reynolds realiza talleres pediátricos y asesora a padres y cuidadores, de modo que la edición británica del HuffPost se ha puesto en contacto con ella para conocer los consejos que da para que los niños se duerman antes y mejor.

1. Utiliza esta rutina de una hora

Es fundamental tener una rutina constante. Empieza con una actividad de coordinación ojo-mano durante media hora (como hacer rompecabezas o jugar con clasificadores de formas) para pasar tiempo con tu hijo, propone Reynolds.

Después de eso, llega la cena, y es importante que sea fuera del dormitorio. “Prueba a darle alimentos que ayudan a conciliar el sueño, como cerezas, bayas o plátano por su alto contenido en melatonina”, explica.

Si tu hijo toma leche antes de dormir, que sea después de la cena y no en su dormitorio.

Lo siguiente es un baño o una ducha relajante “para conseguir el cambio de temperatura que necesita” y, seguidamente, a la cama.

Ten preparada una frase para cuando le dejes en la cama, como: “Buenas noches, que descanses, te quiero”, y deja que se duerman ellos solos. (Más información en el siguiente punto).

Prepararlos para ir a la cama haciendo todo en el mismo orden todas las noches es importante, así como despertarse a la misma hora a la mañana siguiente para que la rutina sea constante.

2. Intenta que se duerman ellos solos

Debido a las fases del sueño de los niños, estos tienden a despertarse entre seis y ocho veces cada noche. Si no son capaces de dormirse solos la primera vez de la noche, cada vez que se despierten, querrán las mismas comodidades: un biberón, un cuento o tener a los padres al lado.

Puedes darles la mano para calmarlos en vez de tumbarte en la cama con ellos e ir apartándote poco a poco.

Lo más frecuente es que quieran que vuelvas con ellos cuando se despierten. “Intenta no mantener contacto visual ni verbal. Chillarles solo echará más leña al fuego. Sé aburrido”, aconseja la experta.

3. Asegúrate de que su dormitorio es un lugar tranquilo

Eso significa que nada de tensión ni voces alteradas, solo una rutina tranquila y constante. Para dormir es necesario que el cerebro esté en calma y el niño tiene que aprender a “estar presente”, explica Reynolds.

4. Reduce los besos y abrazos al mínimo a la hora de dormir

Puede que esto te sorprenda, pero Reynolds describe a los niños como máquinas tragaperras que siempre pedirán un abrazo o un cuento más.

“Deja las cosas claras. Prepara el ambiente para dormir y diles: ‘Un libro, un beso, un abrazo’. Luego diles que es hora de dormir y que les quieres”, resume la especialista.

5. Mantén una iluminación correcta

Algunos padres utilizan sus móviles y proyectores con nanas para ayudar a dormir a sus hijos, pero Reynolds prefiere evitar las tecnologías. La habitación debería estar oscura o con una luz muy ligera para la hora del cuento.

Si necesitan una luz para dormir, que sea de tonos rojizos o anaranjados, que favorecen más el sueño.

6. Que no hagan mucho ejercicio ni tomen mucho azúcar antes de irse a la cama

Quizás pienses que hacer ejercicio antes de dormir (aunque solo sea corretear por la casa) ayudará a cansar a los niños, pero en realidad, demasiada actividad física antes de ir a la cama no es lo ideal, de modo que es mejor que tus hijos no sigan revoloteando hacia el final del día.

“El ejercicio te activa”, advierte Reynolds. Tampoco es recomendable que tomen bebidas azucaradas antes de irse a la cama.

¿Y si nada de esto funciona?

Si tus hijos se siguen despertando muchas veces por la noche y eso le está pasando factura a su salud mental (o a la tuya), busca ayuda profesional. Es posible que los niños tengan déficit de hierro, síndrome de las piernas inquietas o algún trastorno del sueño sin diagnosticar. Hay muchos motivos por los que tu a tus hijos les puede costar dormir.

“Si estás en crisis, hay ayuda”, tranquiliza la experta. El médico te puede guiar por el buen camino.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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