Saber elegir un buen melón sólo es cuestión de vista

Como con todas las frutas, se trata de saber si ha madurado correctamente.

El melón es una de las estrellas de la despensa de verano y es ahora cuando atraviesa su época de máximo esplendor.

Los primeros melones aparecen en las fruterías y supermercados en el mes de abril –son los llamados melones tempranos– procedentes de Andalucía, concretamente de Almería, y un poco más tarde de Murcia. Pero es durante los meses de julio, agosto y las primeras semana de septiembre, cuando también se incorporan los procedentes de Castilla-La Mancha y Madrid, el mejor momento de esta fruta estival dulce, jugosa y refrescante.

Melón piel de sapo
Melón piel de sapo

En las fruterías se pueden encontrar numerosas variedades de melón, todas cultivadas en España: amarillo, Tendral, Cantaloup... Pero la más común y consumida, con diferencia, es piel de sapo, de piel rugosa de color verde con manchas oscuras y forma ovalada.

Acertar con el melón perfecto sigue siendo una tarea complicada para muchos. Como dice Rubén Aguado, gerente de la Cooperativa del Campo de Villaconejos (Madrid), sólo se puede asegurar que el melón es rico cuando se ha abierto y se pueden ver el color y la textura de su carne y se puede oler. Esto es eso que se hacía antes: calar el melón, cortar un cuadradito y enseñárselo al consumidor.

Aún así, Aguado da unas pistas para saber si el melón está sano y si madurado correctamente en la planta. Para ello, sólo tenemos que observar su aspecto: la piel debe tener un color verde oscuro brillante y la cama, es decir, la parte que ha estado en contacto con la tierra mientras crecía, debe ser color amarillo huevo. “Si además está escriturado –tiene la piel surcada por rayitas de color ocre– poco puede fallar”.

Melón piel de sapo
Melón piel de sapo

Otras características, como el olor y la dureza de la pieza, nos pueden servir de pista pero no nos garantizan nada. “Un melón puede estar blando y ser un pepino. Y puede oler a dulce, pero su carne puede estar demasiado pasada”, afirma el gerente.

“Con esta, como con todas las frutas, lo más importante es que haya sido recolectada en su fase justa de maduración y que haya recibido de la tierra todos los azúcares”. Esa es la única garantía de calidad, insiste Aguado.

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