Los especialistas advierten: "Con la covid, la salud mental ha caído en picado y debajo no hay red"

El presidente de Salud Mental España alerta sobre la falta de recursos.
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El diputado de Más Madrid Íñigo Errejón lleva varias semanas alertando sobre ello: los problemas médicos y sanitarios, el aislamiento social, la dificultad para conciliar y los problemas laborales derivados de la covid-19 han desencadenado una nueva pandemia, la de la salud mental, a la que España se enfrenta sin estrategias claras y sin recursos suficientes.

A pesar de ello, los hay que aún no se la creen y quien es capaz, cuando el tema se pone sobre la mesa del Congreso, de reírse o de espetar un ”¡vete al médico!” que ha hecho levantar de sus asientos a la mitad de los parlamentarios, a miles de personas en Twitter y a una gran parte de la sociedad.

Una de las primeros afectadas en reaccionar a estas palabras del diputado del PP —que luego ha pedido perdón— ha sido Salud Mental España que considera una enorme falta de respeto el ataque a Errejón mientras hablaba de “un tema tan sensible, importante y necesario”.

Ahora bien, para Nel González, presidente de esta confederación de asociaciones, lo verdaderamente relevante es que este tema se haya puesto sobre la mesa en este escenario y en este momento. “Agradezco enormemente que Íñigo Errejón haya puesto el dedo sobre la llaga. La atención a la salud mental y el bienestar de los ciudadanos tiene que estar en la agenda política. La respuesta del presidente del Gobierno ha sido, además, muy esperanzadora”, afirma a El HuffPost.

Salud mental, la pariente pobre del sistema sanitario

Para la Confederación de Salud Mental, rebatir esta actitud de menosprecio del diputado del PP es sólo una cuestión de cifras. Precisamente, solo un día antes, esta organización había hecho público el estudio SALUD MENTAL Y COVID-19. Un año de pandemia, un pormenorizado análisis de las consecuencias que la crisis pandémica está teniendo sobre el equilibrio y bienestar psicológico de la población, a partir de los datos ofrecidos por diversos estudios e investigaciones, tanto nacionales como internacionales. La conclusión es clara y así advierte González: “La salud mental ha caído en picado y debajo no hay red”.

La falta de recursos en estas especialidades médicas se arrastra desde hace tiempo y, como nos confirma el presidente de Salud Mental, la carencia de profesionales en el sistema público sanitario es alarmante: hay 4 psicólogos por cada 100.000 habitantes, cuando en los países de nuestro entorno hay 18 por cada 100.000. “La situación es muy complicada. Con la covid han aumentado en casi un 50% las personas con síntomas psicológicos y emocionales: insomnio, ansiedad, nuevos síndromes, fobias... Y aún estamos sólo en el principio de la gran crisis económica. Esto nos tiene que preocupar mucho porque en el momento en el que se toca el bienestar de los ciudadanos, se toca la salud mental de las personas”, alerta.

La atención a la enfermedad psicológica siempre ha sido la pariente pobre de la salud pública. Esto es más que evidente con el desfase que existe entre necesidades e inversión: los problemas psicológicos y psiquiátricos suponen un 20% de la carga de morbilidad y los recursos que se asignan no llegan al 6% del total. “La inversión en estos cuidados no es un gasto, son ahorros e inversión de futuro. No lo digo yo, lo dice la OMS que advierte que la primera causa de discapacidad en 2030 serán problemas de salud mental, especialmente depresión”, explica Rodríguez.

“En este momento hay que salvar vidas, las de la pandemia, pero hay otras de las que también nos tenemos que ocupar. No seamos hipócritas: 10 personas al día acaban con su vida y eso es una sangría. Además, detrás de esas 10 hay otras 20 que lo han intentado”, sentencia el presidente Salud Mental.

Besos y abrazos en un acto en la Casa Blanca en plena pandemia