POLÍTICA
28/10/2020 09:14 CET | Actualizado 28/10/2020 16:24 CET

Las autonomías valorarán en cuatro meses si el Gobierno debe mantener la alarma

El líder del PP, Pablo Casado, insiste en que su partido apoyará el estado de excepción si se aprueba para ocho semanas.

EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles 28 de octubre en el Congreso.

El Gobierno está convencido de que la cogobernanza es mejor forma de superar la crisis del coronavirus. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido este miércoles en que sean las autonomías las decidan si el Ejecutivo debe mantener el estado de alarma más allá del 9 de marzo.

Eso sí, Sánchez ha terminado cediendo y el PSOE acepta que sea el jefe del Ejecutivo, y no el ministro de Sanidad, quien dé explicaciones cada dos meses en la Cámara Baja sobre la evolución de la pandemia para sellar el apoyo al decreto de alarma que se vota este jueves junto a la prórroga de seis meses.

En un primer momento, Sánchez ha propuesto al PP que sea el Consejo Interterritorial de Salud el órgano que dirima si la alarma debe caer o no dentro de cuatro meses para intentar sumar a los populares al ‘sí’ al decreto y a la prórroga del estado de alarma. Pero el presidente ha terminado aceptando que sea la Conferencia de Presidentes el foro de discusión y decisión ‘federal’.

Sánchez ha ofrecido al PP gestos que no convencen a los de Pablo Casado, que han insistido en que solo apoyarán un estado de alarma de ocho semanas y comparecencias quincenales del jefe del Gobierno. Pablo Casado ha puesto en duda, durante la sesión de control, al Ejecutivo por la mala gestión que de la crisis sanitaria de la covid-19 y por no hacer caso a ninguno de los planes alternativos que ofrece el PP.

El líder de los populares ha criticado a Sánchez que este haya aprobado una alarma que la coalición de Gobierno quiere alargar hasta el mes de mayo, algo que los populares no están dispuestos a apoyar. Por eso, Casado ha insistido en que una alarma de ocho semanas es lo mejor para controlar los viajes de los españoles en los tres próximos puentes y salvar, así, la campaña de Navidad. Además, el jefe del PP ha pedido al Gobierno que reforme de una vez la ley de Salud Pública del año 86 para que no haya que recurrir al estado de excepción para dar amparo jurídico a las restricciones de las comunidades.

El PP no ha dejado de arrimar el hombro. Ha apoyado dos veces el estado de alarma cuando las cifras eran las peores en fallecidos y contagios del mundoPablo Casado, líder del PP.

El choque entre Casado y Sánchez, más relajado que el de ocasiones anteriores pero igualmente contundente, es el primero desde que el líder del PP rompió con la ultraderecha en el debate de la moción de censura de la semana pasada. Ambos han seguido el rumbo habitual de las últimas semanas, como si no Casado no hubiera consumado un giro hacia la moderación que culminó su discurso contra Santiago Abascal.

“El Consejo Europeo ya pedía en mayo salir de la excepcionalidad y aplicar la legislación ordinaria”, ha recordado Casado al jefe del Gobierno, que busca un apoyo masivo al decreto y a la prórroga del estado de alarma que el Congreso debatirá y debe aprobar este jueves en el pleno y que, en principio, se alargará seis meses.

“El PP no ha dejado de arrimar el hombro. Ha apoyado dos veces el estado de alarma cuando las cifras eran las peores en fallecidos y contagios del mundo por su negligente gestión. Llevamos ocho meses planteando un plan de choque económico para evitar los estragos de la pandemia que arroja 700.000 parados que ayer la EPA desveló y que su plan de presupuestos ruinosos solo va a empeorar y le ofrecemos un pacto de estado sanitaria a semejanza del Pacto de Toledo que ayer hemos renovado”, ha sintetizado Casado antes de preguntar al Gobierno “por qué no acepta” la propuesta del PP respecto a la alarma.

La respuesta de Sánchez

“Lo que estamos haciendo es cogobernar con las Comunidades Autónomas, que son las competentes en el ámbito sanitario y en Salud Pública”, ha zanjado Sánchez, que ha aplaudido que haya una oposición que ha optado, según él, “por el camino del diálogo y del apoyo”, en referencia a Cs, y ha afeado que haya otra, en referencia al PP, que denigre el estado de alarma. “Usted llega a calificar, señoría, el estado de alarma como una dictadura constitucional. Y o es dictadura o es constitucional, pero las dos cosas es imposible, señor Casado”.

Sánchez ha aprovechado ese momento para testar el nuevo ánimo centrista del PP y ha vuelto a ofrecer a Casado un acuerdo, como hizo durante el debate de la moción de censura al paralizar la reforma del Poder Judicial para negociar con los populares. “En todo caso, le diré, el Gobierno de España está por la unidad y la unidad significa escuchar y tender la mano. Por lo tanto, hago la siguiente propuesta para que ustedes apoyen el estado de alarma. Dentro de cuatro meses el Consejo de Política Interterritorial si estipula que no es necesaria ya la alarma, el Gobierno de España revisará su petición y levantará el estado de alarma”.

Dentro de cuatro meses el Consejo de Política Interterritorial, si estipula que no es necesaria ya la alarma, el Gobierno de España revisará su petición y levantará el estado de alarmaPedro Sánchez, presidente del Gobierno.

El objetivo del Gobierno es que haya una primera revisión sobre la vigencia del estado de alarma el próximo 9 de marzo y, solo si hay acuerdo entre Sanidad y comunidades, se levante o siga vigente dos meses más, hasta el 9 de mayo. “Con eso podremos encontrar un amplio apoyo al estado de alarma”, ha dicho Sánchez.

El PP no ha aceptado el órdago del presidente del Gobierno. “Tropieza dos veces con la misma piedra. En vez de rectificar, ser humilde y dejarse ayudar... Abandone la radicalidad. Lo que tiene que hacer es escuchar más a Felipe González y obedecer menos a Pablo Iglesias: menos cesarismo de ordeno y mando”, ha contestado Casado, quien ha dicho al jefe del Gobierno que su mano sigue tendida y que la pelota está en el tejado de Moncloa. El próximo jueves se vota la prórroga del estado de alarma y el acuerdo entre Ejecutivo y PP está lejos. Mientras, la segunda ola azota con virulencia.

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