POLÍTICA
05/01/2020 12:39 CET | Actualizado 06/01/2020 21:57 CET

Sánchez fracasa en la primera votación de investidura y se prepara para ganar el martes

Necesitaba mayoría absoluta; el Congreso ha celebrado la votación tras un bronco debate por la intervención de Bildu.

EFE
Sánchez en el Congreso este domingo

Fracaso en la primera ronda (lo que se esperaba). El Congreso ha tumbado la investidura de Pedro Sánchez en la primera votación -se necesitaba mayoría absoluta- y se prepara para la segunda del próximo martes, en la que el socialista espera la victoria por mayoría simple.

Este domingo necesitaba al menos 176 de los 350 diputados, pero su exigua mayoría no daba para ello. Han sido 166 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, PNV, BNG, NC, Más País, Compromís y Teruel Existe), frente a 165 ‘noes’ (PP, Vox, Cs, Junts, UPN; CUP, PRC, Foro y CC) y 18 abstenciones (ERC y Bildu).

Tal y como marca la Constitución en su artículo 99, ahora se debe ir a una segunda votación 48 horas más tarde -el próximo martes 7-, en el que este resultado sí le servirá al socialista para seguir en La Moncloa. En las últimas horas, no obstante, se ha extendido algo de preocupación de que hubiera un ‘tamayazo’ -que algunos diputados cambien su voto-. En estas jornadas ha pasado con los diputados de PRC y Coalición Canaria. Y desde Cs y el PP se alienta que algún parlamentario del PSOE desobedezca. Hoy una diputada de los ‘comunes’ no ha podido votar por enfermedad, pero estará el martes.

La votación ha llegado tras la segunda jornada de investidura, que ha estado marcada por un bronco y desagradable debate a raíz de la intervención de la diputada de Bildu Merche Aizpurúa. “Vosotros nos matabais a nosotros”, ha lanzado Pablo Casado desde su escaño, mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, ha abandonado el Hemiciclo.

 

Y es que estas dos jornadas de investidura dejan ya muchas pistas sobre cómo será esta legislatura: con una durísima oposición de la derecha y con un Pablo Casado (PP) regresando a su lado más duro lleno de insultos contra Sánchez.

El presidente del Gobierno en funciones ha querido imprimir durante esos dos días un tono calmado, apelando principalmente al diálogo en el tema catalán y enfatizando el carácter social del Ejecutivo que quiere conformar. Se trata de un momento histórico, el primer Gobierno de coalición en nuestra actual etapa democrática. El abrazo que se dieron este sábado Iglesias y el socialista volvió a simbolizar esta nueva etapa.

Una investidura marcada por Cataluña

Pero si de algo se ha hablado en esta primera parte del debate de investidura ha sido de Cataluña. El aspirante socialista proclamó que era el momento de la vía política y no de la judicialización del conflicto político. “No se va a romper España, no se va a romper la Constitución”, arrancó en su primera intervención, pero dijo que todas las partes tienen que hablar y que hay que recomenzar. No será fácil, reconoció, y pidió paciencia a todos.

Para ello se constituirá la Mesa de Diálogo, pactada entre el PSOE y ERC. En este órgano entre el Gobierno central y la Generalitat se podrá hablar de todo y se buscarán acuerdos dentro del “ordenamiento jurídico-político”, que luego deben ser refrendados en una consulta entre catalanes. Sánchez sí pronunció que todo debe estar dentro de la Constitución. Desde la tribuna, Gabriel Rufián (ERC) le hizo una advertencia: “Si no hay Mesa, no hay legislatura”.

La derecha y la ultraderecha ha querido impregnar el debate de catastrofismo respecto al nuevo Gobierno y a la situación en Cataluña. Casado llegó a amenazar a Sánchez con una denuncia por prevaricación si no hace dimitir a Quim Torra y Santiago Abascal pidió la detención del presidente de la Generalitat. “Viva España, viva el rey”, se ha escuchado varias veces entre diputados de la bancada de la derecha. Unas jornadas que han servido también para estrenarse como líder in pectore de Cs a Inés Arrimadas.

Un debate que se ha desarrollado también a la misma vez que el tsunami que azota la política catalana tras la decisión de inhabilitar a Quim Torra por el caso de los lazos amarillos, algo que los independentistas ven como un “golpe de Estado”. De manera paralela, en el Parlament se celebraba un Pleno para mostrar apoyo al presidente de la Generalitat.

Muchos en los pasillos también tenían la mente en el día después de la investidura y en el futuro Gobierno. Sánchez ha prometido medidas como la derogación de la reforma laboral, la instauración de un Día de las Víctimas del Franquismo, aumento del IPRF para los que ganen más de 130.000 euros, frenar la subida masiva de los alquileres, ley básica de educación que derogue la LOMCE...

EFE
Sánchez y Calvo

 

Un Gobierno del que se ha conocido hoy un nuevo nombre: Manuel Castells. Este sociólogo y economista, catedrático de Sociología de la Universidad de California en Berkeley durante 24 años y de la Universitat Oberta de Catalunya, será el futuro ministro de Universidades, a propuesta de los ‘comunes’.

Un Ejecutivo de izquierdas, pero que tiene que tener en cuenta el contexto económico, según ha admitido Sánchez durante estas horas. Y sus pilares estaba sentados en el Congreso estos días: Carmen Calvo, Nadia Calviño y Pablo Iglesias -los tres ‘vices’-.

El debate de este domingo lo ha cerrado la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, quien ha cargado contra la derecha por su actitud y rebatiendo a Vox por sus afirmaciones de que no vale para nada la ley de lucha contra la violencia de género.

En la última réplica, Sánchez se ha encendido y ha dicho que “hay esperanza” ante el aplauso de lo suyos. Ahora le toca enfrentarse a la votación definitiva: el martes a las 12.45.

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