Sánchez y Aragonès, apretón de manos pero aún sin cita para desbloquear las relaciones

La última vez que ambos coincidieron fue en mayo, recién saltó la crisis de Pegasus.
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Pedro Sánchez y Pere Aragonès.
Pedro Sánchez y Pere Aragonès.
EUROPA PRESS

Los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, Pedro Sánchez y Pere Aragonès, se han saludado este lunes por la tarda a su llegada al Camp Nou de Barcelona para asistir a los Premis Pimes de Pimec pero sin un encuentro a solas entre ambos.

A su llegada a las puertas del estadio, Sánchez ha sido recibido por Aragonès, con quien se ha dado la mano, y por el presidente de Pimec, Antoni Cañete.

Después han saludado al resto de autoridades, entre ellas la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat, Núria Marín; la delegada del Gobierno en Catalunya, Maria Eugènia Gay, y el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, y después han salido al palco del Camp Nou.

Ambos coinciden en este acto después de que la semana pasada el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y la consellera de Presidencia, Laura Vilagrà, se reunieran para tratar de desbloquear las relaciones entre ambos gobiernos tras el caso Pegasus y acordaran celebrar un encuentro entre los dos presidentes antes de las vacaciones de verano.

La última vez que coincidieron Sánchez y Aragonès fue en mayo en la Reunió Cercle d’Economia, poco después de saberse el caso de espionaje, y ambos se emplazaron a reunirse para abordar este asunto.

El guiño a la reunión

A la espera de esa ansiada reunión entre Sánchez y Aragonès, el presidente del Gobierno ha hecho un guiño al diálogo con Aragonès durante su discurso ante el millar de asistentes al acto.

“Yo soy un firme creyente del diálogo”, ha afirmado Sánchez, que ha recordado que a lo largo de estos años, no por “necesidad” sino por “convicciones”, el Ejecutivo central ha puesto en marcha “herramientas y espacios para materializar el diálogo”.

Y ha apuntado: “Siempre he creído que por muy elevadas y duras que sean las crisis y los desencuentros, merece la pena apostar por el diálogo”.