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10/07/2020 07:13 CEST | Actualizado 24/07/2020 11:59 CEST

Si miramos a la historia, deberíamos temer la segunda oleada del coronavirus

Aunque este virus es impredecible, en todas las epidemias la segunda ola ha sido peor que la primera.

Otis Historical Archives/Wikimedia Commons
Un hospital de emergencia creado en Camp Funston, Kansas (EEUU), durante la epidemia de gripe de 1918.

“La segunda ola no es inevitable”, aseguró a principios de junio el director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Kluge. Pero esa sólo era la primera parte de su frase, que continuaba con un importante ‘pero’: “Cada vez más países están levantando sus restricciones, y hay una clara amenaza de que resurjan los contagios. Si esos brotes no se gestionan bien, podría llegar la segunda ola y ser extremadamente destructiva”. 

Sólo tres semanas después, la OMS volvió sobre el tema, y esta vez puso nombre a sus temores: otoño y ‘gripe española’. “La comparación es con la gripe española, que se comportó exactamente como el Covid. Descendió en verano y retornó ferozmente en septiembre y octubre, causando 50 millones de muertos durante la segunda ola”, señaló a finales de junio Ranieri Guerra, subdirector general de la OMS.

El primer caso de gripe se notificó el 4 de marzo de 1918 en Kansas (Estados Unidos). El primer caso de la segunda ola se registró el 22 de agosto en Brest (Francia), un importante puerto de llegada de las tropas estadounidenses. Entre esos meses, la pandemia tuvo un pico, un aplanamiento de la curva, unas semanas de tregua y un resurgimiento con más fuerza, alcanzando una mortalidad de entre el 10% y el 20%. Excepto por la tasa de letalidad, cuesta mucho no compararla con la epidemia actual de coronavirus.

Si hay una segunda ola, será peor que la primera

“Todo parece indicar que si hay una segunda ola, será peor que la primera, simplemente porque hay más casos latentes y más virus en el ambiente de los que había en la primera. Siempre ha pasado así, en todas las epidemias”, explica David Bernardo, experto en Inmunología del Instituto de Biología y Genética Molecular del CSIC. 

“Normalmente, en las pandemias suele haber más de una oleada, así que sería de esperar que también hubiera una segunda oleada de coronavirus”, coincide Salvador Macip, doctor en Medicina y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que sin embargo prefiere no hacer predicciones en cuanto a fecha o magnitud: “No creo que podamos decir cuándo o si será mayor o menor que la primera”. 

Library of Congress/Interim Archives/Getty Images
Miembros de la Cruz Roja, frente a una fila de ambulancias en St Louis, Missouri (EEUU), en octubre de 1918, durante la epidemia de gripe.

La magnitud de la segunda oleada de la gripe de 1918 sí fue mucho mayor, pero es cierto que entonces no había un sistema sanitario detrás ni se alertó de la posibilidad de esa segunda fase. “El virus estaba preparado y, por eso, la segunda ola fue casi diez veces peor que la primera. Eso es lo que nos pasaría si no tuviéramos un sistema sanitario de alerta, si no hiciéramos caso o dejáramos de realizar las medidas higiénicosanitarias”, afirma en declaraciones a EFE el microbiólogo Sergi Maicas, profesor titular del departamento de Microbiología de la Universitat de València (UV) y director del Máster en Biología molecular, celular y genética.

La diferencia entre brotes y oleadas

Cuando los expertos hablan de nueva oleada, no se refieren a los brotes que se están detectando estos días en España, que ciertamente preocupan como admitió el ministro de Sanidad, Salvador Illa pero no significan que la situación esté descontrolada (todavía). “Los brotes que estamos viendo ahora son localizados, y es normal que se vayan cerrando y abriendo determinadas zonas para aislar y controlar esos focos”, apunta Bernardo. “Es una desgracia para la ciudad, pueblo o barrio que le toca, pero desde luego es una buena noticia que los estemos localizando porque, si no, el brote se estaría formando otra vez debajo de nuestras narices sin ser conscientes”, explica el inmunólogo.    

¿Cuándo pasan esos brotes a convertirse en una nueva oleada? “Es difícil establecer un límite entre uno y otra”, contesta Macip. “La diferencia principal es que se vea una escalada de contagios sin control. Cuando empiezan a subir los casos, no hay manera de pararlos y hay que poner medidas en marcha para aplanar la curva, sí sería una oleada”.

Lo que está ocurriendo en EEUU ya está tomando forma de oleada

La línea a veces es difusa. Macip pone el ejemplo de Estados Unidos, que sin haber salido de la primera oleada, ya está experimentando “un segundo pico de casos”. “Quizás ya podríamos llamarlo oleada, porque se trata de un conjunto de casos muy numeroso, descontrolado y creciente”, advierte. “No sabemos si será mayor que el primer pico, pero ya está tomando forma de oleada”. 

“Sin saber hacia dónde va a ir, lo cierto es que mirando a pandemias anteriores, el riesgo de segundas oleadas es real”, insiste Macip. Aun así, el autor deLas grandes plagas modernas se resiste a comparar esta situación con la que se vivió en 1918. “Es cierto que en la gripe de 1918 hubo cuatro oleadas y la segunda fue la que tuvo más mortalidad, pero no hay ningún patrón específico que explique esto. Depende mucho de los virus, que en este caso son muy distintos, y del comportamiento de las personas”, explica. “Los tiempos son distintos, ahora tenemos más conocimiento sobre el virus y más herramientas para frenar los contagios, con lo cual no tendría por qué ser igual”, argumenta.

El verano no nos hace inmunes

El experto también considera un error asumir que la segunda oleada, si la hay, será para otoño. “Las pandemias van por su cuenta”, afirma Macip. “Incluso la gripe del 18, que se considera un virus estacional, no siguió este patrón, y la primera oleada fue en primavera”, apunta. “Tenemos la falsa sensación de seguridad de que en verano no puede pasar nada, y es cierto que las altas temperaturas influyen, pero lo que ganas por ese lado lo puedes perder con unas conductas de riesgo”, añade, y vuelve a poner el ejemplo de Estados Unidos, un país que, pese a estar en verano, está registrando unos 50.000 casos nuevos de coronavirus cada día

En verano puede haber una segunda ola perfectamente

“Está bien mirar a otros países y prepararnos para lo que puede pasar, porque si no estamos atentos a los rebrotes y a las medidas de seguridad, en verano puede haber una segunda ola perfectamente. Está en nuestras manos evitarlo”, asegura Macip. También está bien mirar la historia, y aprender de las epidemias pasadas que “hay que estar alerta”.

En palabras de David Bernardo, “no nos podemos confiar, porque el virus sigue aquí, no se ha ido”. “No se sabe si llegará una segunda oleada, pero hay que intentar por todos los medios que no se produzca”, sostiene el inmunólogo. “Todos tenemos que poner lo mejor de nuestra parte para evitarlo, con la distancia física, la mascarilla, y sabiendo que al aire libre hay mucho menos riesgo de contagio que en el interior”, recuerda.

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