POLÍTICA
14/10/2019 21:19 CEST

14-O: las 493 páginas que sentenciaron el ‘procés’

El Supremo condena a la cúpula independentista con entre 9 y 13 años de cárcel por sedición.

EFE
Manifestaciones en el aeropuerto de El Prat

493 folios. La Justicia dictaminó sobre el procés. Y el Tribunal Supremo nos deja una sentencia histórica en la que se condena por sedición descartando la rebelión, se constata que hubo episodios de violencia y se describe cómo los líderes independentistas “ilusionaron” a los ciudadanos con un derecho a decidir que no existe. Una mera “quimera”.

El fallo dictado por un tribunal presidido por Manuel Marchena juzga uno de los episodios más vertiginosos que ha vivido nuestro país en su historia reciente. Y ha llegado pasados los dos años de aquellos dramáticos días y a las puertas de las elecciones generales del 10 de noviembre. La condena más grande corresponde al exvicepresidente catalán Oriol Junqueras, con 13 años de cárcel y otros 13 de inhabilitación absoluta. 

Una sentencia que se ha encontrado durante las primeras horas con una respuesta en las calles catalanas, con el colapso del aeropuerto de El Prat y las cargas de los Mossos contra los manifestantes. Se ha cortado algunas carreteras y se han producido también encontronazos en la estación de Sants. Y manifestaciones también al final del día en toda Cataluña.

Sobre los principales líderes independentistas han caído penas de cárcel de entre nueve y trece años -y sólo se han salvado de la prisión Carles Mundó, Santi Vila y Mertixell Borrás, con multas de diez meses con una cuota de 200 euros diarios por desobediencia-. Además de Junqueras, la Justicia ha dictaminado cárcel durante doce años para Raül Romeva, Jordi Turull y Dolors Bassa; 11 años y 6 meses para Carme Forcadell; 10 años y 6 meses  para Joaquim Forn y Josep Rull, y 9 años para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

El varapalo a la Fiscalía

Y todo ello bajo la condena por sedición, y no por rebelión como pedía con las tesis más duras la Fiscalía General. Al final ganó el planteamiento de la Abogacía del Estado, que había sido duramente criticado por los sectores más duros de la judicatura y por los partidos de la derecha.

El Alto Tribunal entiende que hubo “indiscutidos episodios de violencia”, pero para ser rebelión, según consta en el fallo unánime, debía haber sido “instrumental, funcional, preordenada de forma directa, sin pasos intermedios, a los fines que animan la acción de los rebeldes”. Por lo tanto, no fija que fuera un Golpe de Estado como llegó a decir en el juicio la Fiscalía.

El fallo hace un relato de los hechos en el que fija que los líderes independentistas eran conscientes de que por la vía de ese referéndum sin viabilidad jurídica no se podía lograr la independencia. Y sentencia que se trataba de un “señuelo” para la movilización de la ciudadanía, una estratégica fórmula de presión política. En palabras del tribunal, lo que se buscaba era una “negociación directa” con el Gobierno central.

El 1-O fue un levantamiento tumultuario alentado por los acusados

Los “ilusionados” ciudadanos no sabían que el supuesto “derecho a decidir” era un “atípico derecho a presionar”. Y deja claro el Supremo que ese derecho no existe y no se contempla tampoco en ninguna constitución europea.

Lo que pasó el 1-O no fue solo una manifestación o acto masivo: fue un “levantamiento tumultuario alentado por los acusados”. Al igual que el asedio de la Consellería de Economía unos días antes: lo que querían los ‘Jordis’ era “demostrar” a toda la sociedad que los jueces “habían perdido la capacidad para ejecutar las resoluciones”.


Todo ello, relata la sentencia, con un despliegue de los Mossos que fue “insuficiente”, con episodios de “auténtica complicidad” y “connivencia” con los votantes.
 Viniendo semanas más tarde una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que fue “simbólica e ineficaz”. La “conjura” fue “abortada” con la “mera exhibición de unas páginas del BOE que publicaban la aplicación del 155”. Con la malversación encima de la mesa y que superó “ampliamente” los 250.000 euros -el límite del tipo agravado-.

El fallo habla de complicidad y connivencia de los Mossos

Una sentencia que ahora toca aplicar. En prisión provisional están todos los condenados por sedición, aunque lo que sí ha rechazado el Supremo es la petición de la Fiscalía de que no se pueda dar el tercer grado hasta que no cumplan la mitad de la condena. Por lo tanto, ya en Navidad los ‘Jordis’ podrían pedir un régimen de semilibertad al haber cumplido una cuarta parte ya de la pena en prisión.

La resolución también ha activado que el juez instructor del caso, Pablo Llarena, haya activado la euroorden para detener al expresident catalán Carles Puigdemont, que huyó de la Justicia y que ha recibido la sentencia sobre sus compañeros del Govern en Bruselas con el mensaje de que la decisión confirma la estrategia de “represión y venganza”.

Ahora seguirá la batalla judicial por otras vías, aunque esta sentencia del Supremo es firme. Las defensas apuntan al Tribunal Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Sánchez aleja los indultos

Por ahora, el líder de la Generalitat actual, Quim Torra, ha escrito a Pedro Sánchez y al rey pidiendo reunirse y ha rechazado la sentencia por “injusta y antidemocrática” exigiendo el “fin de la represión y la libertad de los presos políticos y exiliados”. Con una petición: amnistía.

Este es el otro debate que quiere introducir el independentismo. Pero desde el Palacio de La Moncloa el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una declaración institucional en castellano e inglés ha alejado la posibilidad de los indultos defendiendo el “cumplimiento íntegro” de la sentencia.

“Quien la hace la paga”, ha dicho el líder de la oposición, Pablo Casado (PP), quien ha planteado reformar la ley para que no pueda haber indultos por sedición o rebelión. Desde Cs, Albert Rivera también ha solicitado que no haya indultos: “Hoy se ha hecho justicia”. 

En el caso de Podemos, Pablo Iglesias no ha dado ninguna rueda de prensa. Ha llamado a acatar la sentencia, pero ha rememorado que en España “se indultó a los terroristas Barrionuevo y Vera, al jefe del golpe de Estado del 23-F Armada y el Supremo llegó a pedir el indulto a Tejero”.

En la tarde del lunes, Sánchez ha mantenido conversaciones telefónicas con Casado, Rivera e Iglesias y ha transmitido que si hay que tomar medidas extraordinarias, quiere contar con la unidad de acción de todos los partidos.

Las imágenes en Cataluña durante estas horas se han centrado especialmente en el aeropuerto de El Prat, donde se han tenido que cancelar más de cien vuelos. Ha habido momentos de tensión en el interior con los manifestantes y los Mossos han tenido que cargar en varias ocasiones. Se han cortado los accesos y han tenido que ir a pie muchas de las personas que querían coger su vuelo. Miles de pasajeros se amontonaban en el interior sin saber qué sucedía.

El 14-O, el día que se sentenció dos años y trece días después el 1-O. Las 493 páginas que destriparon la “quimera” del procés. 

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