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15/09/2020 19:40 CEST

Si la OMS desaconseja los saludos con el codo, ¿qué nos queda?

No es que sea fácil transmitir el coronavirus con el codo, pero con este acercamiento no se respeta la distancia de seguridad.

FERNANDO VILLAR via Getty Images
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, chocan los codos para saludarse durante un reciente encuentro en La Moncloa. 

Llegó la pandemia y con ella aprendimos a dejar de dar besos y abrazos, a usar mascarilla, a saludarnos con ese gesto entre cómico e infantil de juntar los codos. Vimos hacerlo a deportistas, presentadores y políticos. Y resulta que todos estaban (estábamos) equivocados. 

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lo recordó este domingo a través de un retuit en su cuenta personal de Twitter, pero ya lo advirtió hace seis meses. “Al saludar a la gente, es mejor evitar chocar el codo porque te pones a menos de un metro de distancia de la otra persona. A mí me gusta poner la mano en el corazón”, escribió el 7 de marzo.

La pregunta es, por tanto, cómo se saluda a la gente si el choque de codos está ‘vetado’ y la mano en el corazón no ha arraigado lo suficiente todavía, al menos en la cultura occidental. Los epidemiólogos tratan de poner en contexto esta nueva recomendación.

“Es mejor saludarse sin contacto físico”

“Creo que es algo más bien anecdótico y esta ‘polémica’ casi se enmarca dentro del imaginario colectivo”, comenta Pedro Gullón, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología. “Evidentemente, tal y como estamos, es mejor saludarse sin contacto físico. Ahora bien, si vas a tener contacto físico, mejor que lo hagas con partes del cuerpo que no estén en contacto con secreciones o que vayan a estar después en contacto con ellas”, explica Gullón. 

“Se trata de intentar evitar todo lo que tenga que ver con la cara, ya que el virus se expulsa principalmente por el sistema respiratorio, y con las manos, ya que tendemos a tocarnos mucho la cara”, abunda el epidemiólogo. 

Dudo mucho que con el codo sea fácil transmitir el virus, pero si el concepto es tratar de reducir al máximo el contacto personal, es suficiente con levantar la mano para saludar

Salvador Macip, doctor en Medicina y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), confiesa que nunca le gustó ese tipo de saludo. “Siempre me pareció un poco ridículo lo de saludar con el codo, así que no me importa si lo eliminan”, bromea. “En este momento, lo más lógico es que no haya ningún tipo de contacto. Dudo mucho que con el codo sea fácil transmitir el virus, pero si el concepto es tratar de reducir al máximo el contacto personal, es suficiente con levantar la mano para saludar. Así mantienes distancia y das ejemplo”, afirma Macip.  

Pedro Gullón coincide en que es “difícil que el codo esté en contacto con tu cara”, aunque “no imposible”. “El codo es una alternativa más decente que abrazarse, darse la mano o darse dos besos, pero si os vale saludaros con la mirada y no abrir la boca, pues más seguro todavía”, comenta. 

“Nos parece que al llevar mascarilla todo vale, y no es así”

Para Macip, la mascarilla puede llegar a dar una falsa impresión de seguridad. “A veces perdemos la perspectiva de la distancia”, apunta. “Nos parece que al llevar mascarilla, todo vale. Y no es así. La mascarilla protege, pero si te pones a dar abrazos a la gente, la mascarilla hará menos efecto que si mantienes la distancia. Estas medidas funcionan mejor si se aplican juntas, y hay que insistir más en esto”, sostiene. 

Joan Ramón Villalbí, miembro de la Junta de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), hace también hincapié en la distancia. “La OMS lo ha dicho muy claro: no recomienda el saludo con el codo porque implica proximidad, y la distancia es muy importante”, señala. “Están cerca quienes se dan un abrazo, están cerca quienes se frotan el codo, y están más lejos quienes hacen una especie de reverencia y se llevan la mano al corazón. Yo lo interpretaría en este contexto”, explica.

La OMS lo ha dicho muy claro: no recomienda el saludo con el codo porque implica proximidad, y la distancia es muy importante

En ese sentido, Villalbí también aclara que, si es durante un breve período de tiempo y si llevas la mascarilla puesta, este tipo de acercamientos “no comportan riesgos”. Pero las mascarillas no están tan extendidas como pueda parecer.

“Tenemos que ser conscientes de que en España el uso de mascarilla se ha impuesto mucho, pero en cuanto sales del país, esto no es así”, recuerda el epidemiólogo. Ahí es donde entraría en juego la recomendación de no acercarse a saludar a las personas, ni siquiera con el codo. Para estar aún más seguros, la gente puede llevarse la mano al corazón, como propone el director de la OMS, o saludarse con una inclinación de cabeza, con la mano en alto o con la mirada, como sugería Gullón.  

La dificultad de cambiar los códigos

Olvidar un código social ya establecido es muy complicado, reconoce Natàlia Cantó, doctora en Sociología y profesora de Estudios de Artes y Humanidades de la UOC. “La forma del saludo es arbitraria, podría ser tocándonos la nariz, por ejemplo, pero una vez tienes algo naturalizado e interiorizado porque te lo estuvieron machacando durante meses cuando tenías dos añitos, cambiar de código es muy complicado”, explica. “Ahora lo difícil es no darse besos, porque son procesos de socialización muy primarios. No los hemos aprendido con 25 años”, señalaba en junio la socióloga durante una entrevista con El HuffPost.

 

“El contacto físico está tan enraizado en nuestras costumbres y en nuestra manera de demostrar cariño que no va a desaparecer tan fácilmente”, comentaba Francesc Núñez, especialista en Sociología de las emociones y profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, en esa misma entrevista. 

 

“Lo que dabas por supuesto se ha suspendido y no hay todavía una regla social establecida sobre cómo proceder. Se ha caído lo que era evidente; primero entramos en un espacio de concienciación y, después, de negociación, que es donde nos encontramos ahora”, apunta Cantó.

 

De ahí que todavía haya titubeos cuando toca saludar a alguien, y probablemente las dudas aumentan cuanto más cercana es esa persona. A partir de ahora, también habrá que negociar (o directamente descartar) el choque de codos. 

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