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Sí, tu teléfono te escucha, pero no como te imaginas

La próxima vez que quieras mantener una conversación privada, probablemente sea buena idea dejar los dispositivos inteligentes en otra habitación.

Todo el mundo tiene una anécdota de aquella publicidad tan específica de un producto que le apareció justo después de haber hablado de ello con el móvil cerca.

Por ejemplo, en una cena con amigos, salió el tema de las inyecciones de bótox. Es algo en lo que nunca he estado interesada y que, por tanto, nunca había buscado por internet ni había pinchado en ningún anuncio. Aun así, mirando las nuevas publicaciones de Facebook de camino a casa después de cenar, ahí estaba: un anuncio para ponerme bótox.

¿Era posible que mi móvil hubiera estado escuchando nuestra conversación?

Facebook ha asegurado que su aplicación móvil no escucha a sus usuarios para mandarles publicidad más específica, que simplemente su algoritmo es así de bueno (al parecer, ese algoritmo también piensa que mis patas de gallo requieren mi atención). Sin embargo, Facebook admitió hace poco que tuvo trabajadores encargados de escuchar y transcribir una pequeña porción de las grabaciones de audio enviadas a través de Facebook Messenger, una práctica que, según ellos, ya ha terminado.

Pero Facebook no es la única gran empresa que ha pegado la oreja. Según un tuit que ha captado la atención de muchos, se sospecha que Safari, el navegador de iPhone, también escucha a sus usuarios.

El tuitero TBlake escribió que después de mantener una conversación en broma sobre chinches, su iPhone empezó a ofrecer anuncios sobre servicios de control de chinches. La conclusión lógica que extrajo de esta historia es que Safari estaba escuchando. Como prueba de la maliciosa intención de Apple, publicó un pantallazo donde se veía que Safari no tenía permiso para acceder a la cámara y al micrófono, según la configuración de sus opciones de privacidad. Entonces, ¿qué sucede?

¿Te escucha Safari en el iPhone?

Según Zohar Pinhasi, experto en ciberseguridad, fundador y director general de MonsterCloud, hay diversas razones por las que Safari podría necesitar acceder a tu micrófono y a tu cámara.

“En recientes actualizaciones del sistema operativo iOS, Safari tendrá acceso a tu micrófono y a tu cámara por defecto y tendrás que cambiar la configuración manualmente para denegarle el acceso”, explica Pinhasi, asegurando que es un problema en sí mismo, ya que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que Safari tiene esos permisos.

El experto señala que esa configuración es así para facilitar el funcionamiento general del buscador y evitar molestias. Por ejemplo, si usas una página web que te pide que subas una foto tuya. Algunas herramientas para realizar videoconferencias necesitan, evidentemente, acceder a la cámara y el micrófono si la aplicación no está instalada y la videoconferencia se realiza a través del propio navegador. En ese caso, no tiene por qué ser turbio que Safari necesite acceder a tu micrófono y a tu cámara.

Pese a ello, Pinhasi considera que es un problema de privacidad y de seguridad, no porque Safari quiera obtener acceso al micrófono y a la cámara, sino porque lo lleva a por defecto, lo sepa el usuario o no. Eso, según Pinhasi, lo hace Apple conscientemente.

“Los diseñadores de productos crean una experiencia así por una o dos razones: piensan que facilitará la experiencia y será más conveniente para el usuario, o confían en que la mayoría de la gente simplemente acepte la configuración por defecto como si no tuviera otro remedio. No tengo forma de saber cuál es el motivo de Apple. Si tuviera que decidir, diría que es un poco de ambas”, comenta Pinhasi.

¿Graba Apple tus conversaciones?

Apple siempre ha defendido la privacidad y la seguridad de los usuarios de sus tecnologías. Aun así, hace poco admitió que los contratistas externos tienen acceso a tus interacciones con Siri. Apple asegura que lo hace para optimizar sus servicios. El problema es que Siri se activa con facilidad y guarda el historial de interacciones privadas, como citas del médico y direcciones. Probablemente hay un montón de usuarios que se sonrojarían si supieran que algunas de sus conversaciones las han oído unos desconocidos.

Pero no se trata solo de Siri. Se ha descubierto que también hay grabaciones realizadas por asistentes de voz similares a Siri revisadas por trabajadores. Alexa, el asistente de voz de Amazon, por ejemplo, graba audios cuando oye la palabra de activación. Algunas de esas grabaciones son transcritas por trabajadores de Amazon para mejorar el sistema de reconocimiento de voz de Alexa, y lo mismo se aplica a Google Home.

Lo cierto es que cualquier equipo con capacidad para grabar audios y vídeos puede hacerlo aunque no se lo hayas pedido tú, afirma Theresa Payton, exdirectora de sistemas de información de la Casa Blanca y directora ejecutiva de la consultoría de seguridad de la información Fortalice Solutions.

Aunque la empresa tenga unas intenciones completamente inocentes para acceder a tu cámara y a tu micrófono, los dispositivos pueden jugarte una mala pasada. Por ejemplo, puedes acabar con un virus en el dispositivo que permita que alguien active la cámara y el micrófono por control remoto.

Otro problema son las vulnerabilidades de la tecnología. “La tecnología se desarrolla tan rápido para llegar antes que nadie al mercado con determinadas características y funcionalidades que a veces viene con defectos”, explica Payton. A veces, estos defectos facilitan las grabaciones accidentales.

“Deberías dar por hecho que tanto a través de un fallo, de software malicioso o por defecto, te van a escuchar. Te pueden hacer fotos. Te pueden hacer vídeos”, advierte Payton.

Cómo protegerte

¿Qué puedes hacer para proteger tu privacidad de miradas y oídos curiosos?

Puedes acceder a las grabaciones almacenadas en los dispositivos que utilizas y solicitar que las borren, propone Payton. Amazon, por ejemplo, te permite acceder a tus grabaciones de Alexa y borrarlas, así como rechazar que un equipo humano te revise las grabaciones (aunque Amazon, aun así, retiene ciertos tipos de datos). “Donde no encuentres estas soluciones, deberías poner una reclamación al servicio de atención al cliente y decir: ’No he encontrado esta opción y es muy importante para mí”, aconseja.

Aunque Facebook asegure que ya no escucha las grabaciones de los usuarios, esta compañía no tiene un gran historial de integridad moral, precisamente, de modo que te conviene asegurarte de que no quede ningún mensaje tuyo guardado. Puedes adoptar varias medidas: empieza por deshabilitar la opción de transcripción automática de audio a texto, que es la vía que utilizó la aplicación para conseguir acceso a tu micrófono. También puedes denegarle el acceso al micrófono y a la cámara. En iPhone, ve a Ajustes, selecciona la app de Facebook y cancela el acceso al micrófono. En Android, ve a Ajustes > Aplicaciones instaladas > Facebook > Permisos de la aplicación. Facebook también cuenta con una opción de “conversaciones secretas” que utiliza un cifrado de extremo a extremo para que sea imposible transcribir tus mensajes de voz.

Además, debes prestar atención a los dispositivos que tienes cerca cuando estás hablando de un tema importante y alejarlos si es necesario. El único modo de estar seguros de que no graban tus conversaciones es hablar lejos de estos dispositivos, móviles incluidos.

En resumen: no te fíes de tu teléfono

“Los usuarios tienen que comprender que la información hoy en día es una materia prima”, sostiene Pinhasi. En realidad, no importa si una empresa compra esos datos para mejorar sus productos y servicios o para acumularlos, clasificarlos y vendérselos a empresas de marketing. “Tienes que actuar bajo la premisa de que siempre hay alguien vigilando lo que haces”.

Aunque puedes denegar el permiso a tu cámara y a tu micrófono, así como no compartir audios, lo cierto es que siempre hay algo o alguien escuchando. Y a no ser que trabajes dentro de estas empresas y sepas cómo funcionan por dentro, no hay forma de saber con total certeza cuál es el verdadero propósito de esta configuración.

La próxima vez que quieras mantener una conversación privada, probablemente sea buena idea dejar los dispositivos inteligentes en otra habitación para estar seguros de que no te escuchan.

“Solo son paranoias si no son ciertas”, concluye Payton.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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