Sin quién no estaría aquí... Javier Olivares, creador de 'El Ministerio del Tiempo'

¿Quién está en los orígenes de nuestros directores, creadores, guionistas más rumbosos?
Imagen de archivo de Javier Olivares. 
Imagen de archivo de Javier Olivares. 

¿Quién está en los orígenes de nuestros directores, creadores, guionistas más rumbosos? ¿Qué personas, qué historias, qué momentos contribuyeron a que ellos fueron lo que son hoy, que se dedicaran a lo que se dedican? En esta serie vamos a contar lo importante que es que alguien te abra ventanas. Por resumir, la pregunta que lanzo es: ¿Sin quién no estarían aquí?

Resultado: un paseo por el alma de nuestros directores y guionistas, donde nos cuentan cómo empezó todo, dónde arranca su pasión por contar historias, sin quién o sin qué, nada de lo suyo habría sido posible. Un montón de creadores lo tuvo jodido para llegar a donde están: escribieron mucho, mucha basura incluso, destinaron horas, meses, años, para poder contar sus ficciones, para que el producto nacional tenga el nivel que tiene, para que podamos decir que ya tenemos una narrativa propia. Les he preguntado también quiénes fueron de niños, qué veían, qué leían, cuándo supieron que esto era lo suyo, que escribir, crear, era a lo que iban a dedicarle la vida.

Un dato en el que insisto: sin la apuesta de las cadenas generalistas, las plataformas tan celebradas no habrían tenido talento del que tirar. Y así también, sin destellos, frases, libros, personas, nuestros creadores habrían tomado rumbos distintos. Una de las cosas que más han repetido los autores en las conversaciones que ya he mantenido con ellos es esta: hubo alguien que me enseñó que se podía vivir de escribir, de contar, que te podían pagar por escribir. Y eso, claro, te cambia de cuajo y para bien la inquietud, la esperanza, la perspectiva…

Tras Darío Madrona, creador de Élite, llega Javier Olivares, responsable, entre otras múltiples historias de una última joya, El Ministerio del Tiempo. Cualquiera diría que sin la serie de televisión estadounidense, La dimensión desconocida, de Rod Serling, Olivares no habría sido el creador rotundo y singular que es. Cualquiera diría que sin esta ficción nos habríamos perdido estos dos momentos televisivos de romperte el corazón, con Lorca como protagonista. Hay que mirarlos en orden, para poder llorar a gusto.

Vamos al Olivares de niño, pues. Debía tener, me cuenta, entre ocho y diez años cuando esta serie americana lo despertó como espectador.

“Su creador, Rod Serling, me abrió las puertas de la fantasía con una serie que mezclaba ciencia ficción, género fantástico, terror… Pasados los años, descubrí que (como toda buena ciencia ficción) sus mejores episodios criticaban la sociedad y el mundo en el que vivía. Cuando lo criticaba de manera realista, los ejecutivos le censuraban y no le dejaban, sí que optó por generar fábulas distópicas, extraños viajes por el tiempo (en realidad por la memoria), historias de ciencia ficción… Y me inoculó el virus de la fantasía. De la pasión como espectador, sin la cual no existiría la pasión como creador (en la que me marcó mucho con su estilo). Y si me tengo que quedar con una de estas pasiones, me quedo con la primera”.

Luego llegó el colegio y allí se encontró con Alberto Urdiales, su profesor de trabajos manuales (hoy Urdiales es un reconocido ilustrador).

“Alberto montó un grupo de teatro. Yo tenía 15 años. Todos los que estuvimos en ese grupo nos hemos dedicado a trabajos creativos después”.

Cuando Olivares cumplió 18 años descubrió al actor, profesor y director teatral, William Layton, que le enseñó unas cuantas cosas esenciales que merecen ser escuchadas:

“A escribir desde las emociones y a manejar intenciones, estados de ánimo y silencios. Y una regla de oro: no pongas nunca una gilipollez en boca de un actor”.

Escucho esto y pienso en todas las frases bien construidas, con sentido, sarcásticas, sin artificios históricos absurdos, que pronunciaban los personajes de Isabel, por ejemplo, sin absurdeces. O en la serie de Olivares, Kubala, Moreno y Manchón, que vi entusiasmada en TV3. O en los personajes oscuros, tiernos y sin remedio de Malaka. Y por supuesto pienso en el último capítulo, por citar uno, de la última temporada de El Ministerio del Tiempo. Y de cómo lloré…

El relato de Olivares prosigue más tarde, ya de adulto, a sus 40 años:

“Sentí que me podía ganar la vida escribiendo… pero no escribiendo lo que quería escribir. Y dejé la profesión y me dediqué a dar clases de Historia del Arte hasta que me recuperó Álex Pina para Los hombres de Paco. Sin él, muy probablemente, no hubiera vuelto a ser guionista. Mi carrera, esencialmente, se debe a todos los que te he citado”.

Así que gracias, Álex Pina (un personaje que formará parte pronto de este ¿Sin quién no estarías aquí?). Y como siempre, suele haber alguien en casa, en el terreno personal, cuando uno deja de crear historias:

“Mi compañera Julia que siempre me ha animado a dar el paso siguiente por arriesgado que fuera. Y por supuesto, mi hermano Pablo: mi compañero de viaje en esta aventura. Creo que lo sigue siendo, aunque no esté ya aquí”.

Pero vayamos al principio: ¿qué le lleva a uno a la ficción, a querer contar historias?

“Mi formación es teatral en su origen. Desde los 16 estaba en esos grupos de teatro que citaba y pocas veces encontraba textos que hablaran de lo que me interesaba. Del ahora. Y empecé a viajar a Londres a buscar textos ingleses. Y a ver lo que aquí no se veía de la BBC. Y empecé a sentir cuando adaptaba y escribía ese hormigueo que sólo se siente en muy determinados momentos. Y me di cuenta de que no me bastaba con mi vida. Tenía que imaginar otras… hasta para contar mi propia vida”.

¿Y cómo llega a las series, cómo llega a El Ministerio del Tiempo? Fue algo sencillo y complejo, como la serie.

“Fue la necesidad de escribir algo que sintiera de verdad, que me gustara ver en la tele si la hiciera otro… Y en volver a trabajar con Pablo en una época en la que estábamos cada uno por su lado. En Isabel, el detonante fue saber que mi hermano tenía ELA. Nada más saberlo y como sabía que no avanzaba el proyecto, pedí leerlo. Como no podía dormir y no paraba de llorar, me centré en qué haría yo con Isabel. En cuatro días tenía 50 folios a los que TVE, tras 2 años de no avanzar, dio el ok de inmediato.

En Malaka, el talento de sus autores (Copas y Pinazo) y que hablara de esa parte de nuestra sociedad que nadie quiere ver, que se oculta… Cada serie tiene su historia oculta. Pero la visible es, en todas, intentar contar de dónde venimos, cómo somos… Hablar de nuestro país y de los que vivimos en él. Ser un espejo en el que vernos. Y a veces salimos guapos y otras no tanto”.

Y luego, en referentes, los inspiradores, lecturas, películas, series, ideas... Olivares es millonario.

“Chejov y Shakespeare por encima de todos. Luego, Priestley, Stoppard, Keeffe... En televisión, la primera TVE, la BBC (siempre) y la maravillosa autoría del mejor espíritu HBO. Soy trekkie y whoviano. Como lectura, Borges, García Márquez, Vargas Llosa, Sábato, Bradbury... En cine, soy más de películas concretas que de autores... No sé... Arrebato, Big Fish, Olvídate de mí, Memories of Murder, Pixar (Up, por ejemplo), el primer Woody Allen, el sentido del espectáculo sin olvidar la emoción de Spielberg... Te podría escribir 20 folios sobre mis gustos, pero creo que con esto es suficiente”.

Así que, resumiendo, efectivamente, Javier Olivares es rico: muchas líneas leídas, muchos fotogramas, muchas inquietudes, mucho perseguir anhelos, mucho ímpetu, muchos afanes, mucha sensibilidad, muchas buenas intenciones bien ejecutadas, mucho oficio, muchas ideas claras y mucho entusiasmo. Le pregunto qué querría hacer si ahora mismo, ya siendo quien es, el gran Olivares, le dieran un folio en blanco. Estad atentos a las respuestas, porque si se materializan, nos esperan grandes momentos audiovisuales.

“Esencialmente, adaptar a serie mi novela sobre Felipe II. Y luego, tengo otros dos conceptos que quiero desarrollar. Uno es adaptar las novelas de superhéroes de Daniel Estorach, para hacer una historia de España inventada desde finales del siglo XXI hasta la guerra civil. Del revés, vaya.

El otro, sobre la corrupción en España, las puertas giratorias... Esa sensación que tengo de que quienes nos han robado se acuestan todas las noches sintiendo que no han hecho nada malo, que no han matado a nadie... Y sí lo han hecho. Han llevado a la desesperación y a la amargura a mucha gente que se ha quedado sin casa, sin nada que ofrecer a sus hijos. Y eso genera enfermedad y muerte. Y más de un suicidio, de enfermos que no han recibido las ayudas necesarias en un estado carencial... Pero como no ven los ojos de aquellos a los que han llevado a la miseria, no se sienten culpables. Hay que hablar de eso”.

Yo voto YA por esa serie sobre las consecuencias reales que han tenido todos los sonados casos de corrupción. Te lo pido por favor, Olivares.