¿Sinhogarismo?

¿Sinhogarismo?

Esa palabra que el diccionario no incluye... todavía

Durante el último año, en el Congreso de los Diputados se han debatido al menos tres Proposiciones No de Ley relacionadas con el sinhogarismo. Durante el debate de una de ellas, una de sus señorías mostraba su sorpresa porque se utilizara ese término y no otros a los que están más habituados como “sin techo” o “sin hogar”. Tras el debate, tuvimos un intercambio en redes sociales con este representante público y pudimos explicarle que, aunque esta palabra todavía no está en el diccionario, es un neologismo válido y los motivos por los que creemos que se debe utilizar.

Usamos sinhogarismo porque creemos que es capaz de nombrar de manera más exacta la situación que viven más de 33.000 personas en nuestro país y millones en el planeta. En vez de poner el foco en lo individual, señala que nos encontramos ante una crisis estructural de acceso a la vivienda, un derecho reconocido no solo en nuestra Constitución sino en la Declaración Universal de Derechos Humanos. La situación que viven estas personas no es fruto exclusivamente de sus circunstancias personales, ni tampoco de malas decisiones que hayan podido tomar, el sinhogarismo, en definitiva, es esencialmente un problema estructural de acceso a la vivienda y una de las más brutales expresiones de pobreza.

Usar el término sinhogarismo nos permite también reflejar un fenómeno complejo y multidimensional

En esta línea en HOGAR SÍ queremos también desterrar otras palabras con carga peyorativa, como indigente o mendigo. La palabra indigencia significa “falta de medios para alimentarse, para vestirse, etc.”, pero el uso que se le da de forma cotidiana suele ocultar los motivos por los que las personas carecen esos medios y la vulneración de derechos que entrañan.  Otra palabra que nos gustaría que se dejara de utilizar para denominar a las personas en situación de sinhogarismo es “mendigo”, porque solo una minoría de personas que carece de un hogar practica la mendicidad, denominarlos de esta manera genera una imagen distorsionada de la realidad y fomenta los prejuicios aporofóbicos.

Usar el término sinhogarismo nos permite también reflejar un fenómeno complejo y multidimensional, en el que el hogar cumple un papel que va más allá de tener un techo y estar seguro físicamente, sino que también es un espacio donde poder desarrollarse personal y socialmente. Disponer de un hogar está vinculado a otros derechos además del de la vivienda, como, por ejemplo, el empleo: ¿de qué manera se puede lograr o mantener un trabajo si no se puede descansar?  También a la salud, ¿cómo nos recuperamos de nuestras enfermedades sin un lugar adecuado para hacerlo? O al libre desarrollo de las personas ¿Cómo una persona va a formarse, educarse o acceder a la cultura si la mayor parte de sus energías en el día a día las tienes que dedicar única y exclusivamente a sobrevivir?

Gracias al intercambio que tuvimos con aquel diputado, nos dimos cuenta de que era necesario no solo explicar a la sociedad por qué preferimos el uso del término sinhogarismo, sino que debíamos empujar para que la RAE se decidiera a incluir este término en el diccionario, y por ello lanzamos la campaña #SinhogarismoEnlaRAE. Esta iniciativa con la que llevamos trabajando todo el año para convencer a sus miembros de que esta palabra merece estar en el diccionario encara estos días la recta final:  en pocas semanas se anunciarán las nuevas palabras que se integren en el diccionario el año que viene. Por este motivo, hemos decidido lanzar una vídeo-carta, que invita de forma quizás un poco provocadora a quienes deben tomar esta decisión a ponerse en el lugar de las personas en situación de sinhogarismo y a incluir en su diccionario esta palabra. Así, cuando diputados y senadores tengan que debatir los próximos Presupuestos Generales Del Estado o la futura Ley de Vivienda no les quedará la menor duda de que hay un fenómeno estructural que vulnera los derechos de miles de personas en nuestro país y que suya es la responsabilidad última de darle solución.

Necesitamos darle la bienvenida a la palabra sinhogarismo en nuestro diccionario porque queremos acabar con el problema. Hogar, sí.