'Slow sex': desterrar las prisas es sinónimo de orgasmos más intensos

En pareja o en solitario, con las manos o con juguetes sexuales como Sila.

El 2020 ha sido el año del renacimiento de la masturbación. El distanciamiento social y la obligación de pasar más tiempo en casa han hecho que muchos hayan buscado el placer en ellos mismos.

Los solteros porque los rollos de una noche en tiempos de pandemia no son lo más apropiado y las parejas por probar cosas nuevas o para suplir la distancia. Este parón obligado ha hecho que muchas personas se hayan tomado las cosas con calma y hayan comenzado a disfrutar del slow sex.

Esta tendencia busca dejar las prisas para otro momento y centrarse en todo aquello que produce placer en nuestro cuerpo, dando rienda suelta a todas nuestras fantasías. Gozar sin dejarse llevar por el ruido que nos rodea. Esto puede hacerse disfrutando del sexo con otras personas o masturbándose, con las manos o con juguetes sexuales.

Estos pequeños grandes regalos de la tecnología también han pegado un subidón en el último año, y los estimuladores de clítoris siguen siendo los más populares. Este tipo de juguete sexual ha sido una auténtica revolución y, aunque habitualmente se asocia con orgasmos express, nada más lejos de la realidad.

El nuevo modelo Sila, de la marca de alta juguetería erótica Lelo, es un masajeador de clítoris con ocho intensidades diferentes que van desde una leve caricia hasta el clímax. La tecnología de ondas sónicas y la boquilla que abarca el clítoris hacen de él un juguete perfecto para alcanzar el placer de forma progresiva.

Llegar al orgasmo no es ni fácil ni rápido para muchas mujeres. De media, una mujer heterosexual tarda algo más de 13 minutos en alcanzar el clímax y, cuando se tienen dificultades para llegar, el problema suele estar en la cabeza. La ansiedad sexual existe y buscar constantemente llegar al orgasmo lo más rápido posible puede contribuir todavía más a ella.

Por eso el slow sex es una tendencia que puede ayudar a lograr una satisfacción sexual plena. Eliminar distracciones como los móviles o la tele puede ser el primer paso para formar un ambiente sexy que ayude a empezar a encender la chispa. Nada de ir directamente al grano, jugar con todas las zonas erógenas del cuerpo dejándose llevar.

En el caso de Sila, la boquilla abarca toda la zona del clítoris para estimular todas sus terminaciones nerviosas. De esta forma, el orgasmo se va ‘construyendo’ poco a poco, hasta lograr una sensación de intenso placer. Se puede empezar por una vibración más suave e ir subiendo la intensidad cuando el orgasmo el clímax está cerca.

“Poco a poco esa idea de ‘aquí te pillo, aquí de mato’ dejará de ser la norma”

Ir de menos a más sólo tiene ventajas. Una vez pruebes este tipo de orgasmos en los que el placer va subiendo de intensidad, los buscarás con más frecuencia y poco a poco esa idea de ‘aquí te pillo, aquí de mato’ dejará de ser la norma. Ya sea con las manos, en pareja, o con juguetes sexuales.

Mientras lo alcanzas, tomándote las cosas con calma y utilizando estimuladores de clítoris como Sila también conoces más tu cuerpo y tus gustos, algo fundamental para gozar al máximo en solitario, pero también fundamental para disfrutar de una sexualidad plena en pareja.

Y como hay vida más allá del clítoris, puedes utilizar el masajeador para estimular los pezones y otras zonas erógenas, además de invitarlo a la cama con tu pareja para probar cosas nuevas. Si quieres probarlo y rendirte al placer slow sex, Sila está disponible en la web de Lelo.