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28/12/2019 10:33 CET | Actualizado 28/12/2019 10:33 CET

'Spexit', o la irrefrenable carrera a ver quién llega más lejos... en la falta de sentido común

Hay que ser muy corto de miras para proponer, como pataleta, sacar a nuestro país de una organización que metió a España en la modernidad.

Agencia EFE
Los diputados de Vox, Javier Ortega Smith, Ivan Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal, en los escaños del Congreso. 

Esta semana algunos de nuestros políticos (perdón por usar el término político para denominar a estos muchachos) han llegado a un nivel de estulticia donde no creía que se podría llegar.

Tras sufrir el proceso del Brexit durante tres años, los tres millones de ciudadanos europeos en Reino Unido y la mitad de los votantes británicos que se han posicionado en contra de esta separación de la UE, estamos preparándonos a lo que va a venir en los próximos meses o años, y no va a ser positivo. 

El Brexit para muchos es un proceso ilógico, estúpido, y que ha salido adelante desde la xenofobia, la pretendida superioridad de un imperio que lo dejó de ser hace muchas décadas, y una serie de mantras y falsas promesas que nos han repetido, y que se ha creído aquel que se lo quiere creer.

La libra esterlina ha bajado y mucho, muchas empresas se han mudado ya a otros países europeos, y en Dublín se siguen frotando la manos con los billones en activos financieros que ya se han movido a Irlanda expulsados por un Brexit que, desde el punto de vista de muchos de los votantes de Boris Johnson, castigarápor igual a los países de la Unión Europea, que a Reino Unido... no se plantean que el impacto va ser dividido entre 27 países, es por lógica mas asumible.

Los datos económicos muestran que este proceso ya está afectando al país, y hay señales de empresas no europeas de diferentes sectores que muestran una necesidad de acceso al mercado único... algunas no dieron señales y ya han trasladado producción y gestión al resto de Europa.

No entraré en el factor de desilusión y pérdida de confianza en un futuro positivo desde el prisma económico, en el que están dispuestos a sacrificar lustros de prosperidad, para alimentar su ego insular, y antieuropeo, que cual hooligan futbolero aplauden a pesar de saber que el partido lo van a perder.

Con el ejemplo británico bien presente, a los que plantan bandericas vestidos de geyperman en Gibraltar, o van en caballo a reconquistar el no sé qué, o igual te firman un proyecto arquitectónico, como te defienden a violadores, dando una vuelta de tuerca a su discurso de “caca pedo culo pis”, nos han hablado de un Spexit.

Quizás para copiar a su amigo el xenófobo clasista Nigel Farage, nos vienen con una propuesta de sacar a España de la Unión Europea.

Si España decidiera copiar a Reino Unido con un 'Spexit', facilitaría y mucho la vida a movimientos independentistas.

Hay que ser muy corto de miras para proponer, como pataleta, sacar a nuestro país de una organización que metió a España en la modernidad, y que tanto ayudó a mejorar nuestras infraestructuras y ciudades, y de la que España en los lejanos 90 sacaba pecho por su capacidad de obtener fondos europeos que se calcula que financiaron el 50% de las grandes obras públicas.

España, de hecho, ha sido cada vez más europeísta debido a que por lógica no vamos a morder la mano que nos da de comer... no solo a través de fondos y subvenciones, sino a través del turismo.

La Unión Europea parece que viaja hacia una mayor integración que ayudará a poder competir con las grandes economías, y seguir ostentando un poder político a nivel global, que por ejemplo Reino Unido va a perder voluntariamente con este tiro en el pie autoinfligido.

Los trasnochados del partido ese del que hablo, quieren salir en los medios y ver si encuentran a muchos españoles descontentos, pero no va a ser tan fácil como en el caso británico, donde muchos están encantados con dejar de ser una de las cinco primeras economías mundiales para pasar en breve a luchar por no salir del top 10... eso sí, siendo muy y mucho soberano.

En España, para más inri, no hacen siquiera lectura política de lo sucedido en Reino Unido, donde la independencia de Escocia vuelve a la palestra, todo facilitado por este Brexit.

La Unión Europea, tardaría poco en facilitar a Escocia la entrada en la UE, y esta fue la clave para perder el primer referéndum. En el primer referéndum, la UE declaró que si Escocia se independizaba de un Estado miembro, no formarían parte de este proyecto europeo. 

Muchos votantes se decantaron por seguir formando parte de Reino Unido, por esta amenaza... y ahora, irónicamente, la independencia quizás sería la única forma de seguir en la Unión Europea.

El Brexit puede dar a Irlanda lo que el IRA no le pudo dar con bombas, dejando a Eire más cerca de Dublín que de Londres, y con la salida de Escocia dejaría solo a Gales e Inglaterra como plenos miembros de un Reino Unido venido a mucho menos.

Hay que ser muy corto de miras para proponer, como pataleta, sacar a nuestro país de una organización que metió a España en la modernidad.

Si España decidiera copiar a Reino Unido con un Spexit, facilitaría y mucho la vida a movimientos independentistas, que ganarían adeptos por la seguridad de seguir en el paraguas de la Unión Europea.

En una Catalunya dividida, no sería desdeñable el tanto por ciento de votos que se decantaría por la opción que le asegure la permanencia en la UE, y ello quizás alterase el equilibrio presente de la balanza.

Las ultrasderechas y sus discursos buscan separar y no miran consecuencias lógicas que vayan en contra de lo que ellos promulgan. De momento quieren estar más presentes y con más protagonismo, y su discurso de preescolar da titulares cuando no se le debería hacer caso. Hacen mucha gracia con sus tonterías y bravuconadas, muchísima gracia... me recuerda a la gracia y las risas que nos daba ver a Nigel Farage y su partido por la independencia de Reino Unido de la Unión Europea (UKIP) hace solo cinco años... no subestimemos a los votantes, ya que poco a poco pueden aprender a ser tan tontos como algunos políticos.

 

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