VIRALES
19/03/2020 15:02 CET

Su cara te ha llegado a tu WhatsApp: cómo logró el mallorquín Pepe Demi el monólogo más viral de la cuarentena

Ha arrasando bromeando sobre el nivel de entretenimiento que hay en los balcones de España.

Pepe Demi
Pepe Demi, durante el vídeo de la cuarentena.

“En medio día ya habían salido iniciativas de hacer bingo por la ventana, de hacer trapecismo, puenting desde el balcón de tu casa. ¿Qué os está pasando? Si el día uno y medio me estáis ofreciendo todo esto, ¿qué me vais a ofrecer del 10 al 15, chavales?”. 

Este fragmento no es otra cosa que parte del monólogo más viral sobre la cuarentena. Y no, detrás de él no está ni David Broncano, Andreu Buenafuente, Ignatius o alguno de los cómicos más famosos de la actualidad. Su autor es Pepe de Miguel, Pepe Demi más concretamente para el mundo de la comedia... o el hombre de la cuarentena.

Este lunes publicó como hace habitualmente un vídeo en su perfil de Instagram y, de forma inesperada, hizo boom. Corrió como la pólvora por WhatsApp, se compartió miles de veces en Instagram y en Twitter no dejó de acumular retuits y me gusta. Incluso el expolítico del PP Borja Sémper lo subió a su cuenta.

En total, sumando todos los canales lleva más de 20 millones de reproducciones.  

“Te mentiría si te dijese que sí que me lo esperaba, pero cuando subes estos vídeos lo haces con esta intención... Lo que pasa es que te sale uno de cada 200”, se sincera a El HuffPost este cómico de 24 años, que lleva unos días con el móvil saturado y desbordado por las notificaciones. Por ejemplo, en Twitter, su cuenta pasó en cuestión de horas de tener 20 seguidores a más de 8.000.

Detrás de ese vídeo hay muchas tomas de grabación en las que se trabó, que descartó por uno u otro motivo junto a un proceso de montaje y a una idea que, según comenta, es la parte más difícil de todo. Esto y una pizarra que compró antes de encerrarse y que ha rentabilizado al máximo.

Un día antes de analizar el nivel de entretenimiento con el que había empezado España la cuarentena, Demi había compartido otro vídeo de intentar parar la curva (pero la de la figura corporal) que ya le había funcionado bien, pero muy alejado de estas cifras. Y va a seguir amenizando estos días de encierro, aunque reconoce que con algo más de presión que antes.

“Tengo que confesar que es un poco diferente, sientes que lo que estás haciendo, para bien o para mal, va a tener una cierta repercusión. No es presión, pero se nota”, asegura agradecido a la gente. Además comenta que ahora mismo vive pendiente de saber si “es cosa de un día o no” porque su sueño y objetivo no es otro que el de intentar lograr un trabajo estable como cómico.

De momento, espera que un 4-5% de la gente que ha visto el vídeo le siga en su Instagram. “Empezar con 10.000 seguidores a hacer cosas es una suerte que muy poca gente tiene y voy a intentar aprovecharlo”, afirma.

Hasta el momento su vida ha estado alejada profesionalmente de la comedia, pero su afición por la interpretación, el humor y los escenarios le viene de serie.

Nacido en la localidad de Portals Nous (en el término municipal de Calviá, Mallorca), estuvo viviendo durante siete años en Madrid mientras estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad Complutense. A pesar de sacarse la carrera, nunca se vio ejerciendo en ese sector. 

En el último año y mientras pasaba una crisis emocional, su familia le regaló un curso con el cómico Richard Salamanca. Aprendió a estructurar, ordenar y a hacer monólogos y se subió durante un año al escenario del madrileño Maná OpenMic. “Desde el primer momento me di cuenta que eso era lo que quería hacer con mi vida, no sabía si iba a poder o no, si la gente lo iba a entender, pero no hay nada que me haga más feliz. Disfruto haciendo humor y recibiendo la opinión de la gente al momento”, cuenta.

Al acabar esta parte de su vida se quiso ir a Atenas en bicicleta, pero las DANAS que azotaron a final del año pasado la península se lo impidieron. Eso sumado a un accidente del que salió ileso en Montpellier. “Era como que el mundo me estaba dando señales para que no lo hiciera”, recuerda ahora.  

Así, se fue a su Mallorca natal y montó con otros cómicos locales Movidas tochas, un show con el que llenan habitualmente un local de poco menos de cien personas. Además, cuenta que él añade una parte final de improvisación, debido a que siempre le han gustado y ha participado en las peleas de gallos de rap.

Hasta que el coronavirus llegó a España. 

“Dentro de lo malo, vamos a sacar algo bueno”

Aunque desde su ventana solo vea un bosque y no pueda salir al monte, a escalar o desarrollar su trabajo como profesor de tenis, Pepe cree que todos vamos a sacar “algo bueno” de toda esta situación.

“Vemos imágenes de delfines en un puerto, del agua en los canales de Venecia limpia o de Madrid con menos contaminación... Son señales de que el planeta está funcionando mucho mejor. A ver si nos damos cuenta de que somos un poco especialitos para algunas cosas y reflexionamos un poco sobre qué modelo de mundo queremos. A ver si podemos salir un poco concienciados del cambio climático”, reflexiona.

También les pide a los políticos que “se olviden de sus partidos y que demuestren altura de miras y responsabilidad de Estado” para tratar de solventar lo mejor posible esta situación”

Mientras tanto, seguirá saliendo a las 20.00 a aplaudir a todos los trabajadores que están luchando contra el virus de una u otra forma (a él también le aplaudieron sus vecinos de forma inesperada), subiendo vídeos de humor a su cuenta, haciendo reír a la población y amenizando el tiempo de la gente.

Y por supuesto, esperando a que “aparezca por la ventana un tío en pelotas a cantar el Bella Ciao”.

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