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15/08/2018 10:07 CEST | Actualizado 15/08/2018 10:07 CEST

¿Sufres el “síndrome de IKEA”?

PHOTO BY DZENINA LUKAC AT PEXELS.COM

Uno de los grandes avances del interiorismo doméstico han sido sin duda los manuales de IKEA. Es verdad que algunos muebles son más fáciles y otros más difíciles pero, en general, todas las operaciones acaban con un final feliz. Por eso, quien más y quien menos puede amueblar su casa, que es como amueblar parte de su identidad. Dentro de esa cultura del hágaselo-usted-mismo, es inevitable pensar si la creciente cantidad de literatura de autoayuda no estará contribuyendo a la idea de que podemos elaborar cualquier parte de nuestra vida leyendo un manual.

Por todas partes proliferan títulos que hablan de casi todos los aspectos de nuestra vida: cómo lograr el cuerpo soñado, cómo querernos más o cómo superar una depresión. Y no solo a escala individual, sino también relacional: cómo educar a un niño rebelde, cómo iniciar una relación de pareja o cómo sobrevivir al final de otra.

Si sufres el "síndrome de IKEA" seguramente habrás pasado más de una hora y más de dos buscando respuestas en páginas web, en foros, en libros

Y la pregunta es si se puede vivir la vida esperando que un manual contenga las respuestas a nuestras inquietudes y preguntas, al igual que los manuales de IKEA siempre nos dicen dónde colocar este o aquel tornillo, o cuál es la pieza que ensambla con la que tenemos en la mano.

Contribuye sin duda a este síndrome la superabundancia de prótesis informativas que, con Google al frente y pasando por Medline, Wikipedia y todo tipo de sucedáneos más o menos afortunados, siempre parecen poder decirnos cómo distinguir un resfriado de una gripe, qué dieta seguir para ganar masa muscular o cuáles son las características de los emprendedores que triunfan.

¿Qué hacían Cristóbal Colón, Shakespeare o un panadero del siglo dieciocho cuando tenían las mismas preguntas que nosotros? ¿Quién le contó a Leopold Mozart las claves de la educación de su impulsivo hijo, a quien el genio no le cabía en el cuerpo? ¿Cómo trabajaban los fareros su soledad? ¿Cómo gestionó Lisa Gherardini la diferencia de edad en su relación con Francesco del Giocondo, en ausencia de un manual que se lo explicara?

Al igual que en la vida, el manual no contiene todas las respuestas

Si sufres el "síndrome de IKEA" seguramente habrás pasado más de una hora y más de dos buscando respuestas en páginas web, en foros, en libros. En esa infructuosa tarea que siempre nos devuelve el mismo resultado, y es que no hay soluciones estándar ni tallas que nos sienten bien a todos, de la misma manera que a cada persona le gusta el café de manera diferente.

Una vez que hemos seguido el manual de IKEA, el mueble recién montado luce ante nuestros ojos. Sin embargo, este es solo el comienzo de la historia, el primer paso. Porque a partir de ahí comienza lo verdaderamente interesante, que es dónde lo vamos a colocar, cómo lo vamos a vestir o qué parte de nuestros enseres o recuerdos va a contener. Al igual que en la vida, el manual no contiene todas las respuestas. Porque las casas no se decoran solas. Ni las identidades.

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