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20/06/2019 12:49 CEST | Actualizado 20/06/2019 12:49 CEST

Tecnología inclusiva para los niños refugiados

AndreyPopov via Getty Images

Desde el año 2001, cada 20 de junio se celebra el Día Mundial de los Refugiados. Unos 28 millones de personas en todo el mundo viven actualmente en condición de refugiadas, en unos casos forzadas por conflictos bélicos y en otros huyendo de la pobreza extrema y la falta de servicios básicos como la sanidad o la educación.  De todas ellas, más de la mitad son menores de edad. En Europa, uno de cada cuatro refugiados o migrantes que llegan son niños, e incluso ha aumentado la cifra de niños que llegan solos, sin familiares que se hagan cargo de ellos.

A la dramática situación que representa el hecho de llegar a un lugar desconocido y en ocasiones hostil, dejando atrás todas tus posesiones y tus seres queridos, se añade la dificultad que representa el no conocer el idioma del país de acogida. Sin ese conocimiento no existe integración posible, ni posibilidad de trabajar, ni de escolarizar a los más pequeños.

Se calcula que en los últimos 40 años este país ha recibido a más de 3 millones de refugiados procedentes de todo el mundo, y esos niños que llegan en condición de refugiados tienen cinco veces menos probabilidades de estar escolarizados que el resto. Asimismo, en Europa, en torno a 2,25 millones de niños sirios han perdido sus oportunidades de escolarización debido a la difícil situación que vive ya hace demasiado tiempo este lugar del planeta.

Por eso, es importante llevar a cabo actuaciones que favorezcan el aprendizaje de esa segunda lengua como principal vehículo de integración, y la tecnología puede representar una oportunidad clave para el acceso a este conocimiento. A través de aplicaciones móviles, los refugiados pueden acceder a recursos educativos y de aprendizaje que, de otro modo, no podrían tener a su alcance.

A pesar de haber tenido que huir sin apenas nada en los bolsillos, según ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, muchos de ellos llevan consigo un teléfono móvil como única vía para mantener el contacto con sus familiares y amigos. Sin duda, utilizarlo además como herramienta educativa puede representar una diferencia notable para muchos niños mientras su situación se normaliza y son capaces de retomar su formación básica.

Sería muy pretencioso decir que la tecnología puede resolver un problema de tan difícil solución como el conflicto de los refugiados en el mundo...

En este sentido, son varias las iniciativas que han surgido en los últimos años para tratar de acercar el conocimiento a los niños refugiados a través de las apps. En Europa, una de ellas es EduApp4Syria, un concurso internacional de innovación promovido por la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo. El objetivo era que empresas tecnológicas y creativos de diversas especialidades de todo el mundo desarrollaran nuevas aplicaciones de utilidad para los niños refugiados sirios que no pueden asistir a la escuela, con las que pudieran trabajar habilidades de alfabetización y mejorar su bienestar psicosocial.

En Estados Unidos, otro ejemplo es el proyecto llevado a cabo por Lingokids, plataforma digital para el aprendizaje de inglés de niños en edades tempranas, gracias a un acuerdo de colaboración alcanzado con USAHello, plataforma digital que ofrece información y recursos de interés a los refugiados e inmigrantes que llegan a Estados Unidos. Con el fin de facilitar su integración y normalizar su presencia en el territorio, esta startup española con presencia en más de 190 países ha donado suscripciones gratuitas a un curso completo de inglés vía app, para que los niños puedan interiorizar el idioma del país, y puedan hacerlo de una forma lúdica, ofreciéndoles una espacio de juego en el que aprendan sin darse cuenta y olvidándose de otras preocupaciones.

Lana Radosavljevic, responsable de USAHello, ha valorado muy positivamente la utilidad de esta herramienta, pues dado que los niños aprenden inglés mucho más rápido, a menudo terminan ayudando a los adultos con la comunicación, lo que se traduce en una mejora para toda la familia. Además, apunta que el hecho de que con la app puedan seguir su propio ritmo de aprendizaje resulta de gran utilidad, pues las familias recién llegadas se encuentran en una situación compleja, con diferentes frentes abiertos para poder salir adelante que les mantiene realmente ocupados.

Sería muy pretencioso decir que la tecnología puede resolver un problema de tan difícil solución como el conflicto de los refugiados en el mundo, pero sin duda sí puede aportar un impacto positivo en las personas en general, y en los niños en particular, que se han visto abocados a esa situación. Apoyemos, pues, la tecnología inclusiva y solidaria que ayuda a mejorar la vida de los demás.

 

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