Si tienes sueños más vívidos estos días, esta es su relación con el coronavirus

El confinamiento ya ha penetrado en el subconsciente de muchas personas.

No, no son imaginaciones tuyas: es totalmente normal que tus sueños hayan sido más vívidos desde que empezó la pandemia.

A mucha gente le está pasando lo mismo, como demuestra el aumento de búsquedas en Google sobre sueños durante la crisis del coronavirus. En Estados Unidos, las búsquedas se han cuadruplicado durante las últimas semanas para descubrir por qué el confinamiento ha penetrado ya en el subconsciente de tantas personas.

Parte de la culpa la tiene el mal descanso. El insomnio, por ejemplo, ha aumentado un 30% en las últimas semanas en España.

Todo el mundo sueña todas las noches, pero cuanto mejor sea el descanso, menos probable es que lo recuerdes cuando despiertes. El estrés fragmenta los sueños e incrementa la capacidad de recordarlos.

Las investigaciones demuestran que sufrir más ansiedad durante el día puede provocar sueños más desagradables, sobre todo en el contexto de una crisis mundial como esta. Tras el 11-S, los investigadores constataron que el trauma colectivo es capaz de provocar sueños más intensos y memorables.

Si te sientes identificado, es probable que tu temor a que tus seres queridos contraigan el coronavirus se manifieste en tus pesadillas.

“Por la noche soñamos lo que no podemos pensar ni sentir durante el día, y hay muchas cosas impensables sucediendo ahora mismo”, comenta Emily Anhalt, psicóloga y cofundadora de Coa, un “gimnasio para la salud mental”.

“Súmale a eso la culpabilidad que sienten muchos por quejarse mientras hay personas muriendo y nuestras emociones acaban sin ningún otro sitio donde manifestarse”, justifica. “¿Dónde van esos pensamientos? Se presentan en nuestros sueños disfrazados de símbolos y metáforas”.

Lo interesante es que esos sueños y metáforas son bastante universales. Cuando la edición estadounidense del HuffPost solicitó a sus lectores que describieran sus sueños durante la cuarentena, muchos tocaban los mismos temas.

Para comprender mejor los sueños durante el coronavirus, el HuffPost se ha puesto en contacto con varios expertos para descodificar los sueños más frecuentes de los lectores.

Las narraciones han sido editadas para hacerlas más claras.

Aglomeraciones de gente

1. “He tenido sueños sobre el coronavirus todas las noches. Por lo general estoy en lugares públicos a los que solía ir. Disneyland, Las Vegas, el cine... Mis tres hijos empiezan a correr entre la muchedumbre y a tocar todo mientras yo los persigo llorando”.

2. “En un sueño, mi marido organizaba una fiesta para un amigo (ni idea de quién era). Empezaban a llegar invitados y yo me horrorizaba porque no sabía cuántos de ellos iban a morir por el coronavirus. En otro sueño, era el día de nuestra boda (en un lugar que no conozco) y les gritaba: ¡No nos podemos casar! ¡Van a morir muchas personas!”.

3. “Iba a Disneyland y notaba que me había olvidado de ponerme pantalones. Entraba a toda prisa en una tienda para comprarme algo y veía que me había olvidado de ponerme mascarilla. Y luego me daba cuenta de que ni siquiera debería estar en Disneyland. Creo que es por el miedo que tengo a que la pandemia me pille desprevenido”.

Las bodas y los cumpleaños son eventos en los que normalmente hay mucha gente. Estos sueños quizás signifiquen que te preocupa cómo puede afectar el coronavirus a las aglomeraciones de personas, indica la doctora Anjhula Mya Singh Bais.

“No están pensando de forma individualista, que sería el caso si estuvieran soñando sobre un ascenso en el trabajo, sino más bien en acontecimientos relacionados con el amor y el sentido de comunidad, como cumpleaños y bodas”, explica Singh Bais.

Ambas situaciones encarnan ideas sobre la vida y la muerte.

“Los cumpleaños representan tu llegada al mundo e implican una cuenta atrás automática hacia el momento de la muerte, y una boda implica ideas como ‘hasta que la muerte nos separe’”, señala.

Sobre los sueños de Disneyland, comenta: “Disney es muy a menudo sinónimo de inocencia, diversión y buenos recuerdos de cuando todo marchaba bien. Estar ahí en tus sueños indica que echas de menos las libertades que antes dabas por sentadas. Ahora hay un nuevo orden mundial en el que no hay ningún lugar seguro”.

Y concluye: “Olvidarte de llevar pantalones y no camiseta o gorra simboliza una verdad desnuda ante la que te sientes vulnerable”.

Ambientación preparacionista

1. “Estoy teniendo sueños preparacionistas. Compro la clase de cosas que sé que habrían querido tener en ‘The Walking Dead’. Hay un montón de tornados acercándose desde todas las direcciones y yo intento mantener a todo el mundo a salvo, pero son demasiados y tengo que elegir a quién salvar”.

2. “Tuve un sueño hace varias noches en el que la vida se había vuelto una mezcla de ‘1984’ y ‘Los juegos del hambre’. Las 10 familias más ricas del mundo liberaban un virus como si fuera parte de un concurso como el de ‘Los juegos del hambre’ para ver qué país encontraba la cura antes. En mi sueño también lo emitían todo por la tele, pero en vez de noticias, parecía un espectáculo. La vida era muy similar a la de ‘1984’. Era todo muy raro”.

Los tornados simbolizan la destrucción y la vida patas arriba, indica Singh Bais.

“El mundo tal y como lo conocemos ha llegado a su fin como en The Walking Dead. El coronavirus plantea muchas incógnitas. Tus sueños te muestran escenarios survivalistas en un intento por mantener la esperanza y la estabilidad y por estar preparado”, expone.

En el caso de Los juegos del hambre, percibir la pandemia como un juego probablemente ayude a esa persona a distanciarse de sus emociones y a tomar una perspectiva más objetiva, interpreta la analista de sueños Jane Teresa Anderson.

“Una estrategia para sobrevivir e incluso prosperar durante una crisis es mantener la mente fría y objetiva. Quizás esa persona está buscando una ‘cura’ para el trabajo que ha perdido o una ‘cura’ para los problemas en su relación, que se agravan por el aislamiento, o una ‘cura’ para cualquier otra dificultad personal”.

Echas de menos algunos alimentos

1. “En mi sueño, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades mandaban soldados imperiales como los de ‘Star Wars’, pero vestidos de amarillo, para requisar todas las botellas de Crystal Pepsi, ya que era un ingrediente necesario para fabricar la vacuna para la Covid-19. Aporreaban mi puerta y a mí me parecía raro, porque solo he probado la Coca-Cola Clear y de eso hace casi 40 años”.

2. “Estoy en mi 38º día de aislamiento porque he tenido síntomas de Covid-19. No he hecho más que soñar con comida basura. ¡Se me acabó en la primera semana!”.

Soñar con comida que echas de menos está relacionado con sentirte privado de algo, agotado y sin reconocimiento, afirma Carla Marie Manly, autora de Joy from Fear: Create the Life of Your Dreams by Making Fear Your Friend.

“Que te quiten tus comidas favoritas refleja el miedo a que te roben o te priven de lo que quieres y necesitas en la vida. El sueño de los soldados imperiales también refleja rabia e irritación por las restricciones impuestas por el Gobierno, que pueden parecer excesivas e invasivas”, interpreta.

Una figura misteriosa

1. “He tenido sueños sobre el coronavirus varias veces, todos distintos. El que mejor recuerdo es uno que tuve una noche que estaba acariciando a mi hijo de 2 años para que se durmiera y me empecé a dormir yo. Aparecí en un auditorio con una cortina de color rojo intenso. Estaba muy oscuro. Había pocas personas y no conocía a nadie. Me di cuenta de que en la esquina del fondo había una figura humana alargada y delgada con una cabeza gigante y ominosa de conejo, simplemente observando. Llevaba puesto un traje de rayas verticales blancas y negras. Me sentí muy incómodo. Era consciente de que estaba soñando, era una representación visual de este virus que acecha por todas partes. El sueño fue breve, pero me hizo sentirme incómodo durante días. Acababa de ponerse en marcha el confinamiento. Sentía su presencia, como si estuviera calculando en silencio quién sería el siguiente sin que nadie supiera que estaba ahí. Siempre me han dado miedo los cuerpos humanos con cabezas de animales, pero era algo totalmente infrecuente para mí en un sueño. Semanas después, sigo incómodo cuando lo recuerdo”.

2. “Soñé que estaba en el salón cuando algo entró en mi casa atravesando la pared. Eché a correr para escapar de esta bestia, que tenía un rugido atronador. Me escondí en los arbustos de la calle mientras la bestia salía a mi jardín y amenazaba a todos mis seres queridos. Supongo que mi mente estaba procesando el virus y le dio forma”.

3. “Todas las noches sueño que me refugio en una mansión abandonada y destartalada con un hombre sin rostro que no conozco. Al principio me divierto explorando la casa y encontrando habitaciones y pasadizos secretos. Hacia el final del sueño, los muebles empiezan a girarse solos, las puertas empiezan a dar portazos y el piano empieza a sonar. Me despierto justo cuando estoy a punto de salir de la casa para jugármela contra el virus. Sueño todas las noches con esa misma casa. A veces, le enseño al hombre las habitaciones que he encontrado en sueños anteriores. Por algún motivo, el hombre sin rostro solo lleva una toalla en la cintura, como si acabara de salir de la ducha. Nunca va vestido. Es incómodo. Me alegra saber que no soy la única persona que está soñando cosas raras últimamente”.

En el primer sueño, el auditorio parece importante, comenta Lauri Loewenberg, autora de Dream on It: Unlock Your Dreams, Change Your Life. La persona que sueña eso quizás sienta que la situación actual es más de película que de la vida real.

“Esta persona, como todos nosotros, probablemente tenga ganas de que esto termine, quiere correr las cortinas de su pesadilla”, dice. “Además, en el sueño había oscuridad. Cuando un sueño sucede en la oscuridad, suele ser porque sus emociones son oscuras en ese momento o porque hay incertidumbre en algún aspecto de su vida. Ambas explicaciones encajarían aquí”.

El subconsciente de esta persona está utilizando imágenes que le dan miedo para darle forma al virus, señala Loewenberg. “La cabeza de conejo puede ser una referencia sobre lo veloz que se reproduce este virus, como popularmente se dice de los conejos”.

En el segundo sueño, esa persona ha acertado con su interpretación: el virus ha adoptado la forma de una bestia.

“La bestia ―el virus― ha entrado en el salón de esa persona. El salón representa lo que hacemos en el día a día, la rutina. En el sueño, esa persona huye de su salón porque su rutina ha sufrido un cambio enorme”, interpreta.

La casa tiene un significado fundamental en el último sueño. Las casas, sean la nuestra o una imaginada, tienden a representar al yo, según Loewenberg. El tipo de casa y las condiciones en las que esté dicen mucho del estado mental de esa persona.

“Las mansiones a menudo simbolizan una parte importante de la persona que sueña, de la que se siente orgullosa. Como la mansión está abandonada y a ella le emociona explorar las habitaciones, quizás signifique que esa persona está empezando a hacer caso a una parte de sí misma que había dejado olvidada y ahora ha redescubierto porque la cuarentena le ha dado mucho tiempo libre”, especula.

Pese a sus buenas intenciones, la cuarentena está empezando a “perseguirla”, ya que la mansión se vuelve tan terrorífica que tiene que salir de ella.

“Creo que el hombre también es una parte de sí misma, probablemente su energía masculina: una parte de ella racional y asertiva. Por otra parte, las mujeres desconocidas en los sueños tienden a representar energía creativa, emocional y enriquecedora”, explica Loewenberg. “Al salir ese hombre de la ducha, su lado racional y asertivo está diciéndole que limpie sus frustraciones y su negatividad y que vuelva a hacer lo que le emociona”.

Una vuelta a la infancia

“He estado soñando con mi infancia cuando tenía la edad de mi hijo (9) y con mi difunto padre. En mis sueños, mis padres están vivos, sanos y fuertes, y yo me siento protegida por su sola presencia. Interpreto que mi subconsciente está volviendo a esa época de mi vida que era la antítesis de la ansiedad y el miedo que siento ahora. Mi madre de 74 años vive sola en el Bronx y me aterra que caiga enferma. Ya no soy una niña y, como madre, tengo que dar amor, estabilidad y tranquilidad. Me despierto alarmada y confusa, como si hubiera viajado a través del espacio-tiempo. Pese a mis temores, sé que soy una afortunada y doy gracias por ello”.

Esta persona está buscando una solución para su ansiedad y eso es lo que hace en sus sueños, donde se siente protegida por sus padres, sostiene Anderson. Se va a una época en la que su madre estaba sana, fuerte y era capaz de proteger a su hija. Es interesante que la mujer piense en su hijo de 9 años. Cuando los hijos llegan a determinada edad que nos recuerdan a algo de nuestra infancia, muchas veces soñamos que volvemos a tener esa edad, explica Anderson.

“Quizás pasó algo cuando tenía 9 años que necesita volver a vivir”, reflexiona Anderson. “Es útil concebir cada persona y cada cosa de un sueño como una parte de uno mismo: sus padres vivos, sanos y fuertes quizás representen su propia capacidad como madre, y el hijo tal vez sea una parte de sí misma que necesita protegerse aunque ahora sea ella la madre”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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