Tomoko Yoneda: la huella y la memoria

Si tienen ocasión de estar en Madrid, acérquense a degustar la vida a través de la cámara de una de las mejores fotógrafas contemporáneas.
La fotografía 'Amantes', Dunaújváros (antes, Sztálinváros, "ciudad de Stalin").
La fotografía 'Amantes', Dunaújváros (antes, Sztálinváros, "ciudad de Stalin").

Dos amantes, hombre y mujer, comparten intimidad en el extremo de una piscina en Dunaújváros. Ella está de espaldas, confidente; él pegado a su cuerpo, casi insertado en su anatomía. A su izquierda, un gran ventanal abandonado a su suerte muestra una Hungría otoñal y antigua. Dentro, las teselas del gran mural azul son testigos de las revelaciones de los amantes. Es solo una imagen, pero su interior contiene el mundo entero.

La fotógrafa Tomoko Yoneda (Akashi, 1965) es capaz de captar con precisión milimétrica el instante, recuperando para el presente espacios resignificados que, en algún momento, alojaron situaciones y contextos radicalmente diferentes. En su captación de ese instante, Yoneda interpela al pasado, a un momento que ha marcado el lugar que retrata y que llena de sentido un presente insulso y sin matices. Aquellas situaciones no existen, pero su evocación es capaz de colmar de admiración, desconcierto e incluso pavor a quien observa la escena. Yoneda también demanda del observador atención y reclama el desconcierto que, sobradamente, sabe que genera. Parece querer decirnos: “cuánta verdad oculta reposa bajo el camino que transitamos”.

La fotógrafa japonesa, cuyo recorrido incluye estudios en la University of Illinois de Chicago y en el Royal College of Art Londres, es retratista de lo inhóspito. Bajo la apariencia de sencillez en su mirada se esconde un abismo de estupor, porque Yoneda realiza un repaso descarnado a una historia repleta de espanto.

“Yoneda ha dedicado sus años a captar aquellos lugares marcados por la tragedia, por el conflicto, por la batalla”

Marcada por la ocupación norteamericana de Japón durante su infancia y el relato de sus familiares sobre los bombardeos de la segunda guerra mundial, Yoneda ha dedicado sus años a captar aquellos lugares marcados por la tragedia, por el conflicto, por la batalla. Pero no muestra sus heridas, ni sus cicatrices abiertas o no, sino que se adentra en la anécdota, en lo aparentemente banal, para desmontar los apriorismos con toda su significación.

El espacio vacío, la huella, la calma tras la tormenta. Esos son los espacios en los que se adentra Yoneda para indicarnos la verdad que se esconde tras cada recoveco del trayecto. Reportera nata, su cámara retrata el espacio fuera del tiempo, una realidad extemporánea de la que siempre se aprende una lección.

La experiencia de ver de cerca la obra de Yoneda es casi cinematográfica, pocas veces ha emergido el movimiento y la vida de una forma tan aguda y sobrecogedora, rompiendo la dimensión del tiempo y del espacio para adentrarnos en un viaje de no retorno hacia el desvelamiento.

En la Fundación Mapfre de Madrid, hasta el próximo 9 de mayo, se puede ver una exposición sobre la fotógrafa japonesa, comisariada por Paul Wombell, en la que se hace un repaso a algunas de las series más afamadas de Yoneda. Entre ellas están Más allá de la memoria y de la incertidumbre, Diálogo con Albert Camus, Las vidas paralelas de los otros, Analogía topográfica o Escenario. Resulta especialmente sorprendente una serie que, por encargo de la propia fundación, se presenta en esta exposición sobre la Guerra Civil española y Federico García Lorca.

La fotografía 'Esperando un barco'.
La fotografía 'Esperando un barco'.

A lo largo de las salas, Yoneda traslada al espectador (porque es lo que somos, espectadores de la historia y de la vida que la fotógrafa nos propone) a través de sus lentes por Japón, Latinoamérica, China, Taiwán, Europa o Corea.

Con ella nos imbuimos del aire del Día de la Paz de Hiroshima, tras el terremoto y el tsunami que asoló Japón en 2011. Con Yoneda observamos a una mujer mirando al puerto a través de un ventanal policromático. Gracias a su mirada nos percatamos de un gato que observa directamente a la cámara y se muestra esquivo, mientras las plantas se mustian por el sol o por el relente (‘Diálogo con Albert Camus Esperando un barco. Puerto de Argel. 2017’).

La fotografía ‘Día de la Paz de Hiroshima'.
La fotografía ‘Día de la Paz de Hiroshima'.

Con ella vemos un canal indiferenciado atravesado por un barco. Y no es hasta que leemos la leyenda de la imagen que somos conscientes de que se trata de una boda celebrada en una embarcación que atraviesa el río que separa China de Corea del Norte en 2007, escenificando plenamente la unión de la desunión.

Y cómo no, es gracias a Yoneda que podemos adentrarnos en una piscina municipal de corte soviético, prolijamente engalanada con un mosaico azul, que desde las alturas contempla a dos amantes impacientes demostrándose su amor en el interior de sus aguas.

No lo duden, si tienen ocasión de estar en Madrid, acérquense a degustar la vida a través de la cámara de una de las mejores fotógrafas contemporáneas. Les aseguro que su mirada va a cambiar.

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