POLÍTICA
20/01/2020 12:44 CET | Actualizado 21/01/2020 10:17 CET

Trapero defiende la actuación de los Mossos ante la "barbaridad" del procés

Asegura en la Audiencia Nacional que no tenía una "relación estrecha" con Puigdemont.

EFE
Trapero

Frente al tribunal.  El mayor Josep Lluis Trapero ha defendido la actuación de los Mossos d’Esquadra, ya que cumplieron las resoluciones judiciales para evitar el 1-O, y se ha desmarcado del Govern de Carles Puigdemont, por la “incomodidad” ante su hoja de ruta unilateral, que considera una “barbaridad”.

En la Audiencia Nacional se ha iniciado este lunes el juicio contra Trapero, el exdirector de los Mossos Pere Soler y el ex secretario general de Interior Cesar Puig, para quienes la Fiscalía pide 11 años de cárcel por rebelión, así como contra la intendente Teresa Laplana, que afronta una petición de 4 años de prisión por sedición

Nada más iniciarse el juicio, el fiscal Miguel Ángel Carballo ha dejado la puerta abierta a que la Fiscalía rebaje “en el momento oportuno” la acusación por rebelión, después de que el Supremo condenó por sedición a la cúpula del procés.

Con la acusación por rebelión aún vigente, Trapero, en la línea de su testifical en el Supremo, se ha desmarcado de Puigdemont -ha dicho que no mantenía con él una relación ni “estrecha, ni buena ni mala”- y ha resaltado su “incomodidad” con la estrategia del Govern de mantener el referéndum unilateral, aunque ha alegado que siempre dejó claro que cumplirían las órdenes judiciales y que lo hicieron.

Ha rechazado pasividad de los Mossos durante el procés

Carballo ha sacado a colación este tema cuando el exjefe de los Mossos ha explicado que fue nombrado mayor en abril de 2017 por decisión del entonces director de la policía autonómica Albert Batlle, designación sobre la que Puigdemont, ha asegurado, no tuvo nada que ver.

Trapero ha comentado que accedió al rango de mayor de los Mossos porque fue la manera de Batlle de “dar una mayor autoridad” al jefe del cuerpo, pero ha remarcado que la propuesta se había hecho en enero de 2016, aunque hasta más de un año después no se hizo efectiva.

Según su relato, la ley establece que el cuerpo de Mossos debe tener un mayor, pero que este puesto llevaba vacante diez años. Ante la extrañeza del fiscal de que el nombramiento se produjera justo unos meses antes del referéndum ilegal del 1-O, Trapero ha admitido que no sabe por qué hasta entonces no se había hecho y que fue una “irregularidad” que se sostuvo durante una década.

Justifica a los Mossos

Además, ha defendido este lunes el dispositivo de los Mossos d’Esquadra en la jornada “excepcional” del 20S, en que optaron “en todo momento” por evitar que se les “escapara de las manos” la situación en la protesta contra el registro en la sede de Economía.

En el interrogatorio por parte del fiscal en el juicio en que afronta una petición de 11 años de cárcel por rebelión, Trapero ha negado “pasividad” en la actuación de los Mossos y ha justificado su estrategia de intentar evitar que la intervención policial generara un mal mayor, al tiempo que ha negado que el exlíder de la ANC Jordi Sànchez impusiera condiciones al dispositivo policial.

“Si nos equivocamos, no lo sé, pero, si se nos hubiese escapado (la situación) de las manos, a lo mejor lo estaríamos lamentado”, ha apuntado Trapero, que ha asegurado que actuaron “con la mejor de las voluntades” y ha lamentado que la Guardia Civil no les avisara de que ese día iban a practicar más de 40 actuaciones simultáneas que requerirían la movilización de efectivos de orden público.

El mayor de los Mossos también ha admitido que la actitud de los ciudadanos que se encontraron los agentes en los colegios durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 fue “difícil de entender y de prever”: “Ver cómo la gente defendía las urnas de esa manera era poco imaginable, se les iba la vida”.

Según Trapero, “negarse de esa manera a la orden de la autoridad” y que “con un carácter tan general la gente desobedeciese” le sorprendió y los mandos de Mossos no se lo podían creer. “Ni nosotros ni nadie”, ha señalado.

El mayor ha explicado que lo que esperaban encontrar el 1-O era una “resistencia pasiva” por parte de los ciudadanos y que en algunos focos ―“cuarenta y pico” zonas de toda Cataluña― podía haber determinados grupos que podían causar problemas de orden público, si bien ha dejado claro que esta no era la situación general que preveían los mandos de la policía autonómica.

 

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Trapero, en la Audiencia Nacional

A preguntas del teniente fiscal, Miguel Ángel Carballo, Trapero ha hecho hincapié en que ese día fue excepcional, porque además de ese registro se produjeron otros en distintos lugares: por tanto, disponían de efectivos y medios limitados para hacer frente a esa situación.

Ha relatado que tuvo conocimiento del registro en la sede de la Viceconsejería de Economía sobre las 8 de la mañana del 20 de septiembre, si bien no recordaba si se lo dijo un mando o lo escuchó en la radio.

Hora y media después se reunieron una serie de mandos y se constituyó el Cecor (el centro de mando) para el tratamiento de estos registros y se decidió mandar a un responsable a los diferentes escenarios para evaluar la situación.

En cuanto se supo que se estaban produciendo concentraciones -a las 8.30 había ya congregadas 300 personas frente a la Viceconsejería-, Trapero ha indicado que se enviaron patrullas de la Unidad de orden público.

Sobre la legalidad de esas concentraciones, ha asegurado que desconocía si estaban o no autorizadas y también ha dicho que tampoco supo de los llamamientos a concentrarse a través de las redes sociales para impedir la labor de la comitiva judicial.

El fiscal le ha preguntado también sobre el papel de Jordi Sànchez, expresidente de Asamblea Nacional Catalana (ANC) y que ha sido condenado a 9 años cárcel por el Supremo, y ha admitido que se erigió en una especie de mediador, si bien ha afirmado que sólo le conocía de una o dos reuniones cuando era adjunto al Síndic de Greuges y ha negado cualquier otros tipo de relación personal con él.

“Era una de las voces cantantes de la independencia, por lo que sale por la tele cada día”, ha precisado Trapero, al ser preguntado si sabía de quién se trataba, aunque ha dejado claro que no impuso “ninguna condición” a la policía en su dispositivo el 20S.

“Sànchez no es nadie para imponer condiciones”

Según Trapero, Sànchez “no es nadie para imponer condiciones”. “Creo que no lo pretendió, al menos con las comunicaciones que tuvo conmigo. Una persona que representa a una entidad que hace una concentración no pone condiciones a la policía. Ni en ocasiones anteriores ni en esa”, ha puntualizado el mayor.

Sobre la designación de Sànchez como mediador, Trapero ha explicado que es algo habitual en el modelo de orden público de los Mossos. “Apostamos siempre por un modelo que prima la mediación en concentraciones”, ha puntualizado.

Según su relato, el exconsejero de Interior Joaquim Forn (condenado a 10 años y medio por el Supremo) se comunicó con él para decirle que le iba a llamar Sànchez para ofrecerse para mediar en la concentración.

”¿No le parece que no es muy adecuado que esa persona fuese la mediadora?”, le ha cuestionado en ese momento el fiscal recordando declaraciones y tuits de Sànchez sobre la independencia.

Las resoluciones del Parlament: “Barbaridad”

Trapero ha calificado además las resoluciones de ruptura del Parlament como “una barbaridad más de las muchas que se estaban haciendo” en el “procés” y ha admitido que confiaba en que fueran anuladas por la justicia e imputadas a sus responsables.

Trapero se ha desmarcado así, en respuesta al interrogatorio del fiscal, de los documentos incautados por la Guardia Civil a cargos del Govern que trazaban una hoja de ruta unilateral hacia la independencia y de algunas de las resoluciones claves del “procés”.

El mayor ha dicho no tener un “conocimiento preciso” de la declaración de ruptura que el Parlament aprobó el 9 de noviembre de 2015, así como de la resolución a favor de una “desconexión” que redactó la comisión de estudio del proceso constituyente de la cámara catalana.

 

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Los periodistas siguiendo la sesión en la Audiencia

Para el exjefe de los Mossos, se trata de “una barbaridad más de las muchas que se estaban haciendo. Por lo tanto, desde la administración se irían anulando y desde la administración de justicia, si es que constituía algún delito, se les imputaría”, ha añadido. 

El procesado ha insistido también en que nunca tuvo “relación” alguna con Josep Maria Jové, ex número dos de Oriol Junqueras, al que la Fiscalía atribuye un papel clave en la organización del 1-O, ni del documento denominado “Enfocats”, que supuestamente diseñaba una hoja de ruta unilateral hacia la independencia: “La primera vez que he oído hablar de ello es en la lectura de mi causa”. 

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Trapero llegando a la Audiencia

“Nosotros no valoramos lo que se dice sino los hechos”, ha respondido Trapero, al insistir en que ese tipo de contactos son habituales en concentraciones. Cuando el fiscal le ha inquirido si no le parecía contradictorio tener como mediador a quien hace llamamientos para que acuda más gente, ha respondido que por ese tipo de llamamientos no van a dejar de hablar con quien tiene influencia sobre los manifestantes.

En este sentido, ha reconocido que entre los grupos que se manifiestan “hay de todo” y “gente que dice barbaridades”, pero que no por ello los Mossos renunciarán a su modelo de mediación.

“No vamos a renunciar a hablar porque es más bueno que lo que pasaba antes, que no hablábamos con nadie y generábamos nosotros más problemas que el que intentábamos resolver”, ha advertido.

En este contexto, Trapero ha justificado además que no se hubiese atendido debidamente las peticiones de la Guardia Civil para que se estableciera un perímetro de seguridad, además de por la falta de efectivos, porque se temió un mayor problema de orden público.

Ha explicado que en las circunstancias que se estaba produciendo la concentración el contacto con la gente comportaba riesgos de lanzamientos a los agentes, y eso hubiese provocado una intervención para disolver la concentración de imprevisible resultado.

Por último, Trapero ha negado rotundamente que el mismo 1 de octubre los Mossos hicieran seguimientos a vehículos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. “En la vida los Mossos han hecho seguimiento a otros cuerpos”, ha dicho.

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