INTERNACIONAL
25/02/2020 13:19 CET

Tres datos que desmienten los mitos alarmistas sobre la expansión del coronavirus

Ni "pandemia" significa "apocalipsis" ni el coronavirus mata más que la gripe común.

MIGUEL MEDINA/AFP via Getty Images
Una farmacia en el barrio chino de Milán.

Los científicos y las autoridades se empeñan en transmitir el mensaje de que conviene mantener la calma y, sin embargo, los miedos entre la población —avivados muchas veces por la prensa— siguen extendiéndose (casi) a mayor velocidad que el coronavirus.

Desde que Italia registrara este fin de semana un brote de COVID-19 en el norte del país, toda la zona está en alerta y, por consiguiente, en España no se habla de otra cosa. Y el problema no es que se hable, sino que se hable sin saber… o se exagere, a sabiendas.

Por el momento, la Embajada de España en Italia insiste en que la libertad de movimiento es total en prácticamente todo el país transalpino, a excepción de los 11 municipios en cuarentena: Codogno, Casapusterlengo, Castiglione d’Adda, Maleo, Fombio, Bertonico, Castelgerundo, Somaglia, San Fiorano, Terranova dei Passerini y Vo Euganeo. No se han suspendido los vuelos entre España e Italia, recuerdan.

También es significativo que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su último mensaje en Twitter, alerte de la “estigmatización pública” y del “aumento de prejuicios dañinos” contra cierta población, y no de los contagios. 

La OMS sigue considerando “alto” el riesgo por coronavirus a nivel internacional, mientras que en China continúa siendo “muy alto”. La más alta institución sanitaria ya declaró la “emergencia mundial” por el coronavirus hace unas semanas y ha alertado de que podrá convertirse en “pandemia”, aunque no todavía. ¿Qué significa eso y qué NO significa? Lo explicamos a continuación:

Pandemia no es sinónimo de apocalipsis

“Usar la palabra pandemia ahora no se corresponde con los hechos, pero sí puede dar miedo”, señaló este lunes Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “No vivimos en un mundo binario, en lo que todo es blanco o negro”. 

Y prosiguió: “De momento, no estamos asistiendo a una expansión global incontenida de este coronavirus, ni estamos viendo signos de enfermedad severa o muerte a gran escala. ¿Tiene este virus el potencial de convertirse en pandemia? Totalmente. ¿Estamos ya ahí? Según nuestros análisis, todavía no”, dijo.

Esto es: se hablaría de “pandemia” si la enfermedad tuviera una “expansión global incontenida”, lo cual no es el caso. La expansión está muy geográficamente localizada y, por el momento, contenida.

La tasa de mortalidad del coronavirus es muy baja

Como señala la OMS, la tasa de mortalidad del COVID-19 está entre el 2 y el 4% en Wuhan (China, epicentro del coronavirus) y en el 0,7% en el resto del mundo. 

Esto es: la gripe común tiene más mortalidad que el coronavirus. Como explica Ester Lázaro, investigadora experta en biología molecular, en solo un año, la gripe causó muchos más casos (525.300) y muertes (6.300) en España que COVID-19 —con 80.000 afectados y 2.500 fallecidos— en todo el mundo. Dicho esto, es cierto que el porcentaje de contagio es alto, pero también la tasa de personas que se recuperan de la enfermedad.

La mayoría de víctimas mortales tenían patologías previas

A lo largo del lunes, se fueron sucediendo alertas y actualizaciones de medios sobre las muertes que iba provocando el virus en Italia, pero había algo que llamaba la atención en (casi) todos los casos: la edad de los pacientes fallecidos. 77, 78, 80, 84, 88 años… O bien más jóvenes, como un hombre de 62 años de Castiglione D’Adda, pero con varias enfermedades crónicas. 

Como explica el doctor Manuel Menduiña, especialista en Medicina Interna del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, da la impresión de que el coronavirus causa estragos más rápidamente en países desarrollados porque allí hay “mucha población anciana y muchos pacientes crónicos”, que son los más vulnerables a los virus. Por otro lado,  recuerda Menduiña, “la ventaja es que es que el sistema sanitario aquí es muy potente; la capacidad de respuesta a una epidemia de esta envergadura es mucho más amplia [en Europa]”. 

Esto es: los síntomas del COVID-19 (fiebre, tos, dificultad para respirar) tampoco son mucho más agudos que los de una gripe. La enfermedad sólo se agrava, normalmente, en casos de comorbilidad, es decir, en personas con problemas del corazón y respiratorios o de edad avanzada.

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