VIRALES
20/11/2020 10:27 CET

Tres prestigiosos científicos piden a los ciudadanos una nueva medida contra el virus: puedes hacerlo en casa

Algo que sumar a las mascarillas, la distancia social y el lavado de manos.

Getty Images
Una persona pasea por Madrid.

Todo el mundo conoce de sobra a estas alturas las medidas más básicas para combatir el coronavirus: mascarillas, distanciamiento social, lavado de manos y ventilación en interiores. Pero, a todo eso, un grupo de científicos de EEUU acaba de añadir algo más: control de la humedad relativa.

Joseph G. Allen, profesor de la Universidad de Harvard; Akiko Iwasaki, profesora de inmunobiología en la Facultad de Medicina de Yale, y Linsey C. Marr profesora de ingeniería civil y ambiental en Virginia Tech, han publicado un artículo en el Washington Post en el que animan a los ciudadanos a mantener esa humedad relativa en el rango del 40 al 60%.

Ellos mismos explican que la humedad relativa es la cantidad de vapor de agua que hay realmente en el aire en comparación con la cantidad que puede contener. “Piense en ello como una esponja: al 100%, la esponja está totalmente empapada; al 50%, contiene la mitad de agua. El aire más cálido puede contener más vapor de agua; es como una esponja más grande”, señalan.

Así, cuando llega el invierno y comenzamos a calentar el aire, nuestros ambientes interiores se vuelven más secos, a menudo alcanzando el 20% de humedad relativa, muy por debajo del 40 o 60% ideal.

Los expertos señalan que la humedad afecta a la transmisión del virus de varias formas. Por ejemplo, influye en la capacidad de nuestro cuerpo para combatir las infecciones. Además, explican que un nuevo estudio muestra que el coronavirus se descompone más rápido con una humedad relativa cercana al 60% que en otros niveles, aunque matizan que ese informe todavía no ha sido revisado por expertos.

En cualquier caso, sí aseguran que está demostrado que otros virus también se descomponen más rápido en el rango de 40 a 60%, aunque no se sabe exactamente por qué es así.

Por otro lado, afirman que el aire seco también influye en la distancia a la que pueden viajar las gotitas que contienen el virus y en el tiempo que pueden permanecer en el aire, ya que, cuanto menor es la humedad relativa, más rápido se evaporan esas gotas más grandes.

“El resultado es que muchas de esas gotas más grandes que se habrían asentado en el aire se convierten en más pequeñas, viajan más lejos y penetran más profundamente en nuestros pulmones”, advierten.

“Si una humedad más alta es buena, ¿por qué no queremos superar el 60%? El crecimiento de moho. Un nivel del 40 al 60% está justo en el punto óptimo donde obtenemos los beneficios de un poco de humedad, pero no los inconvenientes de demasiada”, explican los científicos.

Ellos mismos admiten que controlar la humedad en la mayoría de los edificios públicos o comerciales es complicado, pero insisten en que en casa se pueden usar humidificadores portátiles para aumentar la humedad relativa en una habitación. 

“Por ejemplo, un estudio sobre la transmisión de la gripe concluyó que el uso de humidificadores portátiles en el hogar podría provocar hasta un 30% menos de supervivencia de ese virus”, destacan.

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