INTERNACIONAL
02/12/2020 08:43 CET

Trump: "Os veo dentro de cuatro años"

El presidente saliente de EEUU ya habla de la siguiente campaña, vista la victoria de Biden, en el día en que el fiscal general confirma que no hay rastro de fraude.

ASSOCIATED PRESS
Donald Trump, el pasado domingo, en la Casa Blanca.

El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, está en un sinvivir. Sabe que ha perdido las elecciones, pero se niega a reconocerlo públicamente, así que ironiza con lo que está por venir. Esta pasada noche, en un evento navideño en la Casa Blanca, ha dicho entre bromas y veras que se plantea concurrir a las elecciones de 2024 si ahora no sigue en el cargo. “Han sido cuatro años asombrosos”, dijo Trump a la multitud, que incluía a muchos miembros del Comité Nacional Republicano. “Estamos tratando de estar otros cuatro años pero, de lo contrario, os veré dentro de cuatro años”, recoge la agencia The Associated Press.

Es un secreto a voces que el presidente baraja presentarse de nuevo en las elecciones de 2024 y según reveló este martes la cadena NBC es algo que planearía anunciar el 20 de enero, coincidiendo con la toma de posesión de Biden. 

El video de la comparecencia de Trump fue transmitido en vivo en Facebook por una de las asistentes, la expresidenta del Partido Republicano de Oklahoma, Pam Pollard, quien es miembro del comité nacional del partido. Mostraba a decenas de personas apiñadas en el Cross Hall del piso estatal de la Casa Blanca, de pie, muy juntas. Muchos de los que se ven en el video no llevaban máscaras. Nada muy acertado en tiempos de coronavirus.

Los Trump comenzaron a organizar recepciones navideñas esta semana, antes de que Trump deje el cargo, el 20 de enero. Según publicaciones en las redes sociales revisadas por AP, esos eventos han repetido características: muchos asistentes, pocas mascarillas, violando la misma guía de salud pública que el gobierno de EEUU ha impuesto a la nación para que los contagios no se disparen en plenas fiestas. 

En el video de anoche, se escucha a Trump que emitiendo de nuevo acusaciones infundadas de fraude electoral para explicar su derrota ante el presidente electo Joe Biden. “Ciertamente, es un año inusual. Ganamos una elección. Pero eso no les gusta”, dijo Trump al grupo de afines, y agregó: “Lo llamo una elección amañada y siempre lo haré”.

El fiscal general le da la puntilla

Trump se ha quedado este martes un poco más solo en su pelea contra Biden, después de que su fiscal general, William Barr, anunciase que el Departamento de Justicia no ha encontrado prueba alguna de un fraude que pueda alterar el resultado de las elecciones ganadas por el demócrata Biden.

Barr había apoyado las teorías conspirativas de Trump antes de la contienda sobre el voto por correo y una vez clara la victoria de Biden ordenó en un movimiento sin precedentes a todos sus fiscales que investigasen las abundantes pero infundadas denuncias de fraude electoral.

Semanas después, tales investigaciones no arrojaron resultados y Barr abandonó este martes el barco de Trump al afirmar en una entrevista con la agencia AP que sus fiscales no han podido probar el supuesto fraude que el presidente mantiene que hubo contra él, convirtiéndose en la deserción de más alto perfil hasta la fecha.

“Hasta la fecha, no hemos visto un fraude de tal magnitud que pudiera haber afectado un resultado diferente en las elecciones”, señaló el fiscal general, citado por medios estadounidenses.

Hasta la fecha, no hemos visto un fraude de tal magnitud que pudiera haber afectado un resultado diferente en las eleccionesWilliam Barr, fiscal general de EEUU

Esto después de que el pasado 9 de noviembre, seis días después de las elecciones, Barr instruyese a todos los fiscales del Departamento de Justicia a investigar supuestas irregularidades antes de que los resultados fuesen definitivos.

Con ese movimiento, el fiscal general rompió con una norma de no interferencia federal en investigaciones de fraude electoral, que son competencia de los estados ya que son ellos los que encargan de la organización de los comicios.

Barr alertó en ese momento del peligro de “que una mala conducta electoral no pueda rectificarse de manera realista”, por lo que puso a todos los fiscales federales del país al servicio de la estrategia de Trump.

Tres semanas después, sin embargo, la mayoría de estados ya han publicado sus resultados oficiales confirmando la victoria del demócrata Biden en sitios como Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Arizona o Nevada, en los que Trump había denunciado el supuesto fraude.

No baja los brazos

Las palabras de Barr no fueron bien recibidas por la campaña de Trump, que le desautorizó con vehemencia. “Con el debido respeto al fiscal general, no ha habido nada parecido a una investigación del Departamento de Justicia”, apuntaron en un comunicado Rudy Giuliani y Jenna Ellis, abogados de Trump.

Sin esgrimir una sola prueba, el equipo legal del mandatario saliente dijo que había “reunido una amplia evidencia de votación ilegal en al menos seis estados, que no han sido examinados” y que tiene “muchos testigos que juran haber visto delitos cometidos en relación con el fraude electoral”.

“Hasta donde sabemos -agregaron-, ni uno solo ha sido entrevistado por el Departamento de Justicia. El Departamento de Justicia tampoco ha auditado ninguna máquina de votación o usado sus poderes de citación para determinar la verdad”. “Una vez más, con el mayor de los respetos al fiscal general, su opinión parece ser sin conocimiento ni investigación de las irregularidades sustanciales y evidencia de fraude sistemático”, añadieron.

Aunque Barr ha sido un fiel fiscal general a Trump, medios en Estados Unidos apuntan a que la relación entre ambos se ha deteriorado en los últimos meses por la frustración del presidente por no lograr que el Departamento de Justicia apoyase sus denuncias. Según The Washington Post, Barr y Trump “apenas han hablado” en los meses recientes.

Una estrategia jugosa

Pese a que la estrategia de Trump no ha dado frutos en clave electoral, sí que ha permitido a su campaña recaudar más de 150 millones de dólares desde el día de las elecciones, según el Post.

El dinero recaudado puede destinarse a una cuenta para que el presidente la use en actividades políticas después de que abandone el poder, el próximo 20 de enero, o destinarlo para lo que queda de su batalla legal.

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