Tuve coronavirus y di negativo 5 veces. Esto es lo que apenas se cuenta sobre las pruebas

Algunos expertos consideran innecesario hacer pruebas a personas que están evidentemente infectadas, ya que es peligroso, consume recursos limitados y puede dar falsos negativos.
La autora con su equipo de protección individual en el hospital.
La autora con su equipo de protección individual en el hospital.

No hace mucho tiempo, si tenías un poco de dolor de garganta o congestión nasal, no te preocupabas demasiado. Probablemente te autodiagnosticabas un catarro, comprabas un medicamento sin receta y guardabas reposo. Si tenías fiebre, dabas por hecho que era gripe y probablemente pensabas que era una inconveniencia temporal, no una enfermedad potencialmente mortal. Vamos, un virus más.

Ahora, cuando enfermas, la situación es muy diferente.

Como médica de urgencias, muchos amigos me preguntan si deberían preocuparse cuando tienen algún síntoma compatible con coronavirus o si puede tratarse de alergias o de otro virus. La hija de mi vecino tuvo fiebre y dolor abdominal. ¿Puede ser coronavirus? Un amigo tuvo dolores de cabeza y en todo el cuerpo. ¿Puede ser coronavirus? Mi hermano tuvo fatiga y náuseas. ¿Puede ser coronavirus? ¿Debería hacerse la prueba? ¿Qué le puede decir a su esposa? ¿Y a sus hijos?

A lo largo de los últimos meses, ha quedado claro que los síntomas de la Covid-19 son más numerosos de los que se dijo al principio y que también incluyen dolores por todo el cuerpo, diarrea, pérdida de olfato y de gusto, etc. Son tantos los síntomas posibles y hay tanta confusión que cada vez a más gente le da miedo tener la enfermedad y se hacen antes la prueba.

“Mi opinión como médica es que si un paciente tiene síntomas y ha estado en contacto con alguien con coronavirus, no debería salir de casa ni para hacerse el test”

A mediados de junio, cuando el estado de Texas levantó el confinamiento y permitió la reapertura de los negocios, mi hospital no tardó en volver a llenarse. Fue entonces cuando mi marido, también médico de urgencias, contrajo el coronavirus.

Yo estaba en el turno de noche cuando mi marido empezó a tener fatiga y fiebre y dio positivo. Aunque yo no mostraba síntomas, me hicieron pruebas por haber estado en contacto directo con mi marido. Mi primer test salió negativo.

Mi marido se aisló inmediatamente en un hotel que habían habilitado para personal sanitario infectado y a mí me mandaron a casa. Seguíamos preocupados por si marido me lo había llegado a contagiar o por qué ocurriría si en algún momento cualquiera de los dos enfermábamos de gravedad, pero a esas alturas y sin síntomas, solo me quedaba esperar.

Dos días después, me hicieron un test rápido que estaba aún en ensayos. También dio negativo. No me sorprendió demasiado, ya que no había notado ningún síntoma todavía. Para estar seguros, me hicieron también una PCR, una prueba que, a diferencia de los test rápidos, detecta realmente el ARN del virus, pero los resultados tardan más y el mío no estuvo disponible hasta dos días más tarde.

Este protocolo de test dual se suele hacer cuando existen altas sosprechas de que alguien tiene el coronavirus y ha dado negativo en el test rápido. Aunque yo me encontraba en perfecto estado, me preocupaba ser asintomática y no quería pasárselo a mi hijo de 11 años, a quien tenía que cuidar yo sola hasta que volviera mi marido.

Quería mantener a nuestro hijo lo más sano posible, pero también sabía que seguía necesitando amor, atención y cuidados generales. Empecé a limpiar obsesivamente las superficies de toda la casa, me ponía mascarilla cuando estaba cerca de él y le daba vía libre para pasar más rato jugando a la videoconsola en su cuarto, al que yo no entré para nada. Como médica, sabía que las probabilidades de que mi hijo enfermara de gravedad eran relativamente bajas. Como madre, no podía dejar de pensar que mi hijo podía ser uno de los pocos niños que enferman de gravedad o mueren.

Al día siguiente, amanecí con un poco de tos y escalofríos. Supe que algo no iba bien, pero no tenía fiebre y mis síntomas tampoco eran para tanto. Me hicieron una cuarta prueba y, de nuevo, di negativo.

Mi marido sospechaba que podía ser otro virus, ya que yo había estado en contacto con muchos pacientes con distintas enfermedades la semana anterior. Quizás solo era un resfriado. O la gripe. Ya no sabía qué pensar. No sabía si sentirme tranquila por haber dado negativo tres veces (aún estaba esperando los resultados de la PCR) y me daba miedo quitarme la mascarilla cuando estaba con mi hijo. Conocía la existencia de falsos negativos y sabía que los síntomas de la Covid-19 pueden empeorar conforme pasan los días, de modo que lo único que podía hacer era seguir atenta a mis sensaciones.

“Los falsos negativos dan por hecho que no tienen el virus y no siguen todas las recomendaciones sanitarias cuando más necesarias son”

Mientras esperaba, empecé a investigar sobre la eficacia de las distintas pruebas diagnósticas para el coronavirus y resulta que los tests virales y de antígenos tienen una sensibilidad bastante baja si se realizan demasiado pronto, por lo que puede haber falsos negativos.

Esta advertencia ya la había descrito la Clínica Mayo en junio. La revista especializada Internal and Emergency Medicine publicó un informe de un hombre de 30 años en China que dio negativo en siete PCR antes de dar positivo en el octavo día de su enfermedad. Los investigadores de la Universidad Johns Hopkins determinaron que hacer la PCR demasiado pronto incrementa la probabilidad de obtener un falso negativo. Según un estudio de esta universidad publicado en Annals of Internal Medicine, hay un 67% de probabilidades de que una persona reciba un falso negativo si se le hace la prueba PCR en los cuatro primeros días desde que contrae el virus. Si el test se hace en el primer día de los síntomas, aproximadamente el quinto día de la infección, la probabilidad desciende al 38%, y si se hace tres o cuatro días después de notar los síntomas, la probabilidad desciende al 20%, pero aun así, el porcentaje es alto. The New England Journal of Medicine concluyó que, debido a estos problemas de eficacia, “los médicos no deberían fiarse si obtienen un resultado negativo sorprendente en una persona con los síntomas característicos”.

Algunos expertos consideran innecesario hacer pruebas a personas que están evidentemente infectadas, ya que es peligroso, consume recursos limitados y puede dar falsos negativos.

Aunque es cierto que hacer tests masivos puede ayudar a determinar dónde hay mayor prevalencia del virus y cómo conviene reaccionar, esta estrategia solo sirve en coordinación con un robusto sistema de rastreo y campañas educativas. Por desgracia, no se da el caso. Sin un correcto rastreo, los falsos negativos, sobre todo los asintomáticos o pacientes con síntomas leves, dan por hecho que no tienen el virus y no siguen todas las recomendaciones sanitarias cuando más necesarias son.

“Hasta que no tengamos tests más fiables, tendremos que confiar más en las sensaciones de nuestro cuerpo y en los médicos”

Teniendo en cuenta los peligros de un falso negativo y lo limitados que son los recursos, mi opinión como médica es que si un paciente tiene síntomas y ha estado en contacto con alguien con coronavirus, no debería salir de casa ni para hacerse el test, por muy dura que sea la espera y la incertidumbre.

En mi caso, pasaron 48 horas durante las que mi tos empeoró, me empezó a doler el cuerpo, tuve diarrea y supe con certeza que se debía al coronavirus, pero mi PCR también dio negativo. Pasaron otros dos días y mi hijo empezó a tener fiebre. Esta vez, fuimos a otro hospital por si acaso había algún fallo de funcionamiento en el laboratorio de mi hospital, pero el quinto test también me dio negativo. El de mi hijo, en cambio, salió positivo. Dado que yo había sido la única persona que había estado en contacto con él durante la última semana, estaba claro que se lo había pegado yo, pese a mis cinco resultados negativos.

Mi familia y yo ya estamos bien y, por suerte, ninguno tuvo problemas de salud graves. La fiebre de mi hijo solo duró una noche. Mi marido y yo estamos de vuelta en el trabajo. En julio, nos hicimos la prueba serológica y los tres teníamos anticuerpos, lo cual demostraba mi deducción de que lo mío también había sido coronavirus.

A medida que sigamos aprendiendo más sobre esta enfermedad y mejorando nuestros sistemas de diagnóstico, tratamiento y rastreo, iremos viendo menos falsos negativos. Pero hasta que no tengamos tests más fiables, tendremos que confiar más en las sensaciones de nuestro cuerpo y en los médicos. Si has estado expuesto al coronavirus y te notas síntomas suaves aíslate y sigue las instrucciones de Sanidad. Si tus síntomas se agravan, busca atención médica inmediata. Pero no olvides que un negativo no significa necesariamente que ya estés libre de coronavirus o que no se lo puedas transmitir a las personas de tu entorno.

Este post fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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