Pipas, ganado y coches: así puede afectar la guerra de Ucrania a tu bolsillo

España importa de este país en torno a un 60% de girasol y un 30% del maíz.
Campos de girasoles en Ucrania.
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Campos de girasoles en Ucrania.

“Agua, sol y guerra en Sebastopol”. Con este refrán los agricultores castellanos de cereales dejaban clara ya en el siglo XIX —al estallido de la guerra de Crimea— la importancia de los territorios ucranianos y rusos en la exportación de esta materia prima. Entonces, que el agua y el sol multiplicasen las cosechas y que un conflicto estallase en la zona se veía con alegría entre los que trabajaban la tierra. Sin embargo, las tornas han cambiado.

Cerca de 200 años después, la historia se repite, aunque no en el mismo sentido. España depende en una buena parte del cereal que llega de Ucrania y la guerra amenaza con falta de maíz, trigo y, sobre todo, girasol, tanto en forma de aceite como de pipas, las importaciones de cereales de este país suponen más del 50%.

Los dos principales productos que la economía española importó de Ucrania en 2021 fueron cereales por valor de 545 millones de euros, y grasas y aceites vegetales, por 422,5 millones de euros, según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX).

“En la importación de productos ucranianos en España destacaría un aspecto que es la alimentación, concretamente, los cereales. En el caso del maíz, hay que tener en cuenta que España importa un 30% de Ucrania. En cuanto al girasol, estamos hablando de un 60%. Si nos centramos, por ejemplo en trigo, está alrededor del 17%. Las leguminosas de grano, es decir, las semillas, un 15%”, explica a El HuffPost, Cristian Castillo, profesor de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Durante las protestas contra la guerra se han visto numerosas imágenes de girasoles al ser la flor nacional de Ucrania, por lo que no es de extrañar la importancia que tiene este cereal en la economía del país. La noticia de que España importaba el girasol de Ucrania corrió el pasado fin de semana como la pólvora en redes sociales y a algunos, más allá del conflicto que se cobra cada día cientos de vidas, también les asaltó una nueva preocupación: si España se iba a quedar sin pipas.

Según el último informe del Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, en la última campaña 2020/21 se importaron 303.542 toneladas de aceite de girasol, 718 toneladas de pipas de girasol y 126.000 toneladas de harina de girasol, utilizada principalmente para piensos.

Castillo apunta a que la guerra puede provocar desabastecimiento de estos productos si se prolonga durante más tiempo. “Estamos hablando de una afectación importante en cuanto a esas importaciones que llevamos haciendo desde hace muchos años, porque España es deficitaria en cereales”, recuerda.

“Aunque existen alternativas como Brasil, Estados Unidos o Francia de los que se podrían importar también esta materia prima, quitar de la ecuación a Ucrania por un lado, incrementará los costes al reducirse la disponibilidad y, por otro, podrá tener plazos de entrega más largos”, explica.

El especialista señala que para buscar estas alternativas también hay que tener en cuenta las dificultades burocráticas que hay con algunos de ellos. “Por ejemplo, Estados Unidos o incluso Brasil, utilizan métodos de fabricación transgénicos, que a la hora de importar a la Comunidad Europea por las normativas que tenemos aquí, pueden provocar sanciones. Con lo cual existen alternativas a esos volúmenes, pero no son inmediatas ni fáciles”, sentencia.

Para ello, habría que regular de nuevo estas directrices europeas y permitir mayor flexibilidad en las normativas debido a la situación de emergencia. Sin embargo, Estados Unidos se puede convertir en una alternativa para la importación de pipas. De hecho, en los últimos años le había comido terreno a la ucraniana con un 14% de la importación de pipas de girasol de países fuera de la UE, con un total de 9.369 toneladas, según datos de Eurostat.

Todo esto, dependerá de la evolución de la crisis, al igual que el efecto en el bolsillo del consumidor. “Si la guerra se sigue prolongando, los precios van a subir y el consumidor lo va a notar en el bolsillo”, enfatiza el experto, que apunta a que hay muchos otros países que importan de Ucrania y que buscarán estas alternativas. ”Nos vamos a encontrar con esa saturación y subidas de precios que van a afectar al consumidor”, añade.

Tropas ucranianas en un campo de girasoles en julio de 2014 durante el conflicto de Crimea.
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Tropas ucranianas en un campo de girasoles en julio de 2014 durante el conflicto de Crimea.

Del mismo modo, España podría ver reducida la importación de otros países como Francia, Bulgaria y Rumanía, que acumulan según Eurostat un porcentaje cercano al 60% en las importaciones de pipas de girasol, al tener estos más demanda de otros países.

A pesar de lo que se pudiera pensar por el buen clima y las extensiones del terreno, en España no se ha invertido en los últimos años en la agricultura del cereal, a pesar de la tradición castellana de este cultivo, por lo que una producción propia sería por ahora inviable.

“Es una contradicción. Sorprende que en España, que es un país con buen clima, pase esto. A veces es por todo el tema de los costes internos, por los que desgraciadamente sale casi más a cuenta e importar que fabricar”, apunta.

“No somos capaces con la fabricación actual interna de poder cumplir con las necesidades reales y nos obligan a tener importar. Pero evidentemente como reflexión, seguramente a largo plazo, haya que invertir para poder tener este tipo de fabricación de producción en territorio. Ya estamos viendo la dependencia que tenemos de algunos productos, que podríamos ser nosotros también exportadores”, señala Castillo.

Un quebradero de cabeza para agricultores y para el sector de la automoción

Más allá de las pipas, el problema principal en España lo tienen los agricultores debido a la dependencia que tienen del cereal que llega de Ucrania para la fabricación de piensos. Según los datos del ICEX, este supuso el 30% del total importado.

Sin embargo, los fabricantes de piensos para fabricación animal no se han mostrado preocupados por ahora ya que han recalcado que cuentan con existencias hasta abril en puertos y almacenes, pero sí recuerdan en declaraciones a EFE que ahora es cuando se cerraban las compras de este cereal hasta agosto, frente a la compra de junio a diciembre que se lleva a cabo desde Brasil. Sin embargo, la conjunción de la falta de cereal y la sequía puede suponer un aumento de precios en la ganadería.

“El destino de todas estas importaciones es, fundamentalmente, la elaboración de piensos para nuestra ganadería y una falta de suministro derivará en el encarecimiento de estas materias primas, algo que para los ganaderos españoles sería de fatales consecuencias en estos momentos que nos vemos afectados por la sequía que padece España”, señalan desde la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) tal y como recogen medios como La nueva España.

“Al final es una cadena y las consecuencias de todo este conflictos ya no son incluso para estas importaciones sino también a nivel de exportaciones”

- Cristian Castillo, profesor de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

También Pedro Sánchez, ha tratado de calmar los ánimos del sector ganadero y ha señalado, tal y como recoge EFE, que España pedirá la activación de los mecanismos previstos en la Organización Común de los Mercados (OCM) Agrarios para asegurar los suministros al sector primario si es necesario, en función de la evolución de la guerra en Ucrania.

“Al final es una cadena y las consecuencias de todo este conflictos ya no son incluso para estas importaciones sino también a nivel de exportaciones. Supongo que como comunidades autónomas como Andalucía, que exportan mucha mercancía hacia Ucrania o Rusia a nivel de carne u otros productos pueden verse afectadas por la crisis de esta guerra”, resume Castillo, quien apunta a que este sector será uno de los más golpeados por la crisis.

“Evidentemente, a nivel de ganadería e industria tanto en sus compras de materia prima para poder alimentar a los animales, como poder exportar el tema de la alimentación, esta situación repercute al comercio y genera tensión en las empresas”, concluye.

Este no es el único sector en riesgo, puesto que el automovilístico también depende en gran parte del gas neón del que Ucrania “es proveedora mundial al 70%” tal y como recuerda Castillo. “Se utiliza para la fabricación de microchips y componentes en motores y se volvieron muy famosos en la pandemia”, señala en referencia al desabastecimiento y la roturas de cadenas de stock que se puso de manifiesto el pasado mes noviembre.

“Si esta crisis se prolonga en el tiempo, nos podemos encontrar con una situación en la que el sector de automoción no se ha recuperado esa crisis del covid y en la que todavía siguen arrastrando problemas de abastecimiento de microchips, se pueda ver todavía más agravada por esta situación o por no disponer de esta fabricación de semiconductores por la ausencia de ese gas neón de Ucrania”, detalla.

El drama de Ucrania, en 30 imágenes