La guerra gastronómica entre Rusia y Ucrania que 'alimenta' el conflicto

La Unesco enciende el conflicto después de reconocer que el 'borscht' es un plato ucraniano, pese a que también lo reivindica Rusia.
Cocinando la sopa borscht.
Cocinando la sopa borscht.
picture alliance via Getty Images

La guerra en Ucrania ha dado el salto a las cocinas. Los dos países luchan también por el reconocimiento del origen de la sopa borscht (sopa de remolacha, es castellano). Por el momento, la Unesco ya ha tomado una decisión que no ha gustado nada en Moscú que ha denunciado que “todo está sujeto a la ucranización”.

Este viernes, un comunicado del organismo de la ONU ha levantado la polémica tras integrar la sopa ucraniana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Además, la protección se ha hecho por la vía urgente por primera vez desde que se creó en 2003 la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“El conflicto armado ha amenazado su viabilidad, el desplazamiento de poblaciones y de los que conocen la receta. Las personas no pueden ni siquiera cocinar o cultivar las verduras que lleva el “borsch”. Y tampoco pueden reunirse para comerlo y eso amenaza el bienestar social y cultura de la comunidad”, ha compartido.

En su nota, el organismo se guarda de citar a Rusia, aunque es público que este país también ha reivindicado como suya la tradición del borscht. Ucrania ya había enviado la candidatura para inscribir esta sopa en 2021, antes de la invasión rusa de febrero pasado.

De acuerdo con el dossier de la candidatura de Ucrania, ya hubo constancia en 1548 de un mercado de “borsch” cerca de Kiev y fueron los emigrantes ucranianos los que la dieron a conocer en el mundo.

Kiev ha aplaudido la decisión de la UNESCO he incluso ha hecho una comparación con la guerra que mantienen ambos países. “La victoria en la guerra del borshch es nuestra. Ganaremos también en ambas, la guerra de la sopa y en esta guerra”, ha destacado Oleksandr Tkachenko, ministro de Cultura ucraniano.

La tradición rusa

Rusia, contraria a este reconocimiento, ha alegado que cuando se creó no existían ni Rusia ni Ucrania, sino el reino eslavo de la Rus de Kiev.

De origen campesino, el borscht llegó hasta la corte imperial rusa, siendo uno de los platos favoritos de los zares Alejandro II y Catalina II, y hasta el espacio, entubada como parte de la dieta de los tripulantes rusos de la Estación Espacial Internacional.

En su primera reacción, Rusia ha denunciado y se ha burlado de la decisión de la Unesco cuando se cumplen poco más de cuatro meses desde que inició la invasión. “Para mostrar al mundo un ejemplo culinario del nacionalismo moderno de Kiev,voy a citar un hecho: el hummus y el pilaf son reconocidos como platos nacionales de muchos países. Pero entiendo que todo está sujeto a la ucranización”, ha denunciado Maria Zakharova, portavoz del ministerio de Exteriores ruso.

Cuál es la receta

Buscando en internet se encuentran varias recetas pero con un denominador común: la remolacha como el ingrediente estrella. Pero no es el único. Además de remolacha, esta sopa lleva también repollo, patatas, tomate, carne y smetana (crema agria).

La receta tiene variantes y no todas llevan remolacha. Por ejemplo, el borscht verde a base de vinagrera, borscht blanco a base de centeno o el borscht de col.