BLOGS
12/11/2020 11:42 CET | Actualizado 12/11/2020 11:42 CET

Un delfín llamado Mark Haddon

Entrevista con el autor de 'El curioso incidente del perro a medianoche'.

Roberto Ricciuti via Getty Images
Mark Haddon. 

Todo escritor de éxito pugna por superar la obra que lo aupó a la fama. Algunos sucumben a esa pesada losa. Otros, como Mark Haddon, se la quitan con una facilidad pasmosa. Su nueva novela, El delfín (Salamandra, 2020), relata la aberrante relación de un hombre con su propia hija. La historia de esta perversión incestuosa y del héroe que se alza contra semejante abuso proviene de un texto clásico que Shakespeare reformuló; Haddon reinventa el estupro del rey Antíoco mediante una prosa exquisita con infinidad de posibilidades interpretativas. Lean a este delfín shakespeareano llamado Mark Haddon:

 

ANDRÉS LOMEÑA: Me ha encantado el presente histórico de la novela. ¿Tuvo clara esta voz narrativa tan versátil y elegante para fundir el pasado y el presente de la trama?

MARK HADDON: El presente histórico (una auténtica pesadilla para muchos escritores y lectores, aunque yo me siento como en casa con ese tiempo verbal) surgió sin darle muchas vueltas. A menudo no soy muy consciente de qué tiempo estoy usando hasta que vuelvo a editar ciertos pasajes. De hecho, a veces me veo cambiando los tiempos verbales de forma inconsciente conforme escribo. Si la voz de El delfín te parece elegante y versátil, no creo que tenga mucho que ver con el presente histórico y se explica más bien por el hecho de que uso el estilo indirecto libre. Hay una voz narrativa en tercera persona, pero esta se ve modulada y embellecida por la mente desde la que observamos el mundo. Puedes verlo en la primera página de la novela: “A Maia, por otro lado, le encantan los aviones pequeños. Viajar se ha vuelto demasiado fácil: te quedas dormido en Estambul y te despiertas en Pekín”. La primera oración es en tercera persona, la segunda es estilo indirecto libre y la tercera está entre una cosa y otra.

A.L.: El personaje de Philippe es muy rico, así que quizás usted juzgaba metafóricamente a las élites económicas por creer que pueden hacer todo cuanto desean. 

M.H.: No es metafórico. Estaba pensando literalmente en cómo los ricos pueden someter al mundo a su voluntad. Philippe no trabaja y trata con un reducido número de personas, así que puede aislarse del mundo y arrinconar a Angelica. Para él es relativamente fácil escapar del escrutinio público, y se entiende por qué su crimen pasa inadvertido e impune. 

Los ricos y los poderosos suelen levantar cortinas de humo para ocultar otros crímenes aún mayores. Me pillas en mitad del podcastThe Catch and Kill de Ronan Farrow. Trata sobre sus investigaciones en torno a Harvey Weinstein; no solamente los abusos que cometió, sino sus denodados esfuerzos por ocultar sus actos y silenciar a sus acusadores. Weinstein fue una figura pública implacable que se relacionó con innumerables personas, muchas de las cuales sabían lo que estaba pasando. Sin embargo, consiguió que muchos de ellos fueran facilitadores, silenció a muchos otros y no se le expuso durante décadas.

Los ricos y los poderosos suelen levantar cortinas de humo para ocultar otros crímenes aún mayores

A.L.: No recordaba la historia de Apolonio de Tiro, que fue quien reveló la relación incestuosa del rey. ¿Dio con ella a través de Shakespeare? ¿Fue un amor a primera vista?

M.H.: En efecto, encontré la historia por Shakespeare. Había cursado algo de inglés medio durante mis estudios de literatura inglesa, pero nunca me metí en el poema Confessio Amantis de Gower. 

No diría que fuera amor a primera vista. Pericles, príncipe de Tiro tiene sus fans, pero no es de las mejores obras de Shakespeare. Solo escribió la mitad, la trama es bastante débil y hay muy poco del estilo por el que el Bardo es justamente admirado. Y lo que resulta aún peor, su manera de tratar a la princesa de Antíoco (Angelica en la novela) es moralmente reprobable. Así, la novela no empezó como una actualización de Shakespeare, sino más bien como una discusión con él.

A.L.: El incesto como tema me parece realmente perturbador… 

M.H.: Era inevitable al escribir una versión de Pericles. En todo caso, mi objetivo principal tenía que ver con el modo en que se presentaba la relación entre el padre y la hija en la obra. En aquella relación incestuosa, ambos eran igualmente culpables. Se trata de un abuso sexual infantil continuado y quería reescribir la historia de manera que quedara meridianamente claro.

A.L.: El delfín es una obra muy ambiciosa y ahora querrá cambiar de tercio.

M.H.: Al contrario. Si tuviera oportunidad, me gustaría escribir algo con el mismo nivel de complejidad y ambición. Por desgracia, las musas han estado en silencio durante cierto tiempo. No ha ayudado tener un triple bypass desde justo antes de la publicación de la novela. He escrito algunas historias, pero poco más.