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18/09/2020 08:39 CEST | Actualizado 18/09/2020 20:58 CEST

El vecino de Manuela Chavero que fue detenido anoche se confiesa autor de la desaparición

Se trata de un vecino suyo, de 28 años, al que la Guardia Civil seguía la pista, reforzada por una carta anónima

AGENCIA EFE
Cartel de la búsqueda de Manuela Chavero.

Después de que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detuvieran a última hora de la noche de este jueves a un vecino de Monesterio (Badajoz) en relación con la desaparición de la mujer, a la que se perdió la pista en la madrugada del 4 al 5 de julio de 2016, el hombre se ha confesado autor de los hechos. Este viernes por la noche, la Guardia Civil ha encontrado restos óseos en la finca donde buscaban el cuerpo tras la confesión. 

Según las informaciones de estos medios, el arrestado es un varón de 28 años, vecino de la mujer, residente en su misma calle, apenas a un par de casas de la suya. Se conocían, pues. La vivienda de este varón ha sido registrada, un movimiento que en las últimas horas alertó a los residentes del pueblo y levantó muchas especulaciones. 

Al parecer, la Guardia Civil hace meses que seguía la pista al ahora detenido y en los últimos días se habrían producido avances en la investigación. Determinante ha sido una carta anónima, recibida por la hermana de Manuela, en la que se apuntaba a este hombre como relacionado con la desaparición, una de las más extrañas e inquietantes que se han producido en España en los últimos años. 

Los hechos

La madrugada del 5 de julio de 2016, Manuela Chavero, que contaba entonces con 42 años y tenía dos hijos, salió de su casa dejándose el teléfono sobre una mesa y la televisión encendida, también las luces de la cocina. Nada estaba forzado y sobre su cama estaban los pantalones que había llevado el día anterior. Su documentación seguía en la casa. 

Manoli, como la conocen en este pueblo del sur de Badajoz limítrofe con la provincia de Sevilla, estuvo la noche del 4 de julio de 2016 con una amiga, la última persona que la vio, y después regresó a su casa.

Recibió el último mensaje en su teléfono a la 1.55 de la madrugada. Las pesquisas apuntan a que desapareció antes de las tres. Había quedado a la mañana siguiente con una de sus hermanas para ir a cambiar unas prendas de ropa a una tienda. En la casa nadie cogió el teléfono y eso fue lo que alertó a su familia. 

Los investigadores están convencidos de que Manuela no se marchó por su propia voluntad, que no huyó intencionadamente de su domicilio, sino que alguien se la llevó por la fuerza. En total, han barajado más de 100 sospechosos distintos.

En 2017 se llegaron a analizar unos restos óseos en el término municipal de Calera de León, a unos 10 o 12 kilómetros de la localidad monesteriense, por si podrían pertenecer a la mujer, pero al final se trató de restos de animales.