POLÍTICA
08/11/2019 13:50 CET

Un día en... los bares: así habla la gente en la calle sobre el 10-N

La política está templada en las tascas, como la leche del café. Los periódicos son el pretexto para el chascarrillo político.

JAVIER PORTILLO
Platos preparados para servir cafés en un bar de Legazpi, en Madrid

El periodista Manuel Sánchez dejó escrito que las noticias están en los bares. Aún llegan a diario a estos templos del sol y sombra los periódicos del día. En papel. Y aún se escuchan los chascarrillos que provocan las portadas. Como en Twitter, pero con aforo limitado y derecho de admisión. El HuffPost se mete varios chutes de cafeína en Madrid y escucha la política ante el 10-N templada, como la leche de los cafés que toman el pulso a las mañanas.

- "¿Te has enterado de esto?”, dice un señor en la cincuentena, parca roja y barba gris, a su acompañante.

En la mano derecha sostiene un churro que gotea. Acaba de mojarlo e intenta que no manche El País del día. “PP y Cs votan con Vox para ilegalizar al secesionismo” es la apertura del diario que dirige Soledad Gallego-Díaz.

- “Sí. Se está poniendo la cosa chunga”, responde. 

El churro casi se ha desintegrado entre dientes amarillos. 

- “Si es que al final van a conseguir mano dura. Aquí no hay quien gobierne y al final las cosas se tensan”, dice. El análisis es fino. Las últimas encuestas no vislumbran mayorías fáciles.

A su lado, un carrito de bebé es el protagonista. Una madre desabriga, embobada, a su recién nacida.

- “A ver qué dice el pediatra, porque me da cosa subirle la dosis sin preguntar”, dice por teléfono. Debe ser primeriza. Pide café con leche y, para su hija, saca un biberón.

Dos televisiones parten el bar en dos. En uno, actualidad en vena: 24 horas de TVE. Y, en otro, fútbol. No se está jugando ningún partido, pero las repeticiones se cotizan igual. Es la frontera de un país que llega al domingo dividido en varios partidos.

- “Qué máquina el Rodrygo ese. A ver si explota y empezamos a tirar”, dice otro hombre. En bucle, los goles del madridista ante el Galatasaray.

- “Sí, pero luego cuando están consagrados, dejan de currar”, responde el camarero. “Y solo les preocupa el dinero”, apostila.

Por la puerta se cuela el frío. Y un matrimonio que, en la barra, cruza otra frontera; la que separa la hora del café de la de la cerveza.

- “Dos cañas, por favor”, dice ella.

Él se fija en El Mundo. En la portada, la entrevista con Albert Rivera: “Para pactar con el PSOE debe romper en Navarra y Barcelona”.

- “A este se le va a ver solo en entrevistas; qué mal le pinta todo”, dice.

- “Le está bien empleado. Lo ha hecho fatal. Nadie sabe lo que piensa, ni lo que quiere”, responde ella.

Hasta ahí el análisis, porque pronto interrumpe una camarera. Les deja unos torreznos para que les entre más sed. Jugadón del bar. 

¡Clan, clan, clan! Es una tragaperras. Los políticos están movilizados contra los salones de apuestas deportivas, pero son una evolución de estas viejas conocidas, que suelen estar junto a otras que venden tabaco.

- ”¿Está dada la máquina?”.

- “Sí. Ay, el vicio. Déjalo ya”.

Si se va a diario, el bar se convierte en consejero. Un asiduo, garrota apoyada y copa de tinto, se despide de los parroquianos. 

- “Bueno me voy, que la Toñi ya tendrá la comida casi lista. Ya ha ‘pasao’ la mañana”.

- “Todo pasa, Juan. Como la vida”, le dice el camarero.

El domingo electoral hará frío. Y los españoles saldrán del colegio en busca del calor de los bares. Qué lugares tan gratos para conversar.

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