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29/12/2019 10:34 CET | Actualizado 29/12/2019 10:34 CET

Un modelo de gestión alineado con los ODS

Alinearse con tendencias respetuosas y sostenibles puede reportarle grandes beneficios.

Boonyachoat via Getty Images

Cada vez más, el mundo en el que vivimos necesita personas social y medioambientalmente responsables que sean capaces de convivir con 7.500 millones de habitantes. Éstas son las personas físicas, pero es más acuciante que las personas jurídicas también se impliquen en mejorar la convivencia, porque las empresas también tienen que asumir su parte de responsabilidad y enfocarse en el diseño de estrategias que impulsen el desarrollo sostenible, cada una en la medida de sus posibilidades.

Para ayudarles en este camino, a lo largo del tiempo se han ido creando modelos de gestión que no sólo miran hacia la competitividad y el crecimiento del modelo de negocio. Por ejemplo, la EFQM, desde su origen, ha incluido siempre en sus modelos de gestión estrategias basadas en la responsabilidad social corporativa haciendo ver a las organizaciones la importancia del impacto de sus actividades en la sociedad.

El nuevo Modelo EFQM 2020, que se acaba de presentar, va más allá. De hecho, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, al igual que los diez principios del Pacto Mundial que promulgó este organismo internacional hace unos años, están presentes desde la introducción, para que cualquier organización que use el modelo como referencia los considere e incluya en su estrategia.

Tanto desde la EFQM como desde el Club Excelencia en Gestión creemos que trabajar en esta línea ayuda a asegurar la competitividad de cualquier empresa o entidad. Al igual que ocurre con la implantación de la tecnología y la digitalización, usar estos modelos de referencia para la gestión sirven para que la RSC y la sostenibilidad sean características comunes en todas las escalas de una misma organización. 

Hoy no es posible ser un líder excelente si no se considera el ecosistema en el que la organización desarrolla sus actividades, sea una asociación local de padres de discapacitados o sea una empresa química multinacional. Por eso el nuevo Modelo EFQM propone que cada organización sea consciente, en primer lugar de su ecosistema, porque todos dependemos de otros para generar el valor que queremos dar a nuestros clientes, personas, accionistas y demás grupos de interés.  En un ecosistema lo que surge es la creación de valor por parte de varios actores en una sinergia que aumenta la experiencia percibida por los clientes. La interoperabilidad pasa a formar parte intrínseca del valor.

El 70% de las empresas más grandes del mundo ahora se basan en plataformas digitales que permiten la entrega coordinada de ofertas personalizadas complejas por un gran número de empresas. El liderazgo es una herramienta clave para esas empresas que viven en y del ecosistema.

Todos dependemos de otros para generar el valor que queremos dar a nuestros clientes, personas, accionistas y demás grupos de interés.

En estos ecosistemas, los líderes se convierten en propulsores adicionales de los objetivos a lograr, y por eso en España el 87% de las grandes empresas ya han asumido los ODS, frente a solo un 54% de las Pymes, que suelen trabajar más solitariamente.

En la base de una buena gestión, y por tanto del nuevo Modelo EFQM, no deben olvidarse los valores europeos promulgados por documentos como la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. O como la Carta Social Europea, la Directiva 2000/78/EC de la UE y la Convención Europea de Derechos Humanos. A través de ellas va a ser posible promover una transformación responsable en nuestras organizaciones, siempre enlazada a su propósito.

Desde el punto de vista de la EFQM y del Club Excelencia en Gestión, ésta es la mejor vía de respuesta al llamamiento de responsabilidad global lanzado por organismos como la ONU. Un mensaje que no sólo se dirige a los mandatarios del mundo, sino a todas las personas del planeta, físicas y jurídicas, para que entre todos promocionemos las bondades de aspectos como la igualdad social, el cuidado del entorno, la transparencia y el buen gobierno. Cada uno en la medida de sus posibilidades.

Y siempre enfocados al cambio, porque el mundo en el que nos ha tocado vivir es el de la transformación constante. Si no sabemos adaptarnos de forma rápida y eficaz será complicado sobrevivir. Por eso es importante contar con modelos como el de EFQM que favorezcan esos cambios, capaces de ayudar a gestionar de forma excelente en entornos cambiantes favoreciendo las oportunidades para innovar.

Es importante que las organizaciones sepan cómo unir estos conceptos con sus estrategias a largo plazo. Porque esa es otra de las características del nuevo modelo: prepararse para el futuro, de modo que sus los directivos comprendan los vínculos existentes entre la causa y el efecto y los riesgos que pueden tener sus decisiones sobre el ecosistema y el entorno natural. Pero, sobre todo, han de entender que alinearse con tendencias respetuosas y sostenibles puede reportarle grandes beneficios, tanto desde el punto de vista económico como social y medioambiental. 

 

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