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19/08/2020 10:59 CEST | Actualizado 19/08/2020 10:59 CEST

Un nuevo confinamiento podría ser devastador para la economía española

El escenario, a priori deteriorado, ya se muestra muy pesimista.

Andriy Onufriyenko via Getty Images

En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo la reapertura económica que tanto se esperaba, a la luz de los datos, muestra, al igual que luces, muchas sombras que tener en cuenta. Pues, con la reapertura de la actividad económica y el levantamiento de las medidas de distanciamiento social, la recuperación de la economía española, aun siendo muy gradual en el contraste con el resto de las economías homólogas, comenzó a darse. El empleo comenzó a repuntar, en tanto en cuanto el consumo comenzaba a mostrar un mayor dinamismo ante la disipación de un duro shock de oferta que, ante la naturaleza de la pandemia, predominaba en el mercado.

De esta forma, atendiendo a estos indicadores que comentábamos, la economía española ha comenzado a echar a andar. Sin embargo, los riesgos en el horizonte y lo deteriorada que sale nuestra economía de la dura hibernación a la que se ha visto sometida preocupan a unos mandatarios que, aun contando con los fondos del fondo de reconstrucción europeo, presenta un escaso fondo de maniobra para afrontar, en este caso, un nuevo rebrote u otro confinamiento inesperado que, ante los rebrotes que se están dando en el país, deba aplicarse nuevamente para contener el virus. Hablamos de que, con la recuperación de la economía, y por el momento, el empleo, descontando la estacionalidad, se ha recuperado en un 17%, respecto a los niveles previos a la pandemia.

Por otro lado, la escasa liquidez de las empresas españolas es otro de los grandes riesgos que presenta la economía española. Con un tejido productivo que se compone en su totalidad (99,9%) de pymes, la vulnerabilidad, en su contraste con otros tejidos productivos europeos, es superior en el caso de España. Si atendemos a la capacidad de estas empresas, hablamos de un tejido empresarial que, atendiendo a su criterio de caja, cuenta con una caja media (días que puede mantener una empresa sus costes sin recibir ingresos) de 57 días; esto, teniendo en cuenta que hemos estado confinados más de 100 días, nos deja conclusiones que podrían preocuparnos. Además, si atendemos a un cómputo de la liquidez empresarial en Europa, las empresas españolas poseerían el 3% del total de liquidez que presenta el tejido productivo europeo; para ver esto en un contraste, debemos destacar que Francia, por ejemplo, cuenta con un 20% de esta.

Hablamos de un déficit que podría llegar a situarse en torno al 13%; un paro que podría llegar a superar el 30%.

A su vez, entre otras cosas, la capacidad de respuesta que presenta a España, pese a los fondos mencionados, es extremadamente limitada. España entró en la crisis ocasionada por el COVID con un fondo de maniobra extremadamente escaso, así como en un escenario en el que Europa mantenía aplicados todos sus estímulos. Esto ha hecho que, con el paso del tiempo, dichos estímulos tengan un impacto cada vez menor. Pero a esto debemos sumarle el hecho de que España entró en la crisis con una ratio de deuda pública/PIB que se situaba en parámetros cercanos al 100% del PIB. Además, atendiendo a su déficit, hablamos de un gasto que elevó dicho déficit hasta rozar el umbral establecido por Europa en los Pactos de Estabilidad y Crecimiento (PEC); los cuales se firmaron para contener la estabilidad presupuestaria entre los países miembros.

Todo esto ha provocado que el deterioro de la economía española, en el contraste con otras economías, sea claramente superior. Los pronósticos que ofrecen los distintos organismos muestran un deterioro de nuestra economía que, habiéndose mostrado menos intenso en su inicio, hoy se presenta como el mayor deterioro económico del conjunto de economías de la OCDE. En este sentido, hablamos de una caída del PIB que podría llegar a rozar el 13% del PIB; un déficit que podría dispararse por encima del anecdótico umbral del 10%; así como una tasa de paro que, atendiendo a que España ya presentaba un desempleo estructural del 14% antes de verse inmersa en la pandemia, podría llegar a rozar el 20%. Como vemos, un deterioro de gran calado y que debe tenerse muy presente. 

Sin embargo, de darse un nuevo confinamiento, con rebrotes que nos obliguen a confinar nuevamente la economía española, hablamos de que dicho escenario, siendo ya de los peores del conjunto de economías que integran el planeta, podría deteriorarse aún más. En este sentido, un deterioro que llevaría a la economía española a cosechar una caída del PIB cercana al 18%. Por lo que, ante este escenario, el resto de las variables, atendiendo a los pronósticos ofrecidos, sufrirían un mayor impacto. Bajo este escenario, hablamos de un déficit que podría llegar a situarse en torno al 13%; un paro que podría llegar a superar el 30%; así como un deterioro de la economía que, atendiendo a esa vulnerabilidad que anteriormente citábamos, así como a las declaraciones que se han hecho desde patronal, podría obligar a cerca de un 70% de los autónomos y empresarios en nuestro país a cerrar o, como alternativa, reducir sus plantillas; con los consecuentes despidos que esto traería.

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