Un respeto a los mayores

"El potencial de una persona mayor es incalculable y en España parecen una carga".
Hombre mayor caminando por el campo.
Westend61 via Getty Images/Westend61
Hombre mayor caminando por el campo.
Tras leer una noticia sobre Mariano Turégano, una persona de 82 años que se quejaba en un pleno del ayuntamiento de su localidad de las condiciones del centro donde acude cada día, me entristece pensar la poca visibilidad que le damos a unas personas con una sensibilidad y una experiencia de la vida difíciles de igualar.
Fueron él y el resto de la generación de la posguerra los que se arremangaron y lucharon por su futuro y el nuestro y por casos como este, vemos como una vez más se mira hacia otro lado como si pidiendo perdón luego fuera suficiente. La pandemia dejó constancia de la dejadez imperdonable en las residencias y centros de día y, gracias a gente como Manuel Rico, periodista de investigación de Infolibre, nos ayuda a no olvidar y seguir en la lucha para que la Comunidad de Madrid responda ante la justicia por su supuesta mala praxis en las residencias de ancianos en las que murieron miles de personas desde el comienzo de la pandemia.
El potencial de una persona mayor es incalculable y en España parecen una carga. A diferencia de nuestro país, en otros donde se toman las cosas en serio, como Alemania o los países nórdicos, los tienen en cuenta y les hacen partícipes de la sociedad. Hay en internet más de un vídeo que lo atestigua y, baste el ejemplo, el de un grupo de personas mayores que aparecen visitando a niños en una guardería con sus rostros encendidos y sonrientes. Es una muestra de que se pueden hacer cosas para que se sientan partícipes de la sociedad.
La figura del mentor es esencial para guiarnos por el camino de la vida, lleno de obstáculos en muchas ocasiones. Y son estas personas las que, como lo han vivido todo (o casi todo), nos pueden aconsejar y darnos una opinión certera porque ellos seguramente hayan pasado por la tesitura que estés pasando tú.
De esta gente tan válida, uno intenta aprender a relativizar las cosas. Cuando les preguntas qué cambiarían de su pasado, suelen dar el buen consejo de no ser tan autoexigente y disfrutar de los pequeños detalles... algo así como, aunque suene a ñoñería de Mr. Wonderful, “la vida es muy corta, no te la tomes tan en serio”. Pero en este caso funciona recordarlo cuando se nos presentan demasiadas cuestas arriba en nuestras vidas.
Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad con una población envejecida con el 20% de personas mayores de 65 años, según datos del INE, y una pirámide invertida con una tasa de natalidad tan baja, que no parece que vaya a cambiar en las próximas décadas, deberíamos poner el foco en ayudar a estas personas que han trabajado como mulas para salir adelante. Por eso, no se merecen comer mal ni esperar horas interminables en un pasillo de un hospital... Eso y un largo etcétera que ellos mismos te detallarán si les preguntas.
Si no fuera por la gente mayor, esta sociedad sería mucho peor, así que es momento de prestarles atención y escuchar sus necesidades. Aunque les veas callados tienen mucho que decir a los que pasamos cada día a su lado.
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