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02/07/2020 09:04 CEST | Actualizado 02/07/2020 09:04 CEST

Una desescalada en la que no podemos dejar de pedalear

¿Vamos a redefinir el camino incorporando nuestras reflexiones, las lecciones aprendidas y las nuevas oportunidades?

SPmemory via Getty Images

Realmente estamos ante una desescalada extraña, porque a diferencia de los habituales descensos en los que lo prudente es dejar de dar pedales, en esta, por el contrario, no podemos dejar de hacerlo.

Y así, a la máxima velocidad que nos permiten las imprescindibles medidas sanitarias, tenemos que volver a unos ritmos de actividad, aunque hayamos estado conectados y teletrabajando durante la cuarenta, que nos permitan volver a una normalidad (nueva o no) que impulse la economía y la sociedad.

Además, nos estamos dando cuenta que muchas de nuestras anteriores rutinas, por lo menos de momento, han cambiado y esto nos exige un esfuerzo adicional.

Pero también, es el momento de la reflexión y seguramente de poner en práctica muchas de las ideas que nos vinieron a la cabeza durante los meses de confinamiento.

¿Vamos a pedalear por la misma ruta? O por el contrario ¿vamos a redefinir el camino incorporando nuestras reflexiones, las lecciones aprendidas y las nuevas oportunidades?

No paramos de leer que estamos ante un momento clave para el futuro, que nos tiene que llevar hacia un nuevo paradigma, una nueva sociedad, un nuevo modelo económico, un renovado compromiso con el planeta. 

Muchas personas sienten que, de algún modo, esta crisis ya les ha cambiado. Volver no significa regresar al mismo punto.

No obstante, sorprende leer estadísticas en las que la población afirma, en un 40%, que la vida volverá a ser algún día como antes de la pandemia, sin duda parece más deseo que una realidad.

Hay algunas lecciones que si no las aplicáramos en el futuro, dejarían patente nuestra torpeza:

La solidaridad

Han sido innumerables las personas que han ayudado en la creación de materiales y con voluntariado en la repartición de alimentos, con donaciones a asociaciones o bancos de alimentos.

Ahora, en esta desescalada, en muchos casos las necesidades se han incrementado y muchos pequeños empresarios y trabajadores necesitarán el máximo apoyo para volver a una cierta normalidad, un apoyo que no siempre tendrá que ser económico, pero siempre tendrá que ser solidario.

Por ejemplo, ¿cuántas pymes necesitarán un asesoramiento cercano para reflexionar sobre su modelo de negocio e identificar nuevas oportunidades que pueden significar su supervivencia?

Paciencia

Hasta el más impaciente se ha dado cuenta que era una característica que poseía y no conocía. Paciencia para asimilar las noticias (momentos de malas noticias en las que no se adivina un final), para aprender nuevas formas de trabajar, para aceptar las medidas de confinamiento, etc.

Una paciencia, que no puede desaparecer del día a la noche, pues nos equivocaríamos. Ahora tenemos que abordar la desescalada con esos niveles de paciencia que hemos adquirido, sin precipitarnos, sin dudar de los beneficios de mantener la tranquilidad y no acelerar en ámbitos que pongan en peligro la ansiada recuperación.

El valor del compromiso 

Particularmente creo que es la lección más importante que hemos aprendido.

La suma de los compromisos individuales es la que ha conseguido mantener los niveles de actividad en muchas empresas, la que ha logrado la baja crispación social en momentos de incertidumbre máxima y, por supuesto, la que ha permitido salvar un gran número de vidas.

Creatividad

Las redes se inundaron de ideas locas y divertidas.

En general, podemos decir que, hemos experimentado como nunca lo habíamos hecho. Innovación en la cocina, todavía hoy es difícil encontrar en los mercados los ingredientes para hacer tartas y bizcochos, bingos en los balcones, juegos online, cursos, etc.

Una creatividad que sigue siendo necesaria y combinada con las posibilidades de las nuevas tecnologías tiene que convertirse en uno de los elementos clave para acelerar la recuperación.

La importancia de la información veraz

Aprender a identificar las fuentes correctas es un ejercicio intenso que hasta ahora, para muchos pasaba desapercibido y que la crisis ha puesto de máxima actualidad pasando a ser una de nuestra prioridades.

Mayor conciencia sobre la naturaleza

Hemos visto que, cuando el ser humano no la agrede, ésta recupera su verdadero esplendor. Ahora sabemos que es posible y que algunas medidas requieren una actuación contundente e inmediata. Tal vez sea una apreciación mía, pero ¿no os parece que ha crecido la población de pájaros en los barrios de las ciudades?

Que la tecnología es nuestra aliada

Nos ha permitido estar informados, comunicarnos, trabajar, comprar, jugar y … hasta celebrar nuestros cumpleaños.

La tecnología tiene que ser (y va a ser) protagonista en el presente y en el futuro. Cómo la aprovechemos es el gran reto y a la vez la gran responsabilidad a todos los niveles, ciudadanos, empresas y administraciones.

En definitiva, ¡a seguir pedaleando! en la dirección adecuada, comprometidos con el futuro y sacándole chispas a la digitalización para seguir avanzando y progresando.

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