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22/08/2021 10:06 CEST

Una vacuna especialmente pensada para ti

El rechazo a la vacunación es más psicológico que lógico: necesitamos cambiar el comportamiento de un pequeño sector de la población.

Andriy Onufriyenko via Getty Images
Ilustración de una vacuna contra la covid

Abordamos mal el problema de la gente que no se quiere vacunar. Intentamos convencerles con argumentos, dándoles datos, presentando las opiniones de expertos. Pero su problema no es racional y difícilmente su solución podrá basarse en estrategias racionales. El rechazo a la vacunación es más psicológico que lógico: necesitamos cambiar el comportamiento de un pequeño sector de la población. La publicidad lleva cien años cambiando la conducta de los individuos. Ponga un momentito la televisión y contemple una racha de ocho minutos de publicidad: ¿ha visto un spot, sólo uno, en donde se argumente, se ofrezcan datos, se intente convencer racionalmente al consumidor? No, ¿verdad? ¿Qué opinaría un publicista acerca de la promoción de la vacunación que se hace desde los organismos públicos?

Primer error: presentamos la vacunación como un proceso masivo, grupal, por el que han de pasar todos los ciudadanos de forma indiferenciada. Mal: debemos presentarla como algo personalizado, especial para cada individuo, único, diferente. Segundo error: están promocionando la vacunación presidentes autonómicos, influencers mainstream, ministros. Mal: hay un porcentaje de población para la que estos personajes funcionan como auténticos desinfluencers; la vacunación ha de ser promovida por ese subtipo de figuras prosistema que son las figuras antisistema. Tercer error: el antivacunas siente que se le está intentando imponer una opinión que viene de fuera. Mal: el antivacunas debe sentir que es él el que ha tomado libremente la decisión porque ha brotado de su esencia interior identitaria.

“Porque no hay dos sistemas inmunitarios iguales, hemos creado una vacuna especialmente pensada para ti”. “Yo soy único y mi vacuna también lo es”. Plan Premium Gold Pfizer: con el pack de dos vacunas, ¡acceso gratuito a la app de Pfizer que evalúa en tiempo real los efectos secundarios de cada dosis! “Porque Moderna se preocupa por quién eres tú en realidad, es la única vacuna que te permite elegir el color del capuchón de la jeringuilla”. “Yo no sigo el camino establecido, me vacuno con AstraZeneca en el muslo (síguenos en Instagram y TikTok)”. Y nada de Pedro Sánchez o Pablo Motos en las campañas, no. Carles Puigdemont y Samantha Hudson. Y nada de gente haciendo cola, no. La peña espera sentada, pasa el personal sanitario, les pregunta el nombre, lo escribe a mano en el émbolo de la jeringuilla, y les pincha mientras dice sonriendo “ésta es la vacuna de Fulanito”.

Los publicistas saben que sólo hay un criterio de evaluación de una campaña: las cuentas de resultados. Y la cuenta de vacunados es el único criterio para evaluar una política de vacunación imprescindible para detener la pandemia.

Los antivacunas son ignorantes, sí, pero no es una ignorancia primaria, sino secundaria a su vanidad. Los antivacunas son terriblemente irracionales, sí, pero sólo porque el nivel de irracionalidad va siempre parejo al nivel de individualismo. Con todo mi sincero respeto y admiración hacia el doctor César Carballo, los principios que rigen el comportamiento de los virus no son los mismos que rigen el comportamiento de las personas, y en este maldito problema ambos comportamientos se influyen mutuamente. Al final el ARNm también tiene que ver con el capitalismo.

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