El cacao de las tallas en tiendas como Zara, Mango o H&M

La unificación de tallas todavía es un espejismo y los consumidores pagan las consecuencias.
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Lo ha denunciado Tania Llasera pero lo han sufrido miles de mujeres en España. Cambiar de talla repentinamente porque misteriosamente ahora la que utilizabas es más pequeña, entrar en el probador con tres tallas diferentes del mismo pantalón, comprarte una M en una camisa de Zara y que en la de Mango no te quepa ni la muñeca... La lista sigue y el cacao de las tallas en las tiendas es una realidad.

El problema viene de largo, de hecho, en 2007 el Ministerio de Sanidad pidió al sector textil la unificación de tallas para que fueran iguales en todas las marcas. Huelga decir que no se ha conseguido pese a que la petición se ha repetido.

Desde ASGECO, la Asociación de General de Consumidores, informan de que es la Unión Europea la que tiene competencias para que lograr la unificación de tallas en todos los fabricantes, pero todavía está lejos de llegar.

Según un estudio elaborado en 2019 Gobierno de Aragón y la Asociación Aragonesa de Familiares de Enfermos con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (Arbada), el 70% de las personas sufren malestar psicológico cuando no encuentran talla en una tienda de ropa.

Como consecuencia, concluye el estudio, se está fomentando que esas personas tengan conductas alimentarias de riesgo. El informe apunta que la mayoría de marcas accesibles a los consumidores “no se adaptan a las características de una gran parte de la población y fomentan la insatisfacción corporal”. Además, señalan que las siluetas de los maniquíes también influyen psicológicamente en los compradores.

La encuesta añade que el 86,10% de las personas preguntadas aseguraron que su talla varía en función del modelo de prenda que se pruebe.

Las marcas se ponen las pilas... a medias

Además de la unificación, los consumidores han pedido que se amplíe el rango de tallas tanto por arriba como por abajo para satisfacer a todos los cuerpos, aunque son las tallas grandes las que han sido más demandadas.

En este sentido se entiende la decisión de Zara, que ha elegido a la modelo Paloma Elsesser como imagen de su nueva colección. Elsesser es uno de los rostros más cotizados de la industria y lleva un 46, algo impensable hasta ahora para una modelo de Zara.

A pesar de la novedad, no son pocos los que, como Tania Llasera, piden más diversidad en las tallas y acusan al grupo Inditex de hacer las prendas cada vez más pequeñas y de que hay varios centímetros de diferencia entre lo que era una 38 en 2015 y lo que es ahora.

Otra de las firmas low cost que ha virado su política sobre tallas es Mango. La firma catalana lanzó en 2014 Violeta, su división de tallas grandes que llegaba hasta la 52. Este año, la firma decidió cerrar todas las tiendas e integrar todo el rango de tallas bajo el nombre de Mango, tanto en tiendas físicas como online.

La decisión fue muy aplaudida, aunque para los clientes de la firma todavía hay algo que chirría: para hacerse con las tallas más grandes solo se puede recurrir a la tienda online ya que no se venden en tienda física. Algo que también ocurre con las prendas plus size de H&M y que muchos ven como una discriminación a nivel de accesibilidad.

Desfile de Violeta by Mango en 080