Por qué no la recibirá todo el mundo y otras claves de la vacuna de la viruela del mono

España acaba de recibir las primeras dosis.
El virus de la viruela del mono.
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El virus de la viruela del mono.

A la llegada de las primeras 200 dosis de la vacuna contra la viruela del mono, en las últimas horas se ha sumado la decisión de la Comisión de Salud Pública de cómo se va a administrar para actuar contra esta enfermedad. España supera ya los 230 casos —es el segundo país con más casos confirmados, solo por detrás de Reino Unido—.

El avance que ha tenido en nuestro país entra dentro de lo que cabía prever, como coinciden la catedrática de epidemiología de la Universidad Europea Patricia Guillem y el catedrático del Área de microbiología de la Universidad de Salamanca Raúl Rivas.

“Cuando empezó el brote cabía esperar que aumentase el número de casos en las siguientes semanas, que es lo que ha pasado. En principio, debería ser un brote que se fuera controlando en las próximas”, vaticina este último. La epidemióloga enfatiza que en las siguientes semanas “tiene que haber una evolución a la baja, puesto que se están llevando a cabo medidas de contención de los casos detectados y la aparición de nuevos tenderá a ser menor”.

Para que no se descontrole este escenario, Rivas señala que la clave es que “las personas afectadas digan a los agentes sanitarios cuáles han sido sus contactos para tomar las medidas preventivas oportunas”.

Vacuna solo para los contactos estrechos

Precisamente ese será el foco de la estrategia de vacunación, puesto que Sanidad ha aprobado inocular a los contactos estrechos de los contagiados. No se recomienda por ahora la vacunación de preexposición, aunque sí ha dejado la puerta abierta a valorarlo más adelante en función de la evolución del brote y de la disponibilidad de sueros, y se descarta una vacunación masiva como ocurrió con la de la covid-19.

“Es una vacuna muy específica y solamente será administrada a aquellas personas que hayan sido contactos muy cercanos de las personas ya infectadas. Se utilizará como un método preventivo para intentar evitar que la enfermedad se reproduzca en estos contactos próximos”, detalla Guillem. “Va a ser una vacunación muy, muy limitada y sobre todo destinada a aquellas personas que no hayan recibido por edad la vacuna de la viruela”, añade.

No llega a ser exactamente una vacunación en anillo, como se había especulado en días anteriores. Esa estrategia consiste, como aclara Rivas, en vacunar a los contactos de las personas infectadas y también a los contactos de dichos contactos. “Se hace así con otras enfermedades y es la forma más habitual de acotar los brotes”, asegura. Un ejemplo reciente es el brote de ébola de hace unas semanas en República Democrática del Congo.

Una vacuna de tercera generación

Las 200 primeras dosis que han llegado son de la vacuna Jynneos, en Europa llamada Imvanex. Son fruto de gestiones del Gobierno con otro estado de la Unión Europea, al margen de la compra centralizada que se hará a través de Hera (Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias).

Rivas recalca que es de tercera generación: “Está basada en un virus que se llama virus vaccinia, que es con el que se obtuvo la vacuna de la viruela humana, pero tiene ciertas diferencias”.

“Es una vacuna que tiene un virus modificado que no puede replicarse en el cuerpo humano. Da una respuesta inmunitaria muy potente frente a la viruela del simio y también frente a la viruela humana”, aclara. Por lo tanto, quien la reciba quedaría protegido frente a ambas enfermedades.

El catedrático destaca su alta efectividad, porque “son virus bastante estables” que no suelen cambiar mucho: “Aunque mutan, porque todos los virus mutan, estos son además virus de ADN, que mutan menos que los de ARN. De ARN son por ejemplo los coronavirus o la gripe”. El que sean relativamente estables hace además que, “cuando se pasa la enfermedad, dé lugar a una inmunidad más duradera o, cuando hay una vacunación, también”, añade.

A la vacuna, se suma otra arma, los antivirales. “No partimos de cero”, subraya Rivas. “No hay tratamientos antivirales específicos como tal pero sí se pueden utilizar algunos. Principalmente hay uno, que es el Tecovirimat, que es bastante efectivo contra los orthopoxvirus, que son el virus de la viruela del simio o el de la viruela humana. Hay otro par de ellos, el Cidofovir y el Brincidofovir”, menciona.

¿Protege la vacuna de la viruela humana contra la del mono?

En las últimas semanas muchos, sobre todo quienes conservan la marca en su brazo, se han preguntado si quienes en el pasado han recibido la vacuna contra la viruela humana están protegidos también frente a la del simio. Los datos, como cita Rivas, apuntan a que sí. “Normalmente son personas por encima de los 45 años”, puntualiza.

“Se ha comprobado mediante estudios que tiene una efectividad de protección un poco variable que puede oscilar entre el 70 y hasta el 85% de protección”, sentencia Guillem. Esto es así por lo mencionado anteriormente: son virus muy parecidos y que cambian poco, por eso la vacuna contra una de las enfermedades ofrece cierto grado de protección frente a la otra.

Aunque quienes la tengan hayan recibido la dosis hace más de cuatro décadas, en principio no deben preocuparse porque haya perdido efectividad con el tiempo. “Está por ver, pero en principio da una inmunidad duradera, que fue una de las cosas por las que se consiguió erradicar la viruela humana”, asevera el microbiólogo. Eso sí, tener una marca intensa en el brazo no significa mayor protección. Según Guillem, “cuando se aplica una vacuna, a veces decimos que es muy inmunógena, que significa que da mucha reacción. En ese caso es un efecto local que se produjo sobre la piel y generaba esta marca, pero no está relacionado con que tenga más o menos efectividad, significa que en el momento de la aplicación tuvo esa reacción”.

Por qué hay que aislar a las mascotas

Sobre el brote actual, Guillem insiste en que “la enfermedad se controla con el aislamiento estricto” para cortar la cadena de contagio. Sostiene que hay que estar alerta, puesto que “cualquier enfermedad de tipo agudo y transmisible siempre hay que tratarla bajo el máximo respeto”, pero destaca el hecho de que sea una enfermedad autolimitante. Eso quiere decir que “empieza y termina en unas dos semanas como máximo” y es positivo “porque la persona puede saber que aunque esté padeciendo en este momento la enfermedad, transcurrido ese tiempo normalmente se va a curar y lo máximo que puede ocurrir, como ocurre con la varicela, con esas costras que salen en la piel, dependiendo del grado de picor o de cómo nos rasquemos, pueda quedar algún tipo de marca”.

“Hay que seguir vigilantes, hay que ser prudentes, pero sí que es verdad que las características de este brote y del virus es totalmente diferente al que hemos sufrido de la covid. Eso no implica que no tomemos las medidas oportunas”, defiende Rivas. Entre ellos, es importante “que el virus no consiga pasar a la fauna. Por eso se habla mucho de que hay que aislar a las mascotas para que no supongan un reservorio del virus, que éste se instaure en la fauna y eso provoque que cada cierto tiempo haya brotes recurrentes. Eso sería un problema considerable”.

“Para mí es algo primordial, porque esta enfermedad es una zoonosis”, concuerda Guillem. “Originalmente la enfermedad, el reservorio en el que suele vivir, es en animales que, concretamente, viven en África (pequeños primates y pequeños roedores) y se producen saltos de especie. De pequeños roedores salta a primates y se ha visto también el salto de especie a perritos de las praderas en otros países. Entonces, se presume que la enfermedad podría llegar a pasar no solo de los animales salvajes a las personas, sino de las personas a los animales domésticos. Eso sería un problema mayor a nivel de control de la dispersión de la enfermedad”, expone. De ahí que los animales de compañía de las personas infectadas deban guardar también una cuarentena.