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16/04/2021 17:02 CEST

El vínculo entre las vacunas de Janssen, AstraZeneca y Sputnik que las pone bajo la lupa

Las tres utilizan un mecanismo de adenovirus que podría estar relacionado con la aparición de trombos raros.

AMIR MAKAR via AFP via Getty Images
Viales vacíos de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus.

Cuando la población todavía no se ha ‘recuperado’ del cambio de criterio para la vacunación de AstraZeneca, surge un nuevo varapalo en los planes de vacunación. La agencia reguladora estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) recomendó esta semana dejar de administrar el preparado de Janssen por la aparición de trombos raros con bajada de plaquetas

Esta decisión coincidía en el tiempo con la llegada de las primeras dosis de Janssen a la Unión Europea, que tenía su confianza puesta en ellas al ser sólo necesaria una inyección para la inmunización. En España ya estaba determinado el grupo de edad que las recibiría —las personas de 70 a 79 años, que se habían quedado ‘colgadas’—, pero de nuevo, la situación obligaba a un rápido cambio de planes.

Aún no está del todo claro el origen de estas trombosis que surgen tras la vacunación con Janssen y AstraZeneca en casos muy infrecuentes, pero el cerco se va estrechando poco a poco. Peter Marks, portavoz de la FDA, reconoció este martes que las trombosis observadas tras la vacunación con Janssen eran semejantes a las detectadas con AstraZeneca.

Lo que une a Janssen con AstraZeneca

Ramón Lecumberri, vocal de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y experto en trombosis de la Clínica Universidad de Navarra, explica que las semejanzas se deben a que estas trombosis “afectan a territorios atípicos, sobre todo senos venosos cerebrales, y se acompañan de un descenso de plaquetas, que es lo más llamativo”. “En algunos pacientes [vacunados con Janssen] ya se han identificado también anticuerpos frente a las plaquetas similares a los que se han descrito en algunos casos atípicos de reacción adversa tras la vacuna de AstraZeneca”, añade.

Los expertos sospechan que el hecho de que estas trombosis cerebrales con trombocitopenia (bajada de plaquetas) aparezcan con las vacunas de AstraZeneca y Janssen no es casual. Ambos sueros comparten el mecanismo con el que han sido elaborados: los adenovirus. 

Los adenovirus son una familia de más de 50 virus que pueden provocar enfermedades respiratorias leves, como el resfriado común. Las vacunas de Janssen, AstraZeneca, la Sputnik rusa y la china CanSino utilizan la técnica del vector adenoviral, que consiste en introducir en el organismo un adenovirus inofensivo con un gen del coronavirus para que el cuerpo produzca anticuerpos frente a él, de modo que la próxima vez que esté en contacto con el SARS-CoV-2 lo reconozca y reaccione en forma de defensa.

El ‘problema’: una respuesta autoinmune exagerada

Se sospecha que la reacción de coagulación y trombocitopenia tras la vacuna podría estar relacionada con el vector adenoviral que utilizan estas vacunas. “No se sabe todavía cómo o por qué, pero parece que este vector adenoviral acaba induciendo una respuesta inmunológica autoinmune frente a las propias plaquetas”, explica Lecumberri. “El organismo genera unos anticuerpos que, al unirse a las plaquetas, las activan. Esas plaquetas activadas se agregan unas con otras y eso supone un caldo de cultivo perfecto para la cascada de la coagulación y para que se produzcan los trombos”, señala.  

No se sabe todavía cómo o por qué, pero parece que este vector adenoviral acaba induciendo una respuesta inmunológica autoinmune frente a las propias plaquetas

Cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) analizó los trombos ocurridos con AstraZeneca, apuntó que estos fenómenos eran muy similares a los observados en ocasiones tras la administración de heparina, un medicamento anticoagulante. Aunque estos episodios de trombocitopenia inducida por heparina ya no se producen tanto —pues se administra otro tipo de heparina—, su aparición se debe a que “la heparina se une a una proteína de las plaquetas, y algunas personas la reconocen como extraña y generan anticuerpos frente a ella”, aclara Lecumberri. “Al unirse esos anticuerpos, estimularían las plaquetas. Con las vacunas ocurriría algo similar, pero en vez de ser la heparina, [el detonante] sería algo posiblemente relacionado con el adenovirus”, apunta el hematólogo.

Es esta observación la que ha llevado a la EMA a recomendar que se eviten los anticoagulantes heparínicos en posibles casos de trombosis venosas cerebrales asociadas a la vacuna, ya que podrían darse reacciones cruzadas y agravarse estos cuadros.

Las otras vacunas con adenovirus

La duda ahora, para muchas personas, es si las vacunas rusa y china también están provocando casos similares al utilizar la misma tecnología adenoviral, pero la respuesta es compleja. La falta de transparencia de sus Gobiernos complica la cuestión, y no hay datos oficiales sobre esto. 

Ahora que la EMA está revisando la Sputnik para su posible aprobación en la UE, es lógico que ponga especial énfasis en estos posibles efectos adversos para recabar más información sobre ello, aunque de momento no ha trascendido.

Los ensayos con vacunas basadas en adenovirus se llevan a cabo desde hace décadas (para el VIH, el zika o la malaria), pero curiosamente no fue hasta julio de 2020 cuando Europa aprobó el uso de una vacuna de adenovirus, precisamente la de Johnson & Johnson contra el ébola. Anteriormente sí se había utilizado otra vacuna de este tipo, pero no en humanos, sino en animales salvajes, para combatir la rabia.  

Por qué las mujeres jóvenes serían más susceptibles

La otra pregunta que inquieta a buena parte de la población es por qué estos episodios trombóticos con bajada de plaquetas se han detectado más en mujeres jóvenes. Yvelise Barrios, inmunóloga y vocal de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), ofrece una explicación posible.

“En general, las mujeres somos más susceptibles de sufrir enfermedades autoinmunes sistémicas, como lupus, síndrome de Sjögren o artritis reumatoide”, responde. “Por cuestiones genéticas y hormonales, las mujeres tendemos a hacer hiperrespuestas autoinmunes con más frecuencia que los varones; por eso no nos sorprende que también en este caso [de los trombos con trombocitopenia], al ser un mecanismo de autoinmunidad, las mujeres jóvenes sean más susceptibles”, explica la inmunóloga.

Por cuestiones genéticas y hormonales, las mujeres tendemos a hacer hiperrespuestas autoinmunes con más frecuencia que los varones

Al haberse analizado sólo unas decenas de casos (6 en Estados Unidos, en 7 millones de vacunados con Janssen; 84 por parte de la EMA, en 25 millones de vacunados con AstraZeneca) no se ha concluido si la edad o el sexo son realmente factores de riesgo, aunque como existe esa sospecha, en la mayor parte de países europeos, incluido España, se ha optado por restringir la vacuna de AstraZeneca a población de más de 60 años.

Podría no ser casualidad que los trombos de Janssen hayan aparecido en Estados Unidos cuando se ha empezado a vacunar a población más joven, del mismo modo que el factor edad podría ser el motivo por el que no se habían detectado casos así cuando en Reino Unido se vacunó a la población mayor. 

“La vacuna buena es la vacuna puesta”

¿Y por qué no se habían registrado casos de trombosis con trombocitopenia en los ensayos clínicos con las vacunas? Esa respuesta es fácil. “En los ensayos se analizan a miles de personas, pero no a millones, como ocurre cuando se vacuna en población real”, argumenta Yvelise Barrios. “En ocasiones se pueden ver efectos que, como son tan raros, no se detectan en los ensayos clínicos”, explica.

Tanto Lecumberri como Barrios desean que las agencias reguladoras resuelvan cuanto antes “esta incertidumbre” sobre las vacunas para poder seguir adelante con la vacunación. “En España nos encontramos en pleno inicio de la cuarta ola, y las consecuencias del covid son muchísimo peores que el riesgo de cualquier vacuna”, recuerda el hematólogo. Yvelise Barrios también lo tiene claro: “La vacuna buena es la vacuna puesta”. 

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