VIRALES
27/05/2020 17:20 CEST | Actualizado 28/05/2020 10:06 CEST

Varios expertos niegan uno de los rumores más extendidos sobre las mascarillas

Cirula por WhatsApp, pero no es cierto.

TWITTER / SALVADOR ILLA
Illa y Simón, con mascarilla

El uso de mascarillas no produce hipoxia o déficit de oxígeno en el organismo humano, como aseguran mensajes difundidos por WhatsApp y redes sociales en los que se afirma incluso que su utilización provoca “intoxicación por inhalación del propio CO2”.

“Yo no uso bozal” es el llamativo título de uno de estos mensajes, basado en una creencia que se difundió en varios países de habla hispana a partir de la última semana de abril y que circula en España durante los últimos días compartida en perfiles de Twitter y Facebook, así como en conversaciones de WhatsApp.

“El uso prolongado de la mascarilla produce hipoxia”, porque obliga a inhalar el dióxido de carbono (CO2) previamente exhalado y ello provoca “falta de oxígeno en sangre, mareos, malestar y mucho cansancio”. Esa es la tesis de alguno de los mensajes, que a veces suman a esos síntomas también la “perdida de reflejos y del pensamiento consciente”, así como “descomposición de la glucosa”.

Lo cierto, en cambio, es que las mascarillas pueden generar sensación de ahogo, pero no hay evidencia alguna de que su uso produzca “hipoxia, acidificación del organismo o intoxicación por inhalación del propio CO2”. Así lo confirma, en declaraciones a EFE, el doctor Jaime Barrio, del Consejo Científico del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem).

Las mascarillas “no están cerradas al paso de aire”, ya que el material de la que están hechas permite que “entre el oxígeno y se elimine el dióxido de carbono”, precisa este experto.

Las mascarillas no están cerradas al paso de aire

Respecto a la afirmación de que “practicar cualquier actividad física con mascarilla potencia gravemente sus efectos nocivos”, como asegura una de las advertencias difundidas en estos mensajes, el doctor Barrio subraya que su uso para hacer deporte “no es obligatorio, pero pueden utilizarse”.

Puntualiza, de todos modos, que, al estar toda la boca y nariz cubiertas, sí existe “una limitación de la entrada habitual de aire, por lo que en el momento de realizar deporte puede llegar a ser incómodo y reducir el rendimiento durante el ejercicio físico”.

En el mismo sentido, la doctora Raquel Blasco, especialista en Medicina Interna y vicepresidenta segunda del Colegio de Médicos de Valladolid, explica en su cuenta de Twitter que al practicar deporte es normal “tener una mayor frecuencia cardíaca” y, por ello, recomienda “no ser excesivamente exigente en la fase de adecuación”.

Blasco deja clara la importancia de estar convenientemente adaptado al esfuerzo y a la mascarilla, ya que, en ese caso, “la mascarilla no ha demostrado disminuir la frecuencia ventilatoria durante la realización de esfuerzo”.

"Aumenta la sensación de ahogo, pero no provoca hipoxia".

En cualquier caso, insiste en que su utilización “aumenta la sensación de ahogo, pero no provoca hipoxia”. Y, en respaldo de esta afirmación, cita las conclusiones de un estudio realizado en 2017 por expertos franceses y belgas sobre los efectos del uso de mascarilla en una caminata de seis minutos: Se respira con más dificultad, pero no disminuye la distancia recorrida.

Antonio Blanes, director de Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, subraya además que esta institución no tiene conocimiento de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos o las autoridades sanitarias españolas “hayan advertido de este posible efecto adverso en el uso de mascarillas”.

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