Vecinos de Madrid ya limpian la basura que no recoge el Ayuntamiento: "Hay mierda endurecida por el paso del tiempo"

Las quejas por la enorme suciedad en las calles no cesan pese a que se destinan cada año 700 millones a limpiar la ciudad: "Algunos se lo están llevando crudo"
Vecinos de Madrid limpian sus calles ante la extrema suciedad pese a la partida de 700 millones que se destina cada año: "Algunos se lo están llevando crudo"
Vecinos de Madrid limpian sus calles ante la extrema suciedad pese a la partida de 700 millones que se destina cada año: "Algunos se lo están llevando crudo"
Cedida a El HuffPost

Algunas zonas de Madrid parecen un estercolero. La basura en muchas de las calles de la capital no deja de acumularse ante la inoperancia del Ayuntamiento, que ve cómo las quejas de los vecinos por la enorme suciedad no cesan. Ante esta grave situación de convivencia y de incluso salud pública, varios vecinos de la calle Díez, en Ciudad Pegaso (zona ubicada en el distrito de San Blas-Canillejas), se cansaron de la falta de respuesta del Consistorio a las peticiones para retirar la basura de la vía pública y se organizaron para limpiarla ellos mismos.

“Te sientes tonto y como si se estuvieran riendo de ti”, cuenta a El HuffPost Pablo, uno de los residentes esta zona. Este ciudadano de origen vasco se hartó, acudió a una gran superficie, compró un cepillo y se puso a limpiar su calle. “Mi pareja y yo llevamos viviendo un año en este barrio. Cuando compramos el piso ya veíamos cierta dejadez en la limpieza de las calles, pero la cosa ha ido a peor en estos últimos meses. Hemos enviado varias notificaciones al Ayuntamiento advirtiendo de esta situación. Los avisos se marcaban como resueltos pero aquí no venía nadie”, explica. También llamaron al 010, el teléfono de atención al ciudadano, y denunciaron la situación con fotos y videos a través de Twitter.

“En la calle hay un montón de basura como mascarillas y kleenex. Tenemos cerca un parque con pinos, por lo que tenemos muchos excrementos de cotorras y hasta palomas decapitadas porque una colonia de gatos las matan. Yo tengo un hijo de dos años y tengo que tener mucho cuidado cuando paseo por la calle con él porque quiere tocar todo lo que ve”, cuenta Pablo.

El peligro, de hecho, es alto: “En julio, alguien tiró una colilla y una de las zonas que tenía mucha basura acumulada comenzó a echar humo. Tuvimos que apagar el conato de incendio nosotros mismos con agua”.

Sumideros taponados por la suciedad

Asustados y con gran malestar, los vecinos acudieron a la junta municipal para exponer su problema. Allí les aseguraron que su zona formaba parte de una zona de interbloques que se quedaban fuera del contrato de limpieza que el Ayuntamiento había firmado. Les prometieron que en verano se resolvería la situación, pero en septiembre las cosas seguían igual.

Por este motivo, el pasado domingo se hartaron y comenzaron a limpiar la calle. Pablo subió las fotos y los vídeos a Twitter y la acción de estos vecinos se ha hecho viral. “Hemos tenido que usar hasta palas porque hay mierda endurecida por el paso del tiempo. Levantamos también los sumideros porque había mucha suciedad acumulada. No quiero pensar qué habría ocurrido si hubiera llovido mucho estos últimos meses”, ha dicho.

El ruido generado por redes sociales ha conseguido que este miércoles, por primera vez en más de un año, un camión de limpieza llegara a la zona para quitar la basura. “Es una gran victoria”, asegura feliz Pablo.

Pero la realidad de este grupo de vecinos no es un caso aislado. “Es innegable que Madrid está cada vez más sucia”, explica a El HuffPost Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). En la memoria anual del Ayuntamiento de 2020, último año del que se recogen datos, se encuentran registradas 4.244 quejas por la falta de recogida de residuos y 3.630 por la limpieza urbana. Para el 28,9% de los madrileños, la limpieza es el principal problema en Madrid, solo por detrás del tráfico y los atascos (34,9%), según la propia encuesta que realiza el Ayuntamiento.

Villalobos hace un diagnóstico claro. “El consistorio licitó unos nuevos contratos de limpieza para volver a la época anterior de Ana Botella, pero no son, ni de lejos, iguales. Hay más medios materiales y humanos porque se ve a más gente en las calles, pero no es ni suficiente ni está hecho de forma adecuada. Y hay zonas por las que ni se pasa”, denuncia el presidente de FRAVM.

Más dinero pero mismos resultados

El Ayuntamiento de Madrid firmó nuevos contratos de limpieza a finales de 2021 con un presupuesto de 700 millones de euros cada año, lo que supone un incremento del 45% en limpieza y del 52% en gestión de residuos con respecto a la licitación de 2013. Los contratos fueron adjudicados a cuatro grandes empresas del sector: Cespa, Valoriza, Obrascón y OHL-FCC. “En Madrid pagamos por la limpieza millones de euros que se reparten unas pocas constructoras pero la ciudad está más sucia que nunca, el servicio es deplorable, hay desigualdad entre barrios, convivimos con la basura y no pasa nada”, se quejaba este verano la concejal independiente Marta Higueras en redes sociales.

¿Pero cómo es posible que Madrid esté más sucia si se gasta alrededor de un 50% más que antes? Villalobos cree que se siguen arrastrando “comportamientos” de la era Botella. “No hay indicadores basados en el trabajo que hay que hacer, sino en los resultados. Y eso hace difícil que todo pueda funcionar bien porque el Ayuntamiento no tiene suficiente personal de vigilancia para hacer cumplir los compromisos que adquieren las empresas contratadas. Las compañías van tapando huecos pero hay zonas que no se atienden bien. De hecho, hay calles principales de Madrid por las que sólo pasa un barrendero una vez por semana”, explica.

Y la suciedad afecta a todos los barrios, tanto los de renta más alta hasta los más humildes. “Las mayores críticas nos llegan de Usera y Puente de Vallecas - Villaverde, pero en el mismo centro es habitual ver un exceso de cartonaje o basuras. Y a eso se le suma su intensa actividad turística. No se salvan ni el distinto de Salamanca o Retiro, de donde proceden muchas quejas pese a contar con más presupuesto para la limpieza”, explica.

El Ayuntamiento se defiende echando balones fuera y considera que los ciudadanos “ensucian mucho”. Por este motivo, ha puesto en marcha la polémica iniciativa de imponer fuertes multas a vecinos por dejar residuos de un botellón en la calle o por hacer grafitis. A una mujer, por ejemplo, la han sancionado con 2.000 euros por abandonar un cartón fuera del contenedor. “En el consistorio piden paciencia y se les ve preocupados, pero la respuesta no es un contundente porque no han puesto firmes a las empresas adjudicatarias. Y ese es el problema: tengo la sensación de que algunos se lo están llevando crudo desde hace meses”, concluye Villalobos.