Viva la televisión (III): "Ese programa me hizo ver que ser raro, vestir extraño y ser gay era una cosa muy guay"

Mikel López Iturriaga, jefe de 'El Comidista', cuenta los dos grandes momentos televisivos de su tierna adolescencia.
Mikel López Iturriaga.
Mikel López Iturriaga.

Programas que improvisan, guionistas que escriben sobre la marcha, cámaras que salen y graban, realizadores que siguen ahí, técnicos, maquilladoras, presentadores, periodistas… gracias a todo ello no nos estamos suicidando en masa. Más de 35 millones de españoles vieron la tele el domingo en algún momento del día. El 95% está acudiendo a ella para informarse estos días. El segmento joven, entre 13 y 24 años, ha doblado su tiempo de consumo: de 89 minutos diarios en los primeros días de marzo, a más de 160 minutos de media desde el viernes.

He reunido historias de colegas, personajes televisivos, amigos, compañeros con ese lema: #vivalatelevision. La tele les cambió la vida en un momento determinado. Gracias a ella (a la generalista, a la de las plataformas) han visto cosas extraordinarias o han tomado decisiones importantes o han cumplido sueños o han vivido hermosas casualidades. La tele, la ficción, el entretenimiento, los documentales, les han dado jolgorio, informaciones valiosas. La tele les ha dado VIDA. Aquí la tercera entrega de este homenaje a la televisión.

Mikel López Iturriaga, jefe de El Comidista, me ha contado los dos grandes momentos televisivos de su tierna adolescencia:

Dinastía me enseño a mi primer maricón”

Tengo dos programas que cambiaron mi vida. El primero fue la serie Dinastía. ¿Por qué? Bueno porque allí descubrí cosas muy importantes.

1. Que ser mala es mucho más divertido que ser buena. Supongo que te acuerdas del personaje de Alexis Carrington que interpretaba Joan Collins, que era la exmujer de Blake Carrington, el patriarca, y era muy, muy mala. Y luego estaba Krystle Carrington (Linda Evans), que era la mujer actual, y era muy buena. Alexis siempre estaba tramando cosas inmundas y malignas pero claro, era un personaje mil veces más divertido y mil veces más ingenioso que Krystle, que era un coñazo de tía porque era muy buena.

2. Que existía un tipo de hombre llamado maricón, que es lo que era el hijo de Alexis y Blake. Se llamaba Steven. Era el primer personaje homosexual que veía en la tele, de hecho, era el primer homosexual con el que yo tuve contacto en mi vida. Y claro, me impactó mucho y me enseñó que había gente como yo por el mundo.

El segundo programa fue La edad de oro, que presentaba Paloma Chamorro, en La 2. Yo era un adolescente que vivía en Bilbao. Allí salía gente de la movida, de Madrid. Yo lo veía religiosamente porque me fascinaba ese mundo. Recuerdo ver allí una entrevista maravillosa con Pedro Almodóvar, brillantísimo, y Mcnamara, vestido como de travesti y como de señora manchega. Delirando, drogada... una maravilla para el adolescente que yo era, imagínate. Luego llegó Alaska, Kaka de lux, grupos internacionales. Recuerdo la actuación de Psychic TV, con proyecciones de crucifijos rematados con una cabeza de cerdo y con uno de sus componentes boca abajo imitando la imagen de Cristo. Y cómo al día siguiente pedían la cabeza de Paloma Chamorro.

Fue un programa que me hizo querer irme a Madrid a toda costa, cosa que hice en cuanto acabé la carrera en Bilbao. Fue un programa que me hizo ver que ser raro, friki, vestir extraño y ser gay, otra vez, era una cosa muy guay, lo que más molaba. Y tanto un programa como el otro me ayudaron a aceptarme a mí mismo.

Ay, qué bonito esto, ¿no?