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12/06/2021 09:45 CEST | Actualizado 12/06/2021 09:45 CEST

Y después de los indultos, ¿qué?

El trío Sánchez-Aragonés-Illa tiene buenos padrinos, los empresarios catalanes.

EFE
Sánchez y Aragonès.

El mundo de la gran empresa catalana no aplaude con las orejas a la nueva etapa que se ha abierto entre Gobierno y Generalitat porque el gesto tendría poco seny. Pero están contentos. No solo por la escenificación de Pedro Sánchez y Pere Aragonés en el acto organizado por Foment del Treball para entregar la medalla al conde de Godó, sino porque miran con excelentes ojos los pasos -o la hoja de ruta- organizada entre Moncloa y la Plaza de Sant Jaume. El último, el gesto de Salvador Illa que se abre a “celebrar una consulta sobre la convivencia”.  

El primer valor de la nueva etapa es que no hay prisas. La clave es ganarse a la opinión pública. O como dicen los estrategas, recuperar el relato, concepto sobado, pero que se había quedado el independentismo, reconocen fuentes del PSC y de Moncloa. Sánchez tiene hasta el 2023 y Aragonés, hasta el 2025, dentro de un análisis de plazos sensato. Nadie puede pronosticar otra pandemia o un maremoto, así que ambos protagonistas pueden relajar el gesto ligeramente. 

Todos los canales están abiertos entre los equipos de Aragonés y Sánchez. Es más, como reconocían en medios económicos y Moncloa, se van a ver mucho. No solo en Madrid, sino en Barcelona

Contactos permanentes a todos los niveles. Tras el bombazo de los indultos -en dos semanas máximo- habrá una nueva cita entre los dos presidentes, pero los contactos son ya continuos. Todos los canales están abiertos entre los equipos de Aragonés y Sánchez. Es más, como reconocían en medios económicos y Moncloa, se van a ver mucho. No solo en Madrid, sino en Barcelona.

“Muchos independentistas, más allá de la carta de Junqueras, ya se han dado cuenta de que la independencia no es la solución. Llevamos diez años de conflicto, ahora hay que revisar las circunstancias. No es solo retomar el concepto de consulta, es dejar a Pere Aragonés que se asiente en el Gobierno, tome aplomo y decida cuándo va a soltar lastres de su padre político, Oriol Junqueras”, reflexiona un destacado miembro del PSC.

En ese tiempo que necesita Aragonés para asentarse, también se incluye la relación con su socio de Gobierno, Junts per Catalunya. “Pero Junts tiene tres problemas: uno, Puigdemont en Waterloo; dos, el grupo de Laura Borrás y tres, los miembros que acaban de entrar en el gobierno y caerán en la realidad como fruta madura”, explican fuentes socialistas, en un análisis compartido por uno de los empresarios catalanes más representativos. 

Solo hay un punto hay discordia entre ese empresario y los socialistas: Carles Puigdemont. Mientras el mundo económico vinculado a la antigua Convergencia -hoy, lo que queda disuelta en Junts- considera que hay que buscarle una solución política al ex presidente que está en Waterloo, La Moncloa y el Grupo Parlamentario socialista tienen claro que Puigdemont no es su problema. Y tampoco queda claro si lo es de ERC. 

Con este panorama de fondo, y la digestión de los indultos con el verano por delante, además de la reunión prevista entre Sánchez y Aragonés, el mundo económico catalán -y el español que acuda- volverá a verse las caras con los políticos que gobiernan en el XVIII Foro de Diálogo España-Italia, los próximos 18 y 19 de junio (la semana que viene). Asistirá Mario Draghi y el presidente del parlamento Europeo, David Sassoli.

La gran empresa catalana intentará hacer de anfitriona de sus colegas italianos y nacionales, pero sobre todo el foro pondrá de nuevo a Barcelona, con las fotos de Draghi-Sánchez, en el centro de la jugada. Y el gobierno de Aragonés, de fondo. Todas estas escenificaciones se están cuidando con sumo cuidado. Pues los mensajes que lleguen a Bruselas y Estrasburgo de que la situación en Cataluña se va normalizando contribuyen a neutralizar a Puigdemont y los tribunales europeos; y también al trabajo del Partido Popular contra la normalización en Cataluña, trabajo al que se apunta en Bruselas en cuanto puede. 

Entre todos estos movimientos, hay un actor clave de fondo (...): Salvador Illa. Tiene encantado al mundo económico catalán, tiene línea directa con Sánchez si hace falta y es un creador de puentes.

En todos estos movimientos hay un actor clave de fondo, que tiene “encantado” confesaban un par de empresarios, al mundo económico catalán: Salvador Illa. “Salvador” -sus compañeros de partido y de Gobierno no le llaman Illa- como nuevo líder de la oposición “es un alivio. Ha cambiado el ambiente en Cataluña. Tiene línea directa con los ministros, con nosotros, con La Moncloa, y si hace falta, con el presidente”, reconocen desde Ferraz, la sede del PSOE en Madrid. 

El ex ministro de Sanidad, que ganó las elecciones pero no obtuvo la mayoría para formar gobierno, es un creador de puentes y si hace falta acueductos, entre los diferentes mundos que deben ir retomando el contacto: desde el independentismo -dejemos aparte a la CUP- al mundo económico, incluso el más conservador. “Se trata de rehacer lo que el Gobierno de Rajoy y el independentismo se cargaron. Por eso nadie se lleva las manos a la cabeza -salvo los muy teatreros, como los que irán a Colón este domingo- cuando habla de consulta, porque está en lo que han propuesto los socialistas desde la época Zapatero.

Crisis de Gobierno y mesa de Cataluña

En este panorama, completado con el avance de la vacunación -se cumplirán los objetivos del 70% para el verano al ritmo que van-, más los buenos datos económicos engrasados con los millones llegados de Bruselas, una posible crisis económica no es algo que preocupe especialmente en el Grupo Parlamentario, ni parece que sea un tema primordial en La Moncloa. 

“Es obvio que los indultos los va a dar este Gobierno, pero la crisis -si el presidente decide hacer- puede ser tras los indultos, a finales de julio -se estrenan así los nuevos- e incluso se puede ir hasta después del Congreso del PSOE en octubre” señala un ministro, que asegura no estar nada preocupado por los rumores. Fuentes de La Moncloa dudan que se vaya a tocar a nadie de las cuatro vicepresidentas -”salvo que alguna de ellas lo pida” puntualizan- y dan por hecho que los ministros más criticados seguirán en sus puestos. Parece una ley de obligado cumplimiento en la ciencia política, que los spin doctor solo varían en imagen que no en contenidos.

La otra decisión, la de retomar la Mesa de Diálogo para Cataluña, también irá adelante, pero con un “perfil bajo”, opina un señoría del PSC. Al menos por ahora. Total, solo se reunió una vez en febrero del año pasado y es probable que los miembros que la compongan ahora sean los mismos. 

Si todo esto es verdad, la situación en Cataluña se serena y avanza con calma, los gritos del domingo 13 de junio de la Plaza de Colón quedan diluidos en el calor asfixiante de la capital y la vacunación y la recuperación económica diluyen el “efecto arrastre de Ayuso” en el resto de España hacia el PP, ¿qué asusta al Gobierno? “Pues además de los imprevistos -hemos aprendido lo que es una pandemia- cosas como unas elecciones en Andalucía, a las que Juan Manuel Moreno Bonilla no quiere ir pero puede que le arrastren Pablo Casado-Díaz Ayuso y que tenga que gobernar con Vox, eso nos trastocaría la temporada. Y mucho”, sentencia un alto cargo de Ferraz. Mientras que desde Cataluña, tal posibilidad la ven siempre mitigada -vienen de donde vienen- si la hoja de ruta calmosa que intentan pergeñar, se cumple. 

Lo asombroso es lo poco que ha aparecido en todas estas conversaciones -con empresarios, políticos catalanes y madrileños- el nombre de Pablo Casado. 

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